El escritor francés Laurent Mauvignier, la guionista francesa Lea Mysius, la actriz francesa Hafsia Herzi, el actor francés Benoit Magimel, la actriz italiana Monica Bellucci, el actor francés Bastien Bouillon y el productor francés Jean-Louis Livi asisten a una rueda de prensa para la película «Histoires de la nuit»
Cine
Festival de Cannes: final mortecino de concurso
El certamen cierra su competencia oficial con una jornada gris y apática, un flojo desenlace que solo encontró un respiro emotivo en una proyección fuera de concurso
Un país en el que la frontera porosa permite una mezcla de razas, creencias y conductas al límite de la legalidad y una casa por la que merodean hombres envueltos en las sombras son los escenarios en los que se mueven los protagonistas de las dos últimas ofertas del concurso del 79.º Festival Internacional de Cine de Cannes.
Das Geträumte Abenteuer de la cineasta de Bremen Valeska Grisebach, 58 años, a su tercer largometraje, segunda aparición en la Croisette, invitada a la sección paralela oficial con jurado propio, Quincena de Realizadores, y primera en la reseña principal en concurso, tiene un título engañoso porque no es una aventura ni es soñada, sino una serie de episodios irrelevantes con diálogos que más que escritos parecen improvisados.
Estamos en Bulgaria, rodeada a Oriente y Occidente de países con los que es fácil contrabandear droga, combustibles y personas, adonde llega a un pueblito cercano a la frontera con Turquía una arqueóloga originaria de ese lugar del que huyó en busca de fortuna. Veska, interpretada con gran autoridad por una debutante Yana Radeva, está al frente de una misión arqueológica, pero al mismo tiempo es curiosa de volver a visitar su ciudad natal, entre gente que apenas si la recuerda o se acuerda de sus padres y gente que todavía se asombra de que una alemana hable el búlgaro sin acento.
Adaptación de la novela de Mauvignier
Grisebach se concede nada menos que dos horas y media para contar una historia que no se sabe a ciencia cierta adónde va a ir a parar, pero al mismo tiempo roza temas de gran actualidad, justamente como la porosidad de fronteras, la inseguridad y el vivir el día a día, pero sin exponerlos ni afrontarlos. Mejor le ha ido al espectador con Histoires de la nuit (Historias nocturnas), también tercer largometraje dirigido por una mujer, Léa Mysius, nacida en Burdeos en 1989, que en cambio ha circulado por todo Cannes (Semana de la Crítica, Quincena de Realizadores) antes de aterrizar en el concurso con esta su adaptación a la pantalla de la novela epónima de Laurent Mauvignier, editada en 2020.
Estamos en una granja aislada en el campo donde vive una pareja con una hija adolescente y, como vecina, una artista italiana por la que merodean sombras con malévolas intenciones. La trama es endeble, pero Mysius logra volverla interesante gracias a una buena actuación de Benoît Magimel como jefe de los bandidos y a la aparición de un ídolo de otros tiempos, la italiana Monica Bellucci, que luce una un poco ajada pero siempre subyugante belleza, incluso en un papel inconsistente como el que le ha escrito la directora.
Un reparto entrañable para un film sin pretensiones
El concurso de Cannes concluye así con una jornada mortecina que no debería influir en los premios finales, pero para levantar el ánimo no se puede dejar de recordar a un pequeño film sin pretensiones pero con una historia y un reparto entrañables: Ulysse, de la joven veterana francesa de 59 años Laetitia Masson, autora de una decena de largometrajes, cortos y miniseries, que se proyectó fuera de concurso el día final de la competición.
La historia es la de una pareja que, después de haberse resignado a no ser padres, descubre que el hijo tan deseado está llegando. Solo que no es un hijo como todos: tiene una enfermedad genética que le impedirá desarrollarse normalmente. Caminará, hablará, leerá y aprenderá mucho más tarde que los demás, lo que no le impedirá a la madre aceptar con alegría su misión e incluso dejar que su marido se expatrie para seguir su carrera internacional de pianista.
Lo que da a este film de apretados 97 minutos su lugar en el corazón del público es no solo la sensible interpretación de la protagonista, Elodie Bouchez, y la aparición de dos verdaderos enfermos de ese síndrome, Thibaut Mahieux y Alphonse Roberts, como sus hijos en distintas edades, sino que se trata de una historia real, donde es la misma directora la que se ha basado en su propia experiencia para realizar un film inolvidable.