Los justos se estrena este jueves 30 de mayo en los cines
Crítica de cine
'Los justos': una crítica social muy amarga vestida de entretenida comedia
La nueva película de Carmen Machi es entretenida como comedia e interesante como crítica social o fábula moral
Nueve personas de muy diferente condición son elegidas para formar un jurado popular en el juicio contra uno de los empresarios más conocidos y corruptos de España. Ninguno duda de la culpabilidad del acusado, demostrada en el juicio por pruebas incontestables. Pero la primera noche que el jurado pasa en el hotel un personaje anónimo les ofrece un millón de euros a cada uno si le declaran inocente por unanimidad. Y la moral de los miembros del jurado comienza a flaquear.
Esta película de Fer Pérez y Jorge A. Lara adapta un texto de corte teatral escrito por ellos mismos, y que sigue la estructura del guion televisivo de Reginald Rose Doce hombres sin piedad (1954). Ambos directores debutan en la dirección tras una solida trayectoria como guionistas. Jorge A. Lara trabajó en los guiones de las series Los hombres de Paco y Aída, y es el guionista de Zipi y Zape y el club de la canica, nominada al Goya a Mejor Guion Adaptado. Fer Pérez, por su parte, también fue guionista de Aída, y de la película Kiki, el amor se hace, de Paco León, con la que obtuvo la nominación al Goya a Mejor Guion Adaptado.
Cada personaje representa un estereotipo de forma que los espectadores puedan empatizar con alguno de ellos. Más difícil es sintonizar con el arco de transformación de muchos de ellos, ya que en algunos casos el cambio es demasiado brusco y difícil de creer. Algunos giros de guion resultan forzados. También las interpretaciones son irregulares: algunas como la de Carmen Machi, Ane Gabarain o Marina Guerola son muy creíbles, y otras, como la de Hugo Welzel o Aimar Vega resultan más artificiales.
Lo más interesante del film es que cada miembro del jurado representa de algún modo una realidad social y humana significativa en la España actual: el problema de la vivienda, los sueldos bajos, el capitalismo desaforado, la dificultad de sacar una familia adelante, la soledad… Pero lo más impactante es absoluta inconsistencia de la moral, convertida en un frágil discurso políticamente correcto que sin embargo no resiste el más mínimo impacto con el hedonismo más primario, sostenido por la convicción de que el dinero 'sí da la felicidad'. Como decía Dostoyevski, «si Dios no existe todo está permitido».
Algunos personajes, como el de Remedios (Carmen Machi) mantienen cierta claridad sobre lo que está bien y lo que está mal, pero luego en sus decisiones prima la inmediatez del éxito cortoplacista. En el fondo de todos subyace la falacia –tan extendida realmente– de que «soy una víctima del sistema y todo se me debe». Dentro del tono de comedia del film, la imagen que da de nuestra sociedad es desoladora. Todo es decepcionante menos el dinero.
Fotograma de Los justos
La película es entretenida como comedia e interesante como crítica social o fábula moral, pero se queda corta. Confirma lo que ya sabemos, pero no arriesga con un punto de fuga, con una posibilidad de salida del círculo vicioso. No hay ningún personaje que nos permita albergar una hipótesis superadora, y por tanto el film te sume en una desesperada melancolía.