Martin Scorsese, en una imagen de archivo
Cine
La película de gánsteres perfecta, según Martin Scorsese
El cineasta tiene claro cuáles han sido las cintas que más le han influido a lo largo de las décadas
Pocos directores pueden identificarse más con un género cinematográfico que Martin Scorsese con las películas de gánsteres. Si bien cuenta con una filmografía bastante extensa, siempre estará vinculado al mundo de la mafia y sus complejidades gracias a clásicos como Uno de los nuestros, Casino, Gangs of New York o El irlandés.
Debido, en parte, a su conexión directa con algunos de los miembros más indeseables de su comunidad durante su infancia en Nueva York, Scorsese siempre ha logrado captar la esencia de lo que hace buena a una película de mafiosos. No se trata de la violencia, los coches ostentosos ni las drogas; ni siquiera la santurronería que rodea la preservación de la famiglia. La verdadera conexión con el público reside en la humanidad que se esconde tras estos personajes, a menudo, monstruosos de puertas para fuera.
Para descubrir qué despertó la fascinación de Scorsese por el género y qué lo inspiró a crear su propio estilo único, basta con consultar su colección de películas de gánsteres favoritas. Una lista imprescindible para los aspirantes a directores y que explica la perspectiva cinematográfica de uno de los grandes.
En una entrevista con Daily beast en la que repasó su carrera y destacó las películas clave del género, también resolvió la incógnita sobre qué cintas le han inspirado a lo largo de los años. «Hay 15 películas de gánsteres que me impactaron profundamente», comienza, «e influyeron en mi forma de pensar sobre el crimen y cómo retratarlo en el cine. Me emocionaron, me provocaron y, de una forma u otra, tenían un aire de verdad».
Es una lista vibrante y repleta de momentos icónicos de la historia del cine. La encabeza El enemigo público, que provoca un gesto inmediato de reconocimiento por parte del director, que destacada de ella «la brutalidad impactante y directa, la energía de Cagney en su primero papel protagonista y el uso de la música con la canción I'm forever blowing bubbles. «Nos abrió el camino a todos».
Fotograma de El enemigo público (1931)
También dedica parte de su discurso para hablar de Blood Money : «Rowland Brown, una figura en gran parte olvidada, dirigió tres películas duras y sardónicas a principios de los años treinta, cada una muy bien informada sobre la política urbana, la corrupción y la intimidad entre policías y criminales. Esta es mi favorita. El final es inolvidable».
Seis años después del estreno de esta se estrenó otra, Los violentos años veinte, a la que también dedica palabras de agradecimiento, al señalar: «En 1939, el clásico de Raoul Walsh y Mark Hellinger fue visto como una despedida del género de gánsteres, que parecía haber llegado a su fin. Pero es más que eso. Mucho más». Para Scorsese, la película ayudó a sentar las bases de algunos de sus logros cinematográficos más significativos.
Para el cineasta A quemarropa de 1967, también ayudó a dar forma a las películas del futuro. «ue una de las primeras películas que realmente tomó las innovaciones narrativas de la Nouvelle Vague (los cortes de impacto, los flash-forwards, la abstracción) y las aplicó al género policial. Nos dio una idea de cómo el género podía latir con la energía de una nueva era».