Clint Eastwood en El bueno, el malo y el feo
Cine
El estilo Clint Eastwood que copiaron otros actores del spaghetti wéstern
El éxito de la Trilogía del Dólar de Sergio Leone hizo que otros directores quisieran tener también a un protagonista guapo, serio y silencioso
Tras el éxito que tuvo la Trilogía del Dólar de Sergio Leone, muchos directores de todas partes del mundo quisieron probar suerte con un protagonista guapo, serio y silencioso.
Franco Nero (Italia, 1941)
Franco Nero, actor
El spaghetti wéstern no puede entenderse sin él, pero lo cierto es que su llegada al género se debió al aire que se daba con Eastwood, once años mayor que él. Después de la buena acogida en Italia de Por un puñado de dólares y La muerte tenía un precio de Leone, Sergio Corbucci buscó entre varios actores italianos desconocidos a uno que se pareciese al americano. Así fue como Franco Nero, que sólo había hecho un par de papeles menores, protagonizó en 1966 Django, una de las obras maestras más rotundas del género. Aunque no fue un gran actor, participó en algunos de los mejores spaghetti de Corbucci como Los compañeros o Salario para matar y otros títulos indispensables del género como Las pistolas cantaron a muerte, El hombre, el orgullo y la venganza, Adiós Texas y, sobre todo, Keoma. Su aportación al wéstern europeo fue tan importante que el cine italiano no puede entenderse sin él, hasta tal punto que el propio Quentin Tarantino le ofreció una pequeña aparición en su película de 2012, Django desencadenado con la que homenajeó a Corbucci y al que fue su actor fetiche.
Gianni Garko (Croacia, 1935)
Gianni Garko, actor
Fue el eterno Sartana, una saga de más de quince títulos que él empezó y elevó a la categoría de mítica. La pinta de americano de este italo-croata contribuyó a que creciera su popularidad dentro del género porque, además, era tan elegante e irónico como Eastwood, pero mucho más que otros protagonistas de spaghettis que irradiaban más hostilidad y violencia. Entre 1969 y 1970 encarnó cuatro veces al elegante pistolero que vestía siempre de negro con corbata roja y que enarbolaba un pequeño Derringer: Si te cruzas con Sartana… ruega por tu muerte, Yo soy vuestro verdugo (Yo soy Sartana), Buen funeral amigos… paga Sartana y Llega Sartana, a cuál mejor y con dos de los mejores directores del género, Gianfranco Parolini y Giuliano Carnimeo. Aunque intervino en otros spaghetti e hizo bastante cine bélico, siempre será recordado por el carismático Sartana en cuya piel se metería por primera vez -aunque con matices muy distintos- en 1966 en la cinta Baño de sangre al salir del sol, película en la que coincidió con otro de los grandes del género, Anthony Steffen.
Anthony Steffen (Brasil, 1930)
Anthony Steffen, actor
Su parecido físico con Eastwood está fuera de toda duda, además de su gesto adusto y su aire taciturno. Una tumba para el sheriff, Baño de sangre al salir el sol, 7 dólares al rojo, Gentleman Jo, El pistolero que odiaba la muerte, Su nombre gritaba venganza, El bastardo, Garringo o Reza por tu alma y muere son sólo algunos de los títulos -varios de ellos, auténticas joyas- en los que intervino uno de los actores más prolíficos del género. Pero lo cierto es que nunca fue un gran actor y que sus intervenciones en más de una docena de spaghettis se caracterizan por tener diálogos más escuetos aún de lo habitual dentro del género. Trabajó de manera incansable durante más de una década, más con directores de serie B que con los primeros espadas del género que, cuando entró en declive, le llevó a protagonizar más cine de aventuras y de terror y casi siempre de bajo presupuesto. Aunque era muy atractivo, su rictus impasible y su frialdad interpretativa no le permitieron salir del prototipo de tío duro en el que centró toda su carrera.
George Hilton (Uruguay, 1934)
George Hilton, actor
Menos parecido a Eastwood que otros de sus coetáneos, sobre todo por sus ojos y pelo negros y su tez más oscura, este actor uruguayo empezó haciendo telenovelas argentinas hasta que se mudó a Italia a probar suerte en el cine, donde se cambió el nombre para sonar más «yankee». Intervino en algunos spaghetti wésterns verdaderamente memorables como Voy, le mato y vuelvo, Vende la pistola y cómprate la tumba (Ha llegado Sartana), El momento de matar, Los profesionales del oro, Póker con pistolas o Uno más al infierno. Cuando el género empezó a desvanecerse a mediados de la década de los 70, el actor, como tantos otros de su generación, se pasó al cine al giallo, thrillers italianos de terror que proliferaron en esa época.
Richard Harrison (Estados Unidos, 1935)
Richard Harrison, actor
Es el único americano de esta lista, rubio como Eastwood y, como él, criado en el cine de serie B y la televisión americana que explotó su imagen sexy durante los primeros años de su carrera. En Italia hizo mucho peplum y cine de sandalia y arena antes de dar el salto al spaghetti donde intervino en películas como Sangre sobre Texas, Entre Dios y el diablo, Texas al rojo, Uno detrás de otro, Reverendo colt o la excelente Joko, invoca a Dios… y muere. Dicen que rechazó el papel de «El hombre sin nombre» de Por un puñado de dólares de Leone porque no confiaba en un director desconocido después de llevar varios años tratando de labrarse una carrera en Italia y que fue él quien le recomendó a su amigo Clint Eastwood para el papel.
Peter Lee Lawrence (Alemania, 1944)
Peter Lee Lawrence, actor
Fue uno de los actores más prolíficos del género que se convirtió en un actor de culto debido a su repentina muerte a causa de un tumor cerebral en 1974. Aunque no era muy parecido a Eastwood, qué duda cabe de que su mirada letal y su rictus serio e impertérrito se inspiraron en los gestos del norteamericano. También fue uno de los pocos actores alemanes que logró hacer carrera en el spaghetti wéstern junto a Mario Adorf y Horst Frank. Entre 1967 y 1971 protagonizó Los días de la violencia, El hombre que mató a Billy el Niño, La furia de John Kidd, Uno a uno sin piedad, El sabor del odio, Winchester uno entre mil, Reza por tu alma… y muere, Un dólar para Sartana o Cuatro pistoleros de Santa Trinidad. Además, tuvo un pequeño papel, aunque sin acreditar, en Por un puñado de dólares en 1964.