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Liam Neeson, en un preestreno de Agárralo como puedas (2025)GTRES

Cine

Liam Neeson y la tragedia que cambió su vida para siempre

Viudo desde 2009, cuando su esposa, la actriz Natasha Richardson, falleció de forma repentina, el intérprete irlandés ha mantenido su vida personal en un discreto segundo plano. Hasta ahora...

Liam Neeson vuelve a ser noticia, y esta vez no por una película de acción ni por un papel desgarrador, sino por algo mucho más humano: su corazón. A sus 73 años, el actor irlandés se ha dado una nueva oportunidad en el amor con Pamela Anderson, su compañera en la nueva entrega de The Naked Gun. Su relación es discreta, pero lo suficientemente especial como para devolverle la sonrisa tras años de reserva emocional. Para él, esta historia marca un nuevo capítulo después de haber permanecido enfocado casi por completo en la crianza de sus dos hijos y en su carrera, desde la muerte de su esposa, la actriz Natasha Richardson.

La historia de Liam y Natasha parecía escrita para el cine. Se conocieron en 1993 en Broadway durante la obra Anna Christie, donde la química fue inmediata. Natasha no era solo la hija de la legendaria Vanessa Redgrave y del director Tony Richardson, sino una actriz de gran talento, con un carisma que llenaba el escenario. Su interpretación de Sally Bowles en Cabaret le valió un premio Tony, y en la gran pantalla brilló en películas como The Parent Trap (1998), Maid in Manhattan, Evening y Nell, donde compartió escenas con Neeson. En julio de 1994 se casaron en una íntima ceremonia en Nueva York. La pareja tuvo dos hijos, Micheál, de 30, y Daniel, de 28, y durante años formaron un hogar tranquilo, lejos de los focos, compaginando carreras exitosas con la vida familiar.

Pero todo se quebró en marzo de 2009. Natasha sufrió una caída durante una clase de esquí en Mont Tremblant, Canadá. Fue una caída aparentemente inofensiva: se levantó riendo, asegurando que estaba bien y rechazó atención médica. Sin embargo, había sufrido una hemorragia cerebral que avanzaba de forma silenciosa. Pocas horas después, perdió el conocimiento. Liam, que se encontraba en Toronto rodando una película, voló de inmediato al hospital de Montreal. Allí recibió el devastador diagnóstico: «Vi sus radiografías y no había nada allí. Sabía que ella ya no estaba», contaría después con dolor. Con solo 45 años, la actriz falleció el 18 de marzo de 2009 en el hospital Lenox Hill de Nueva York.

Desde entonces, Neeson no volvió a ser el mismo. Si bien su carrera dio un giro hacia el cine de acción con sagas como Venganza, sus personajes adquirieron una melancolía real, como si cada escena estuviera impregnada de su propia pérdida. «A veces entro por la puerta y pienso que la voy a ver. Escucho su voz diciendo: ‘hola, cariño’. Y luego recuerdo…», confesó en una entrevista.

Su mujer no solo dejó huella en el actor, sino también en sus hijos. Su primogénito, Micheál, adoptó el apellido Richardson en su honor y ha seguido los pasos de sus padres en la interpretación.

Hoy, el actor vuelve a acaparar titulares no por una tragedia, sino por algo más esperanzador: una nueva ilusión junto a Pamela Anderson. Quienes los conocen aseguran que la actriz ha traído un aire fresco y divertido a su vida, después de años en los que el dolor parecía ser su única compañía. Y aunque nada podrá borrar la memoria de Natasha, Liam Neeson demuestra que incluso los héroes más heridos pueden encontrar un segundo acto en el amor.