Robert Duvall
Cine
La mítica película de Spielberg que Robert Duvall se negó a protagonizar
«Rechacé el papel principal». Así de claro lo contó Robert Duvall cuando recordó la vez que dijo no a Tiburón, una decisión que hoy sigue sorprendiendo porque aquella película terminó convirtiéndose en uno de los mayores éxitos de la historia del cine. Pero esa no fue la única vez que el actor estuvo ligado a Steven Spielberg, ni el único motivo por el que su nombre quedó asociado al director.
La historia empieza en los años setenta, cuando el proyecto del famoso tiburón buscaba reparto. La película cuenta la historia de un enorme tiburón blanco que aterroriza a los habitantes y turistas de una pequeña localidad costera, obligando al jefe de policía, un científico marino y un curtido cazador de tiburones a salir al mar para detenerlo. A Duvall le ofrecieron el papel protagonista, el del jefe de policía Martin Brody, el hombre que lidera la misión para proteger a su pueblo. Sin embargo, el personaje no le motivaba demasiado. Según explicó, él quería otro papel muy distinto, el del pescador experto Quint, el marino obsesivo y carismático que finalmente interpretó Robert Shaw.« Quería hacer de ese personaje, pero era demasiado joven», contó. La ironía es que apenas había unos años de diferencia real entre ambos actores. Aun así, reconoció que el elegido «lo hizo muy bien».
Imagen del rodaje de la película Tiburón
Aquella película, rodada con un presupuesto cercano a los nueve millones de dólares, terminó recaudando más de 470 millones en todo el mundo y cambió para siempre el negocio del cine. Fue el primer gran blockbuster veraniego y lanzó la carrera de su director. Viéndolo con perspectiva, decir no a ese proyecto se considera una de las decisiones más curiosas de Hollywood. No porque afectara negativamente a su carrera, que siguió llena de éxitos, sino porque estuvo a punto de formar parte de un fenómeno cultural histórico.
Sin embargo, el motivo por el que el actor aseguró años después que no quería trabajar con el famoso director no tuvo que ver con esa película, sino con un asunto totalmente distinto. A comienzos de los años 2000 surgió una polémica tras un viaje del cineasta a Cuba. El intérprete afirmó en entrevistas que había oído que el realizador había dicho que uno de los mejores momentos de su visita fue pasar horas conversando con Fidel Castro. Aquella supuesta frase no le sentó nada bien.
Su reacción fue directa y muy pública. Incluso lanzó una pregunta incómoda dirigida al director: «¿Considerarías construir un pequeño anexo en el museo del Holocausto para honrar a los cubanos que Castro mató?». Tras esa crítica, afirmó que no tenía interés en trabajar con la productora del cineasta y fue tajante: «Nunca volveré a trabajar allí». La respuesta no tardó. Desde el entorno del director aseguraron que esas palabras eran «totalmente falsas» y que nunca había dicho algo parecido. También explicaron que el viaje había sido cultural y que durante la visita proyectó varias de sus películas y participó en actividades oficiales.