Fotograma de Bella, que opta a un premio Goya en la categoría de mejor película de animación
Cine
La película española nominada a los Goya que solo han visto 195 personas
La recaudación desde su estreno, el pasado 28 de noviembre, ha sido de 1.061,51 euros
El próximo 28 de febrero Barcelona se viste de gala para los Premios Goya. Por primera vez en cuarenta años, los galardones se celebran en el Auditorio del Centro de Convenciones Internacionales. Luis Tosar y Rigoberta Bandini, presentadores del evento, ya han anunciado que sería «incongruente» que en la fiesta del cine español se hiciera «como que el mundo no existe», abriendo la puerta a que se hable de cuestiones como Gaza, Ucrania, el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en Estados Unidos.
«No creo que sea incompatible celebrar, hacer algo bonito y cómodo, con crear momentos incómodos y hacer un poco de revisión y de espejo social», argumenta el intérprete de Salvador. En este sentido, la gala promete la misma vena política que las últimas ediciones, a pesar de que ha intentado revitalizar su duración con algunas normas nuevas, como que solo agradezca el cabezón una sola persona durante un solo minuto.
Más allá de eso, los Goya se postulan como la politización de un cine que, a priori, no ha triunfado en taquilla. De las cinco nominadas a mejor película, por ejemplo, solo Los domingos y Sirat han tenido un respaldo por parte del público. La cena, Maspalomas y Sorda no están a la altura de sus nominaciones y no resultan rentables si comparamos su recaudación con su inversión –parte de ella con subvenciones públicas–.
Que el público no respalde del todo el cine español no es tanto una novedad. El mejor ejemplo de esta edición es una cinta a la que solo han acudido a ver 195 espectadores: Bella. Un largometraje de animación dirigido por Manuel H. Martín y Amparo Martínez Barco que se estrenó el pasado 28 de noviembre de 2025 y tan solo ha conseguido 1.061,51 € de recaudación, según datos consultados en el catálogo del cine español del Ministerio de Cultura. Una cifra ínfima en comparación con la subvención de 425.000 € que recibió.
Ni siquiera tener el aval de los aplaudidos Michelle Jenner y Víctor Clavijo como actores de doblaje ha llamado la atención al público. La comparación con otros títulos del año en animación, algunos con miles —o decenas de miles— de entradas vendidas, ha avivado la vigencia de la industria.
La controversia también pone el foco en la situación de la animación en España. El sector alterna grandes producciones con vocación internacional y proyectos independientes de muy bajo presupuesto. En este contexto, la presencia de Bella en los Premios Goya podría interpretarse como un intento de visibilizar propuestas más pequeñas frente al dominio de estudios consolidados.
El filme cuenta la infancia de Bella, que estuvo marcada por el abandono y la soledad, hasta que conoció a Ponce, un artista idealista en el que vio a su príncipe azul. Seis años después, la joven vive en una lujosa mansión, madre de dos hijos y dueña de una galería de arte, con la apariencia de una vida perfecta. Sin embargo, tras esa fachada se esconde una realidad devastadora: años de abusos y violencia psicológica. Una noche, Bella comprende que la única manera de salvarse es escapar de la pesadilla en la que se ha convertido su matrimonio.
Presentada en la Seminci, tendrá que luchar el próximo sábado por el ansiado cabezón con Decorado, El tesoro de Barracuda, Norbert y Olivia y el terremoto invisible.