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Fotograma de Evasión o victoria

Cine

Cómo se hizo la mejor película de fútbol de la historia con los mejores jugadores del mundo

Pelé, Osvaldo Ardiles, Bobby Moore, Co Prins, Paul Van Himst y Kazimierz Deyna participaron en ella

Es una de las películas más singulares de todos los tiempos por una razón sencilla, aunque inusual, y es que en ella se juntaron las grandes estrellas del cine del momento con las mayores estrellas del cine de su tiempo. Y es que Evasión o victoria se convirtió enseguida y por derecho propio en la mejor película ambientada en el mundo del fútbol que jamás se haya realizado.

A finales de la década de los 70, el cine había cambiado. La influencia de Tiburón y Star Wars en la industria había sido definitiva y, más que nunca, se buscaba el cine espectáculo. En este contexto, Freddie Fields, productor legendario de Hollywood y exagente de Steve McQueen y Marlon Brnado, deseaba seguir la estela de la también legendaria película de fugas La gran evasión de 1963. Con esta idea en mente, llegó a sus manos la película húngara Dos tiempos en el infierno de 1961 que dramatizaba un acontecimiento sucedido en la Segunda Guerra Mundial y que se conoció como «El Partido de la muerte».

Tal partido se jugó en la Kiev ocupada por los nazis de 1942 cuando un grupo soldados ucranianos, casi todos jugadores del Dynamo de Kiev, formaron un equipo que se enfrentó –y ganó– en siete ocasiones a equipos de las fuerzas del Eje. Tras el último de ellos contra uno de la Luftwaffe y, pese a haber recibido amenazas directas de la Gestapo para dejarse ganar, los jugadores ucranianos compitieron con valor, vencieron, fueron arrestados, torturados, enviados a campos de concentración y, finalmente, ejecutados. Y aquel hecho de luchar hasta la victoria se convirtió enseguida en objeto de orgullo nacional.

Fields presentó a la Paramount la idea de una película cuyo clímax fuera un partido de fútbol entre jugadores nazis y soldados aliados con la particularidad de que estos fueran jugadores reales. La productora se mostró escéptica y sólo entraría en el proyecto si éste se llenaba de nombres con gran peso en el mundo del cine y del fútbol.

El productor apuntó alto y le ofreció la dirección a John Houston que, a sus 74 años y con problemas de salud, aceptó sin dudarlo. Totalmente alejado de su tono «serio» (El halcón maltés, El tesoro de Sierra Madre), el sustancioso cheque y la idea de rodar un partido de fútbol con miles de extras y un despliegue técnico sin precedentes fue una oferta demasiado tentadora. Después encargó el guion a los reputados Yabo Yablonsky y Evan Jones que se enfrentaron al reto de transformar el trágico final del verdadero «Partido de la Muerte» en una gran evasión gracias a la euforia colectiva de miles de espectadores que favorecían la fuga de los jugadores.

El equipo al completo

El proyecto, por supuesto, necesitaba actores estrella para encabezar el cartel y Fields consiguió a Michael Caine y Sylvester Stallone, la cara y la cruz de la interpretación que lo dieron todo en el rodaje, pues ninguno sabía jugar al fútbol. Caine sería el capitán aliado al que el personaje de Max von Sydow encarga el partido y Stallone el portero que exigió, en su calidad de estrella, protagonizar el momento climático del filme. De su adiestramiento se ocupó el legendario portero inglés Gordon Banks que además coreografío y planificó buena parte de las jugadas.

El capítulo de los jugadores que no fue fácil ya que el rodaje exigía varias semanas de trabajo permanente en Hungría. Pero el dinero y le estrategia hollywoodiense hicieron su magia. Y Pelé fue la clave. Recientemente retirado del fútbol profesional, el brasileño buscaba proyectar su carrera hacia el entretenimiento y la publicidad y Fields no sólo le ofreció un papel coprotagónico, sino libertad para planificar sus propias jugadas y un sueldo sustancioso. En cuanto éste aceptó, fueron entrando grandes jugadores como Bobby Moore, Paul Van Himst, Mike Summerbee y Co Prins (todos ya retirados) y, tras ellos, Osvaldo Ardiles (Tottenham Hotspur), Kazimierz Deyna (Manchester City), Hallvar Thoresen (FC Twente), Søren Lindsted (FC Twente) y Werner Roth (New York Cosmos).

Pelé, en Evasión o victoria

Para completar los equipo aliado y alemán, se recurrió al Ipswich Town, uno de los mejores equipos europeos de la época. Más de media plantilla intervino en el filme en calidad de jugadores, como John Wark, Russell Osman, Kevin O'Callaghan, Laurie Sivell, Robin Turner, Paul Cooper y Kevin Beattie, famoso defensa central del equipo, que hizo de doble de Caine en varias jugadas.

Huston realizó un rodaje ambicioso para dar a esta original historia todo el empaque clásico que merecía evitando que derivara en una especie de parodia deportiva. El resultado fue el esperable, dividido entre la crítica que la consideró un entretenimiento previsible y el público, que elevó la taquilla hasta un puesto considerable ya que, sin ser un blockbuster al nivel de En busca del arca perdida o Superman II, fue la vigésima película más vista de 1981 y recaudó casi 30 millones de dólares.

Hoy está considerada un clásico de su tiempo por ser una mezcla irrepetible de cine de evasión y deportivo, un espectáculo emocionante, un canto al juego limpio y por tener una de las secuencias deportivas más icónicas del siglo XX cuya famosa chilena de Pelé fue rodada en una única y emblemática toma.