Jonathan Roumie en The Chosen
Cine
El papel donde Jonathan Roumie hizo de Jesús antes de triunfar con 'The chosen'
Antes de ser el rostro más reconocido de Jesús en la televisión, el actor estaba en la ruina, sin comida y rezando por un milagro
Antes de que medio mundo lo conociera como Jesús de Nazaret en The Chosen, Jonathan Roumie ya había encarnado al Hijo de Dios. Y lo hizo con tanta convicción que, en palabras de Dallas Jenkins, creador de la serie: «A los diez segundos de verlo supe que había encontrado a Jesús». Jenkins, hijo del reconocido escritor cristiano Jerry B. Jenkins (coautor de la saga Left Behind), es director y guionista evangélico. Concibió esta producción como una serie independiente sobre la vida de Cristo, contada desde la perspectiva de quienes caminaron a su lado. Su visión era clara, pero necesitaba al actor adecuado. Y lo encontró en Roumie.
Hoy, ese mismo actor es un rostro admirado por millones y una referencia dentro del entretenimiento cristiano. Sin embargo, su camino no fue lineal ni luminoso desde el inicio. Hace apenas unos años, vivía en Los Ángeles sin ingresos, sin comida, sin rumbo. En entrevistas ha compartido que atravesaba una profunda crisis: «Llegué a un punto en el que estaba desesperado, sin dinero ni comida, y me di cuenta de que no tenía otra alternativa que confiar completamente en mi fe y ofrecerlo todo en oración». Rezaba. Lloraba. Y esperaba.
Como si de un libreto divino se tratara, su historia dio un giro cuando menos lo esperaba. Lo que parecía un callejón sin salida se transformó en el comienzo de algo extraordinario.
Un Jesús que llegó antes de 'The Chosen'
Mucho antes del fenómeno mundial, Roumie ya había interpretado a Jesús en el cortometraje Los dos ladrones, también dirigido por Jenkins durante su etapa como responsable de medios en su iglesia local. El corto se centraba en los dos criminales crucificados junto a Cristo: uno lo rechaza, el otro se arrepiente. Jesús apenas aparece… pero su presencia fue clave.
«Audicionó para uno de los ladrones. Pero no tenía un Jesús. Nadie lo hacía bien… hasta que apareció él», recordó Jenkins. «A los diez segundos pensé: ‘¡Madre mía! Esta es una de las mejores representaciones de Jesús que he visto en mi vida’».
Esa actuación breve, pero potente marcó el comienzo de una colaboración creativa que más adelante se consolidaría con El Pastor, otro corto que funcionó como piloto para The Chosen. En el momento en que Jenkins volvió a llamarlo para ofrecerle el papel principal de la serie, Roumie seguía en la cuerda floja económica. Como él mismo ha contado, estaba endeudado, sin comida en casa y dependiendo literalmente de la Providencia. Fue entonces cuando decidió rendirse por completo a Dios: «Tuve que renunciar a mis ideas, a mi concepto de lo que significaba tener una carrera, tener éxito, sobrevivir… y simplemente ofrecérselo a Dios». Ese acto de fe fue, sin saberlo, el inicio del papel de su vida.
Jonathan Roumie (Jesús) y Vanessa Benavente (María), en una escena de The Chosen
Una vida moldeada por la fe
Jonathan Roumie nació en Nueva York hace 51 años (los cumplió el pasado 1 de julio). Bautizado como ortodoxo griego, terminó creciendo en la fe católica por circunstancias familiares: su padre, nacido en Egipto y educado en escuelas católicas, y su madre, católica irlandesa, optaron por asistir a la iglesia del barrio cuando no encontraron parroquias ortodoxas cercanas tras mudarse a Long Island. Allí hizo su primera comunión y su confirmación.
La fe ha sido siempre el eje de su vida, pero se profundizó notablemente tras encarnar a Jesús. Él mismo ha dicho que el papel lo transformó interiormente y fortaleció su vida de oración. Jenkins confirma esta dimensión espiritual del proyecto: «Hablamos mucho de cómo, para interpretar este papel, teníamos que quitarnos de en medio y dejar espacio a Dios. Jonathan es un gran actor, pero sobre todo es un alma abierta a lo sagrado. Nació para interpretar este papel».
The Chosen, la primera serie multitemporada sobre la vida de Cristo, ya supera los 500 millones de visualizaciones en todo el mundo. Su éxito no radica solo en la calidad de la producción, sino en su enfoque íntimo y cotidiano del mensaje evangélico. Y gran parte de esa conexión viene del trabajo de Roumie, quien ha logrado representar a un Jesús cálido, humano, firme y profundamente divino. En palabras del propio actor: «Todo lo que tengo es gracias a Él».