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Anthony Hopkins interpretando a Hannibal Lecter en El silencio de los corderos (1991)

Cine

Anthony Hopkins y sus dos aportaciones para hacer de Hannibal Lecter un personaje aterrador

Con un presupuesto de 19 millones de dólares, El silencio de los corderos recaudó 272 y redefinió el thriller y el terror moderno

Era 1989 y ni Jeremy Irons, ni Brian Cox se atrevieron a dar vida a Hannibal Lecter. Se había dado muchas vueltas al actor principal que debía tener El silencio de los corderos, desde Al Pacino a Robert de Niro, pasando por Dustin Hoffman, Sean Connery o Daniel Day-Lewis… Pero, unos por ser un papel demasiado arriesgado y otros por temas de agenda, iban bajándose del proyecto. Así que, a petición del director Jonathan Demme, la productora Orion Pictures le permitió ofrecérselo a un actor británico prácticamente desconocido en Hollywood: Anthony Hopkins.

Anthony Hopkins y Jodie Foster en El silencio de los corderos (1991)

La idea de adaptar la novela de Thomas Harris, El silencio de los inocentes, había partido unos años antes de Gene Hackman que quería dirigirla, producirla e interpretar al agente Jack Crawford. Pero cuando el proyecto empezó a tener forma, acabó bajándose del proyecto por la sordidez de la trama. Jonathan Demme firmó enseguida para dirigirla con el guion aún sin terminar y Jodie Foster dijo que sí desde el primer momento, en cuanto Michelle Pfeiffer y Meg Ryan rechazaron el papel.

La película cuenta la historia de la estudiante del FBI, Clarice Starling, que es reclutada por su jefe para investigar los asesinatos de un psicópata al que han puesto el sobrenombre de Buffalo Bill porque arranca la piel a sus víctimas. Para ayudarle a cazarlo, Starling tendrá una serie de entrevistas con el doctor Hannibal Lecter, un psiquiatra brillante que está en prisión por ser él mismo un psicópata caníbal con varias víctimas en su haber.

A partir de este momento, los encuentros de gran profundidad psicológica e intimidad entre Clarice Starling y Hannibal Lecter serán más fascinadores aún que la resolución misma de la trama. Y es que las cuatro escenas que comparten los dos personajes son poderosísimas con algunos momentos que son historia misma del cine.

Para trabajar sus personajes, Jodie Foster y Anthony Hopkins decidieron interactuar poco durante el rodaje y ensayar poniendo entre ellos barreras físicas como tienen ambos personajes, separados entre sí en los primeros tres encuentros por una celda de cristal y, en el último, por unos barrotes.

Parte de la magia de estos encuentros nace, por supuesto, de la representación misma del psicópata. Y ahí es cuando Hopkins aportó al personaje algunos matices que lo convirtieron en inolvidable.

Cuando Johnathan Demme le ofreció, desesperado, el papel a Hopkins, cuya interpretación en El hombre elefante le había llamado la atención, el actor británico le dio las gracias por pensar en él, pero no entendía por qué el director había barajado su nombre después de verle en la película de David Lynch ya que en ella daba vida a un doctor, dijo, que «era una buena persona». A lo que Demme le contestó dándole la clave del personaje: «Hannibal Lecter también lo es, pero atrapado en la mente de un psicópata».

Quizá es esto lo primero que sorprende del personaje, que cuando Clarice Starling le visita por primera vez en el presidio para enfermos mentales en que pasa su condena, aterrada ante la idea de enfrentarse cara a cara a uno de los asesinos en serie más conocidos y temidos del momento, se encuentra no sólo a un perfecto caballero, sino a un hombre atento y delicado. En este sentido, la aportación de Hopkins al diseño de vestuario fue esencial, pues fue él mismo quien sugirió a la directora de vestuario, Collen Atwood, que el mono con que vistiera su personaje no fuera naranja, como era habitual entonces, ya que ello le otorgaba un aspecto demasiado inquietante y aterrador. A sugerencia del actor, su personaje sale prácticamente en todas las escenas del filme con un mono azul o con un pantalón y una camiseta blancas. De hecho, la escena en la que es trasladado es la única en la que lleva un mono naranja y es, con mucho, en la que nos parece más… loco.

Anthony Hopkins en El silencio de los corderos (1991)

Así que, metido en el papel, como estaba de un perfecto caballero atrapado en la piel de un psicópata, decidió Hopkins configurar su personaje con algunos detalles turbadores gracias a los que nunca podemos olvidar que aquel inglés que de una extraña forma nos cae bien, es en realidad, un caníbal, un asesino y un demente.

En uno de los encuentros entre Lecter y Clarice, cuando él le dice la famosa frase «uno del censo intentó hacerme una encuesta. Me comí su hígado acompañado de habas y buen Chianti», Lecter hace un inquietante sonido con la boca, como relamiéndose. Pues bien, ese detalle, explicó Foster, no estaba en el guion, por lo que su cara de miedo es absolutamente real.

Además, contaría la actriz, hay otro momento interesante en el que Lecter se burla del acento de Clarice. Pues eso tampoco estaba ensayado. «Fue algo que se le ocurrió a Anthony Hopkins en ese momento. Yo era una actriz que estaba aprendiendo a hablar con acento de Virginia Occidental y cuando lo escuché burlarse de mi acento, me enfadé mucho», contó Jodie Foster. Y añadiría, entre risas: «Creo que se nota en la película. Puedes sentir este tipo de vergüenza de haber intentado tanto ser algo y que alguien te humille y no poder hacer nada al respecto porque eres más pequeña, más frágil y tienes miedo».

Hopkins y Foster ganaron, respectivamente, el Oscar al mejor actor y a la mejor actriz por sus inolvidables papeles en El silencio de los corderos que se hizo, además, con el Oscar a la mejor película, director para Jonathan Demme y guion adaptado para Ted Tally, siendo la tercera película de la historia en conseguir tal hazaña.

Lo cierto es que El silencio de los corderos es una de las mejores películas de la década de los 90, que redefinió el thriller, el terror psicológico y el cine de género y que sin estos dos personajes y actores habría sido imposible ninguna de sus hazañas. El silencio de los corderos es ellos y Anthony Hopkins siempre será Hannibal Lecter.