Tras la renuncia de Colombia a ser el anfitrión del Mundial de fútbol de 1986 debido a problemas internos, México logró, contra todo pronóstico, ser el nuevo país anfitrión. A pesar de que la selección mexicana nunca había ganado un Mundial, logró ser la sede de uno de los eventos de fútbol más importantes del mundo gracias a Martín de la Torre, un hombre ambicioso que, con su audacia, ingenio y falta de escrúpulos, logró convencer a los altos cargos de la cúpula de la FIFA. Esta obra tiene como principal referencia el libro El 86: el año en que México cambió al mundo, escrito por el periodista deportivo Francisco Javier González.