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Sandrine Blancke, Emmanuel Marre y Swann Arlaud asisten a la proyección de Notre Salut durante el 79º Festival de Cine de Cannes

Sandrine Blancke, Emmanuel Marre y Swann Arlaud en la proyección de Notre Salut en el Festival de Cine de CannesGTRES

Cine

Festival de Cannes: las dos películas que son la cara y la cruz de la jornada

La solidez histórica de Notre salut contrasta con las flaquezas del melodrama de Ira Sachs en la antepenúltima jornada del concurso

Un examen profundo y exhaustivo de lo que significa el oportunismo en tiempos de guerra es lo que ofrece el film franco-belga Notre salut de Emmanuel Marre, exhibido en la antepenúltima jornada del concurso del 79º. Festival Internacional de Cannes junto al norteamericano The Man I Love, una inconsistente historia gay de un especialista del género, Ira Sachs.

Marre, 45 años, a su segundo largometraje de ficción después de Rien á foutre que le había valido un premio menor en la Semana de la Crítica, aquí mismo en Cannes en 2021, afronta un momento histórico de Francia cuando durante la segunda guerra mundial el país se divide en dos, una parte ocupada por el ejército alemán al final del ataque relámpago que en pocos meses anexó al Reich Holanda y Bélgica, y la otra administrada por el régimen colaboracionista del mariscal Petain, instalado en la ciudad termal de Vichy.

Un ingeniero sin empleo ni dinero, Henri Marre, pero con ideas muy claras acerca de la oportunidad de hacer carrera al amparo de un régimen corrupto, subalterno y sin poder, escala posiciones en la Vichy de septiembre de 1940, munido de un manual político autoeditado, Notre salut (Nuestra salvación), que mezcla convicciones patrióticas con metodología ingenierística para salvar lo salvable de un gobierno que se rindió sin siquiera haber luchado.

Inspirado en la vida de su propio abuelo, que sobrevivió a la guerra sin ser juzgado por colaboracionismo, muriendo en confortable soledad y olvidado de todos en 1956, Marre confecciona en dos horas y media el retrato de un arrivista que supo medrar sin hacerse responsable de sus actos. Pero el film es sobre todo una denuncia sobre la facilidad con la que en una sociedad de masa es posible adaptarse a las circunstancias y hacerse cómplice de los crímenes más feroces sin sentirse responsable.

Fotograma de la película Notre Salut

Fotograma de la película Notre Salut

Con una aparente falta de personalidad que lo vuelven el perfecto hombre de la calle y ciudadano común, Swann Arlaud hace toda una creación de su personaje que asiste impertérrito a todo lo que pasa por su alrededor, sin verse involucrado en los hechos.

The Man I Love (el título está sacado de un clásico de 1927 de la canción norteamericana de los hermanos George y Ira Gershwin que el protagonista canta en uno de los varios momentos con los que Sachs alarga innecesariamente la narración para llegar a los fatídicos 90 minutos de rigor) está ambientada en la década de los ochenta del siglo pasado cuando todo el mundo, pero sobre todo el mundo homosexual, sufre los estragos del SIDA.

Jimmy George es un actor afirmado de la escena underground neoyorquina que es cuidado con amorosa atención por su amante estable, Dennis, lo que no le impide incurrir en escapadas sexuales, la última de las cuales con un vecino de piso, Vincent. Pero cuando el SIDA se apodera del cuerpo y la mente de Jimmy, Dennis sabrá perdonarlo y seguir ocupándose de él, mientras Vincent se queda desesperadamente solo.

Sachs, 60 años, una vida y una carrera dedicada al cine de temática homosexual, ganador de un Teddy (el Oscar gay del Festival de Berlín) por su cuarto film Keep the Lights Out del 2012, ya había estado en Cannes en 2019 con su séptimo, 'Frankie'.

Jimmy ostenta las marcadas facciones de Rami Malek (Oscar al mejor actor en 2018 por Bohemian Rhapsody donde había interpretado a otro homosexual, Freddie Mercury, también fallecido de SIDA) mientras lo secundan Tom Sturridge y Luther Ford.

El film, fotografiado por Josée Deshaies en colores saturados, típicos de la cultura pop de la época, y escrito por el mismo director con la colaboración de su fiel Mauricio Zacharias, pretende ser una veraz fotografía de la época pero Sachs se pierde en detalles innecesarios que terminan por disminuir la atención del espectador.

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