Fundado en 1910
Fotograma de los actores Fred Astaire y Ginger Rogers

Fotograma de los actores Fred Astaire y Ginger Rogers

Historias de película

La falsa idea de que Fred Astaire y Ginger Rogers no se besaron en ninguna de sus películas

Su película más famosa, Sombrero de copa, cuenta con un discreto beso que fue cortado en numerosos países y versiones

Bailando no se besa. Eso es un must de las buenas maneras que se ha sabido desde siempre. Tal vez por eso se ha pensado que Fred Astaire y Ginger Rogers, la pareja de baile más famosa de todos los tiempos, no se besaron en ninguna de sus películas. Pero no es cierto. Hicieron juntos diez: Nueve para la RKO entre 1933 y 1939 y una más en 1949 para la Metro en un encantador reencuentro nostálgico. Diez películas, 160 minutos de baile y coreografías y… siete besos en cinco de ellas.

El camino de ambos se cruzó por primera vez en 1933 en Volando hacia Río de Janeiro donde, sin ser los protagonistas –y sin besarse–, mostraron un encanto que arrebataron el foco a Dolores del Río y Roger Bond. Tras la RKO vio en ambos un filón de plata. En ella ya mostraron un virtuosismo, un control técnico y un sentido del ritmo verdaderamente asombrosos. A partir de entonces, sus bailes en cada película eran ejecutados con una elegancia, gracia, originalidad y precisión inolvidables.

El estudio les ofrece entonces un contrato para varias películas, a cuyas riendas se puso el actor y bailarín con unas ideas que cambiaron el cine musical para siempre: Todo tenía que parecer sencillo, la cámara se movería lo menos posible y las canciones debían tener contenido narrativo y no ser solo pura exhibición.

A partir de entonces y con el Código Hays a pleno rendimiento, Fred y Ginger forman una de las parejas más emblemáticas de la historia del cine. En 1934 protagonizan La alegre divorciada, nominada al Oscar a la mejor película y primera historia de enredo de su filmografía en la que se dan un discretísimo beso en la mejilla. En 1935 hacen Roberta, donde comparten protagonismo con Irene Dunne y Randolph Scott, a los que, por supuesto, arrebatan protagonismo hasta el punto de que la película termina con un plano de ambos bailando y abrazándose, pero todavía sin besarse.

Su película más famosa y trascendente, con la que de verdad rubrican su grandeza en la historia del cine, es también ese año: Sombrero de copa. Con esta 'screwball comedy' musical exageradamente ñoña inmortalizaron su número más famoso, Cheek to Cheek, en el que Ginger Rogers lleva un inolvidable vestido de plumas de avestruz que Fred Astaire detestó por razones obvias. Pero, aunque a ese número perfecto le falta el deseado beso final, la película cuenta con uno en el que Rogers, jugando un poco a «vampiresa», le roba un pequeño beso al bailarín.

Fotograma de los actores interpretando a Fred y Ginger

Ginger Rogers y Fred Astaire

En 1936, cuando Fred y Ginger están en lo más alto, estrenan la simpática Sigamos la flota, donde se salen un poco de los espacios maravillosamente sofisticados de sus anteriores filmes. Y ellos, inmaculados, siguen sin besarse. Pero cuando parecía que la pureza de la pareja iba a permanecer siempre intacta, llega Alas de danza y la cosa cambia porque se ponen un poco más pícaros. Y no solo porque queda claro que se dan un besazo tras una puerta y Astaire salga con delatores restos de carmín en los labios, sino porque, ahora sí, la película termina con ambos besándose como cierre final a una canción.

En 1937, Ritmo loco, encantadora comedia de enredo con transatlántico incluido y malentendido adorable, termina con la pareja bailando en un escenario y rompiendo la cuarta pared mirando a un espectador que seguía soñando con verles acaramelados sin resultado, porque no hay beso. Pero en 1938 llega Amanda, quizá su película más adulta, ya que mezcla sus siempre maravillosos bailes con el tema estrella del momento, el psicoanálisis, con cierto descaro picante, pues muestra a Rogers fantaseando con que baila y… ¡Al fin! Se besa con Astaire, que es su psiquiatra… Pura fantasía freudiana.

Y en su última película de la década fue en la que se dieron su beso más romántico en un precioso contraluz junto a una ventana. Se trata de la también algo más seria La historia de Irene Castle, donde interpretan por primera vez a un matrimonio que se gana la vida como bailarines de salón antes de que la Gran Guerra separe sus caminos.

Fotograma del beso de Fred Astaire y Ginger Rogers

Fotograma del beso de los actores Fred Astaire y Ginger Rogers interpretando a sus respectivos personajes

Pero con la Segunda Guerra Mundial, el cine musical cambia sustancialmente y aunque ninguno de los dos deja jamás de trabajar, las películas de antaño pasan rápidamente de moda. Con todo, diez años después Fred y Ginger volverían a unirse en la sentimental Vuelve a mí, en esta ocasión para la Metro y en Technicolor, para interpretar de nuevo a un matrimonio de bailarines que se dan hasta uno, dos y… ¡¡tres besos!! Una de sus películas más adorables.

Astaire bailó después con Eleanor Powell, Paulette Goddard, Rita Hayworth, Leslie Caron, Audrey Hepburn y Cyd Charisse. Pero con ninguna como con Ginger Rogers. Amigos inquebrantables separados por una docena de años, unidos en diez películas y artífices de algunos de los mejores números musicales de la historia del cine, crearon un mundo decoroso y modélico, un mundo de fantasía, posible e imposible al mismo tiempo, en el que todos queremos vivir entre plumas de avestruz, elegantes piruetas y toda la opulencia encantadora del sistema de estudios.

Aquellos irrepetibles Fred Astaire y Ginger Rogers se besaron. Claro que se besaron. Siete veces. Y… ¿por qué no?

Temas

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas