El tertuliano Javier Aroca, durante una intervención en 'Malas Lenguas', el programa presentado por Jesús Cintora en TVE
La semana de la tele
El calor afecta a Javier Aroca, Cintora y Juan Carlos Rivero en TVE
La canícula de verano provoca estragos en algunos programas televisivos. Los presentadores y colaboradores no cumplen la normativa oficial: beber agua en abundancia para evitar deshidrataciones mentales, evitar la exposición prolongada al sol político y protegerse con gorras o sombreros para evitar sobrecalentamientos cerebrales. Las consecuencias, esta semana, horrorosas: Javier Aroca, tertuliano de Malas lenguas, aún sufre su adiós a las mañanas de la Cadena SER: « Me voy como vine corriendo la banda izquierda, con las medias caídas y sin espinilleras».
Ahora Aroca, corredor de banda… siempre izquierda, se ha centrado en soltar exabruptos en la televisión pública. El tema: la pregunta del juez Peinado, instructor del caso Begoña Gómez, a las partes, si debía permitir viajar a Begoña Gómez. Jesús Cintora, el hooligan del sanchismo, envenena su pregunta: «Aroca, ¿a qué juega Peinado?. Y el sevillano, fundador del desaparecido Partido Andalucista el año 2005, autoproclamado federalista y de izquierda ¡licenciado en Derecho! suelta la barbaridad del día: «A lo que juega- dice burlonamente Aroca- siempre. No va a escuchar a las partes, va a escuchar a sus partes, como lleva haciendo toda la causa». La canícula está en plena ebullición.
Lo curioso de La 1 de TVE es que su presidente José Pablo López, además de señalar a los «olvidados» de Radio Nacional de España, cumple con sus promesas y ha comenzado la «internalización» de los programas. Catorce Comunicación ha desaparecido de Aquí la Tierra, con redactores, productores y cámaras a la calle. Ahora lo hace todo TVE. Y la pregunta es: ¿por qué no ha comenzado esa «internalización» por los programas informativos/políticos/sectoriales como Malas Lenguas o Mañaneros 360? El Consejo de Informativos de TVE continúa peleando contra la dirección por esos sesgados contenidos con los que diariamente aleccionan a sus seguidores. Malas lenguas está producido, con apoyo de TVE, por la productora Big Bang Media, filial de Mediapro Estudio, y Mañaneros de Javier Ruiz, por la empresa externa La Cometa TV. ¿Se habrán olvidado? ¿Lo están estudiando? O… ¿lo dejan para el siguiente?
El abogado Joaquín G. Moeckel ha sufrido dos «lenguas de fuego» en plena canícula. O se le da la razón a los de la «sincronizada», periodistas o tertulianos, que llevan el guion del día aprendido o… hay incendios. Paco Álvarez, un tertuliano sanchista que han sacado a pasear en los últimos tiempos, le razona al abogado en el programa En boca de todos de Nacho Abad en Cuatro que «las joyas de Zapatero son de una herencia». Moeckel explotó: «¿Sabes lo que no aguantamos?... Que nos tomen el pelo socialistas golfos. No le aguanto ni a Zapatero, ni a ti, eso. Que me diga un tío en mi cara que las joyas que están en la caja fuerte de Zapatero son de su abuela o de su herencia, ese me está diciendo a mí en la cara: gilipollas. Ni Zapatero, ni Bambi ni el crecepelos este de Dominicana. Ya está bien de tomarle el pelo a la gente».
Días antes tuvo otro rifirrafe con el «faltón» de Jesús Cintora en Malas Lenguas de TVE. Cintora, que mira a la cámara como si estuviese ante el espejo del baño de su casa, diciendo «qué guapo soy», acusó al abogado de no prepararse los temas de su tertulia. El problema era que su opinión no coincidía con la del presentador, el PSOE y el otro tertuliano, Maraña. Joaquín Moeckel no aguantó semejante calentura y le colocó un sombrero de coherencia: «Perdón, Jesús, perdón. Esa falta de respeto no te la voy a consentir ¿de acuerdo? Yo vengo perfectamente preparado. Me parece una auténtica aberración que un inspector de Hacienda, comparezca en un medio de televisión dando nombre, apellidos y cifras por muy informe público que sea. Así que el que se tiene que preparar eres tú, no yo».
Y la gran noticia para La 1 de TVE son las audiencias de los partidos de fútbol. El España-Austria de dieciseisavos de final del Mundial ha sido visto por casi 10 millones de espectadores, un 64,6% de audiencia. La cifra podría haber aumentado considerablemente si TVE se plantea emitir los partidos con sonido ambiente… sin narradores y comentaristas. Muchos espectadores ya se van a DAZN o a las emisoras de radio. La canícula de estos días en América ha hecho mella en Juan Carlos Rivero. ¡Qué desastre de narraciones!, exclaman diariamente en las redes sociales. Tienen razón.