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Landa recorre la carrera de uno de los grandes actores españoles de la historia

Landa recorre la carrera de uno de los grandes actores españoles de la historiaPlano Subjetivo

Crítica de cine

'Landa', el documental que reivindica a uno de los grandes actores españoles pero cuestiona el landismo

Gracia Querejeta y Miguel Olid dirigen un documental que recorre, sin concesiones, la trayectoria de Alfredo Landa

«¿Qué rescatarías de aquella época que dio lugar al landismo?», pregunta el presentador de TVE Pablo Lizcano a Alfredo Landa. «Todo», responde él con orgullo. «¿Fue una época bonita para ti?», incide el entrevistador. «Maravillosa», contesta el actor, acompasando su respuesta con ese característico movimiento de sus manos y con ese brillo especial en los ojos que iluminó el cine español durante décadas, desde el desternillante inicio con Atraco a las tres hasta el final de su admirable carrera con Luz de domingo, de José Luis Garci.

El pequeño fragmento de entrevista representa el inicio de Landa, el documental que han dirigido Gracia Querejeta y Miguel Olid y que este viernes se estrena en los cines. Aviso para landistas (aquí tienen uno, y a mucha honra) y, en general, para los seguidores de las comedias españolas de antes: en el documental van a escuchar testimonios como este del crítico de cine José Luis Ordóñez: «El landismo me lleva al horror». O esta reflexión de Antonio Resines: «Hay cosas que se ruedan que no son cine, el cine es otra cosa. Hay películas que no tienen ningún interés y las historias eran malas de cojones». Y esta de María Bardem, hija de Juan Antonio Bardem, quien dirigió a Landa en El puente: «Era un cine totalmente alienado, no trataba los temas que se estaban viviendo en España. Encima transmitiéndonos unos valores muy conservadores, muy carcas, muy machistas».

Y a uno, en ese instante, le invade la incomprensión: ¿por qué en un documental sobre Alfredo Landa se habla así de mal del landismo? Ahí aflora la sensación, que después se irá por fortuna diluyendo, de que Landa, el documental, es injusto con Landa, el actor. Y con las películas españolas de antes, que deben entenderse dentro de su contexto. Como si, en vez de sacar pecho (lobo, como el que mostraba en pantalla) con el único actor del mundo que ha dado apellido a un género cinematográfico, hubiéramos de avergonzarnos de él, de otros magníficos actores y del cine de la época. «Con No desearás al vecino del quinto empezó oficialmente lo que el crítico del diario Pueblo llamó peyorativamente el landismo», nos recuerda el documental, rico en testimonios –solo se echa en falta uno tan valioso como el de Garci, que rechazó participar–, de Gracia Querejeta y Miguel Olid.

Esa cinta protagonizada por Alfredo Landa fue la película española más vista en los cines durante 30 años hasta que llegó Santiago Segura con Torrente 2: Misión en Marbella (como cuenta con gracia el propio Segura, el récord le duraría poco porque solo unos meses después llegó Amenábar con Los otros). «Los críticos fueron muy injustos conmigo, me llamaron de todo menos bonito. Me hicieron responsable absoluto de todo lo que hacía en pantalla, como si aquellas películas no tuvieran un director, un productor y un guionista. Era lo que había. Pero, amigo, el público se identificaba conmigo. A partir de No desearás al vecino... la gente empezó a decir vamos a ver una de Landa», explicó el actor.

Gracia Querejeta y Miguel Olid, directores del documental Landa

Gracia Querejeta y Miguel Olid, directores del documental LandaAlfonso Úcar/El Debate

El documental apunta con acierto como sucesor de Landa a Javier Gutiérrez, brillante como lo era él en la comedia y en el drama, pero esas palabras de Alfredo bien podrían aplicar hoy para Santiago Segura, que también cuenta con el cariño masivo del público y es sinónimo de éxito de taquilla, pero que tiene que soportar las críticas y la envidia de un sector de la profesión.

La voz por excelencia de nuestro cine y nuestro teatro, la de otro de los mejores actores españoles de la historia, José Sacristán, aporta sensatez y luz (más allá del recibo) sobre las películas del landismo. «Había que pagar el recibo de la luz y en ningún momento yo reniego de ellas para nada. Unas me gustan más y otras menos», explica en el documental, que va recorriendo, al compás de los testimonios, la inmaculada trayectoria de Alfredo Landa: El crack (sorprende también que a Resines no le guste su interpretación de Germán Areta); su portentosa actuación en Los santos inocentes con el premio al mejor actor del Festival de Cannes que compartió con Paco Rabal; La vaquilla, El bosque animado, La marrana

También su distanciamiento con Garci cuando la Academia de Cine otorgó a Alfredo Landa el merecidísimo Goya de Honor y su amigo no le entregó el premio. El mal rato de su discurso inconexo al recibir el galardón. Su despedida del cine. Las memorias del actor (Alfredo el Grande. Vida de un cómico), todo un sincericidio. Sus prontos. Su profesionalidad y capacidad de trabajo. Su sentido de la familia y de la amistad. Y su afición por discutir, en el mejor sentido de la palabra. El documental y los testimonios que lo vertebran, ahí sí, son justos con él, con el hombre que nació con un extraordinario don para la comedia y que trabajó para conmovernos como pocos con el drama. Con la mirada de mayor luminosidad, a buen seguro, de todo el cine español.

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