Clint Eastwood, en un fotograma de Harry el sucio
Cine
Clint Eastwood pudo ser James Bond, pero lo rechazó por un motivo: «Nunca le vi sentido»
Tras la salida de George Lazenby de la franquicia, intentaron encontrar un nuevo protagonista que pudiera restaurar la popularidad mundial del espía
Desde que Daniel Craig se despidiera de la franquicia con Sin tiempo para morir de 2021 , la búsqueda de un nuevo James Bond ha estado en marcha . ¿Será alguien famoso o un actor que no muchos conocen? Quienquiera que sea será el séptimo hombre en ponerse el traje de 007. Incluso con lo grande que fue, Craig pasó todo su 'mandato' intentando estar a la altura de las actuaciones icónicas Sean Connery, Roger Moore o Pierce Brosnan. Lo que muchos no saben es que Clint Eastwood pudo ponerse en la piel del mítico agente y no quiso hacerlo.
Después de Diamantes para la eternidad (1971), Sean Connery se alejó oficialmente de la serie que lo había definido. Su salida dejó a EON Productions, la compañía fundada por Albert R. «Cubby» Broccoli y Harry Saltzman, buscando un nuevo actor para interpretar el papel.
Al servicio secreto de Su Majestad (1969), protagonizada por George Lazenby, tuvo un rendimiento modesto –solo en comparación con las películas de Bond de Connery–, y ante la negativa de Lazenby a regresar, los productores se vieron presionados a encontrar un nuevo protagonista que pudiera restaurar la popularidad mundial de Bond.
En ese preciso momento, Clint Eastwood era una de las mayores estrellas de cine del mundo. La Trilogía del Dólar lo había convertido en un fenómeno cultural, y Harry El sucio (1971) había redefinido al antihéroe estadounidense. Sus películas fueron éxitos de taquilla constantes tanto en Estados Unidos como en Europa, especialmente en Reino Unido, Francia e Italia. Ese atractivo internacional lo convirtió en un candidato obvio para una franquicia global como James Bond.
A través del abogado de Clint, se contactó con él para evaluar su interés. La oferta era sustancial, tanto financiera como profesionalmente, y venía con la idea de renovar el personaje de Bond con una estrella estadounidense que poseía la misma mística y la misma serenidad que Connery había aportado al papel.
«La gente me pregunta sobre lo de Bond de vez en cuando. Fue un buen cumplido, pero simplemente no era para mí», confirmó el actor en una entrevista. «Nunca le vi sentido a hacer algo que ya pertenecía a otra persona. Sean lo había hecho suyo, y así debería haber quedado. Siempre me ha gustado ver esas películas, son divertidas, pero estaba más interesado en construir mi propio camino. Pensé que si tienes la suerte de tener la oportunidad de crear tus propios personajes, te quedas con eso y ves a dónde te lleva».
Clint Eastwood, en un fotograma de El jinete pálido
Y añadió: «Mi abogado representaba a los Broccoli (que producen la franquicia de Bond) y vino y me dijo: 'Les encantaría tenerte'. Pero para mí, bueno, ese era el trabajo de otra persona. Ese es el trato de Sean. No me parecía bien hacerlo».
En ese momento, Eastwood ya estaba desarrollando su propia dirección creativa. Elegía películas que se ajustaban a sus instintos en lugar de a las expectativas del estudio, y apenas comenzaba su transición hacia la dirección. La idea de heredar una franquicia preestablecida, sobre todo una tan ligada a la imagen de otro actor, iba en contra de sus principios. «Bond siempre ha sido un personaje británico, y así debe ser. Puede que tenga raíces británicas, pero el papel pertenece a esa cultura y a esa tradición; simplemente no era lo mío».
Finalmente Roger Moore fue elegido e hizo su debut como Bond en Vive y deja morir (1973), aportando una interpretación más ligera y urbana del personaje. Clint comentó que admiraba el enfoque de Moore y que cada actor que interpretó a Bond aportó algo único al papel.