Prueba de eliminación del programa de este lunes
Las cocinas de Masterchef dicen adiós a otro aspirante en una noche con estrategias que arrastran a todos los consursantes
Con la final cada vez más cerca, los aspirantes comienzan a mostrar sus estrategias y a enfrentarse al resto de compañeros por hacerse con la victoria
Una semana más, las cocinas de Masterchef se han convertido en un campo de batalla en el que los aspirantes, cada lunes menos, continúan su lucha por hacerse con la victoria de esta decimocuarta edición.
Las redecillas entre los aspirantes son más que notables. Pepe ha sido uno de los concursantes que ha jugado su estrategia en la prueba de eliminación con la idea de «cargarse» a Javier sin rodeos. Germán y Camilla han sido los otros dos que se 'han jugado el pescuezo.
Los cuatro hicieron un viaje gastronómico por una de las cocinas asiáticas más desconocidas en nuestro país: la coreana. Quienes han contado con la presencia de la chef argentinocoreana Lis Ra.
El jurado dictó su sentencia confirmando a Camilla, Germán y Javier como los menos afortunados en la prueba. Hasta que llegó la sentencia final: «El aspirante que no continúa en las cocinas es Germán».
Una decisión que no tardó en festejar el propio Javier: «Todavía hay Javier para rato», dijo.
La visita del chef Toño Pérez
Los aspirantes en su primera prueba tuvieron que desvelar el interior de las cuatro cajas misteriosas que tenían en cada mesa, y unos auriculares.
El reto consistió en reproducir un plato del chef Toño Pérez, sin verlo y sin disponer de la receta, guiándose únicamente por las indicaciones del crítico gastronómico Borja Beneyto.
Al acabar, Jordi Cruz no dudó en echar una bronca general por el «desastre, desorden y guarrindongada» que dejaron en las cocinas: «No se puede repetir esto», sentenciaba. Chambo fue el peor de la prueba.
La prueba de exteriores
Las cocinas se trasladaron a la localidad madrileña de Colmenar de Oreja, la localidad con más bodegas de toda la comunidad.
Los jueces decidieron enfrentar a los cuatro mejores contra los cuatro peores, formando el equipo de los «sobrados» contra los «mantas», como ellos mismos denominaron.
Después de la cata y del servicio a los 70 comensales y vecinos del pueblo, y a pesar de ser a priori los mejores del programa, los malos rollos se hacían notar y sobre todo, la actitud sobrepasada de Javier acababa arrastrando al equipo rojo, condenándolo a la prueba de eliminación después de que fuera el equipo azul el ganador de la prueba.