Leonardo DiCaprio en Una batalla tras otra
Cómo una carretera en el desierto de California redefinió 'Una batalla tras otra'
La película de Paul Thomas Anderson se filmó en impresionantes localizaciones y se desarrolla como una historia visualmente rica
Una batalla tras otra podría ser la película más ambiciosa de Paul Thomas Anderson, que se ha rodado principalmente en localizaciones de California y en El Paso, Texas.
La cinta recorre durante casi tres horas el desierto hasta la frontera con Tijuana y se adentra en las secuoyas del norte de California, mientras el enajenado coronel Steven J. Lockjaw (Sean Penn) persigue al exrevolucionario Bob (Leonardo DiCaprio) y a Willa, su hija adolescente (Chase Infiniti). En su viaje, el espectador visita rincones que incluso los oriundos rara vez ven.
Reunir todas estas ubicaciones y escenarios «no fue sencillo», según explica Michael Glaser, responsable de localizaciones de Una batalla tras otra, que compite por 13 premios de la Academia. De hecho, Glaser mapeó California de norte a sur, presentando cerca de 200 locaciones.
«Comenzamos en Eureka, donde todo es verde, frondoso y exuberante, y bajamos al centro de California, donde es un poco más como viñedos y robles, y no tan verde. Y luego te encuentras en la desolación árida del desierto, mientras los personajes concluyen su historia final», comenta Glaser.
Un coche circula por la carretera donde se rodó la película 'Una Batalla Tras Otra' en Glamis, California
Antes de recibir el guion, Glaser comenzó a «buscar cosas de forma orgánica» y abordó el trabajo como si se tratase de seguir las ramas de un árbol. Algunas morían y otras, como el desierto, se extendían, lo que le fue dando cuerpo al tercer acto de la cinta. Su desolación lo volvió una opción evidente para la trama: «No hay nadie aquí que te cuide, que te ayude, ni que te detenga. Estás a tu propia suerte», opinó Glaser.
El llamado Río de Colinas, en el sur de California, capturó a Anderson, quien decidió que sería el escenario perfecto para la secuencia final de su película, en la que sus personajes juegan al gato y al ratón. La disposición de la carreta 78 de Imperial County, donde se desarrolla parte de esta persecución, es crucial. «No puedes ver lo que está en el otro lado; las cosas aparecen, desaparecen y luego aparecen de nuevo», agrega Michael Glaser.
El director de localizaciones, Michael Glaser, cruza la carretera
Para recrear la secuencia, el equipo filmó en otro trecho, en Borrego Springs, conocido como La depresión de Texas. «Es el tipo de cosas que filmas en varios días», explica a Andy Jurgensen, el editor de la cinta. «Paul tenía una lista de tomas. Realmente tenía un guion gráfico; básicamente teníamos ideas de cuáles iban a ser todas las piezas. Y luego fue simplemente como, bueno, vamos a armarlo».
Una batalla tras otra enfrenta algunos desafíos logísticos. ¿El más difícil? El espacio que sirve de sede para el supremacista Club de los Aventureros de Navidad.
«No encontramos nada adecuado ni pudimos acceder a los lugares donde están esos grupos», comenta Glaser, por lo que el escenario tuvo que ser construido.