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«Ayer les ganamos. Un gol por cada interconexión que no quieren hacer». Así se refería la presidenta de Red Eléctrica, Beatriz Corredor, al freno de Francia a las autopistas energéticas con España en pleno Mundial.

A pesar de que Bruselas ha fijado nivel mínimo de interconexiones eléctricas entre países europeos del 10 %, y quiere elevar esta cifra al 15 % en 2030, España solo tiene un porcentaje cercano al 3 % de conectividad (2.800 MW) con su vecino del norte. Irlanda, según esgrimió Corredor en un desayuno organizado por el Foro de la Nueva Economía, tiene un porcentaje mayor.

El problema es que esta falta de conectividad está impidiendo que España venda electricidad asequible generada por las instalaciones fotovoltaicas, lo que a su vez está disparando en los últimos años los vertidos de energía (curtailments), lo que, junto con la elevada capacidad instalada en los últimos años, está destruyendo los márgenes operativos del sector y aboca a numerosas explotaciones a sufrir problemas financieros.

Esto a pesar de que otros países europeos han manifestado su interés en adquirir energía española. «Nos gustaría comprar energía a España, pero Francia lo impide», acusaba el ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, durante una reciente visita en Madrid ante una audiencia formada por empresarios de ambos países. España decidió hace décadas el cierre de sus nucleares y apenas tiene penetración de renovables, con lo que su mix energético es mucho más caro que el español.

España solo tiene dos conexiones activas con Francia. La última se puso en marcha en 2015, a través de los Pirineos, tras la construcción de un trazado de 64,5 kilómetros paralelo a la autopista AP-7. Además, acaban de empezar las obras de una nueva interconexión a través del Golfo de Vizcaya, entre Gatika y Cubeznais, gracias a una subvención de 578 millones de la Unión Europea. 

La planificación eléctrica española, sin embargo, no espera que esta conexión esté operativa antes de 2030, junto con otro proyecto entre Navarra y las Landas. Con estos dos trazados operativos, la conectividad se elevaría hasta cerca del 8 %,

Uno de los grandes problemas es el elevado coste de estas infraestructuras, que rondaría ya los 8.000 millones. Otro, según trasladan desde el sector energético, es que Francia recela de la entrada de energía barata que compita con su extenso y muy subvencionado parque nuclear durante las horas solares

Interconexión eléctrica con Francia inaugurada en 2015Red Eléctrica

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Las trabas del país vecino a levantar las interconexiones frenan que nuestro país pueda vender al resto de Europa electricidad barata

«Ayer les ganamos. Un gol por cada interconexión que no quieren hacer». Así se refería la presidenta de Red Eléctrica, Beatriz Corredor, al freno de Francia a las autopistas energéticas con España en pleno Mundial.

A pesar de que Bruselas ha fijado un nivel mínimo de interconexiones eléctricas entre países europeos del 10 %, y quiere elevar esta cifra al 15 % en 2030, España solo tiene un porcentaje cercano al 3 % de conectividad (2.800 MW) con su vecino del norte. Irlanda, según esgrimió Corredor en un desayuno organizado por el Foro de la Nueva Economía, tiene un porcentaje mayor.

El problema es que esta falta de conectividad está impidiendo que España venda electricidad asequible generada por las instalaciones fotovoltaicas, lo que a su vez está disparando en los últimos años los vertidos de energía (curtailments), lo que, junto con la elevada capacidad instalada en los últimos años, está destruyendo los márgenes operativos del sector y aboca a numerosas explotaciones a sufrir problemas financieros.

Instalación de alta tensión en Vizcaya

Instalación de alta tensión en VizcayaEFE / Luis Tejido

Esto a pesar de que otros países europeos han manifestado su interés en adquirir energía española. «Nos gustaría comprar energía a España, pero Francia lo impide», acusaba el ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, durante una reciente visita en Madrid ante una audiencia formada por empresarios de ambos países.

Italia decidió hace décadas el cierre de sus nucleares y apenas tiene penetración de renovables, con lo que su mix energético, dominado por el gas, es mucho más caro que el español.

España solo tiene dos conexiones activas con Francia. La última se puso en marcha en 2015, a través de los Pirineos, tras la construcción de un trazado de 64,5 kilómetros paralelo a la autopista AP-7. Además, acaban de empezar las obras de una nueva interconexión a través del Golfo de Vizcaya, entre Gatika y Cubeznais, gracias a una subvención de 578 millones de la Unión Europea.

La planificación eléctrica española, sin embargo, no espera que esta conexión esté operativa antes de 2030, junto con otro proyecto entre Navarra y las Landas. Con estos dos trazados operativos, la conectividad se elevaría hasta cerca del 8 %,

Uno de los grandes problemas es el elevado coste de estas infraestructuras, que rondaría ya los 8.000 millones. Otro, según trasladan desde el sector energético, es que Francia recela de la entrada de energía barata que compita con su extenso y muy subvencionado parque nuclear durante las horas solares.

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