Marta Flich, Silvia Intxaurrondo, Jesús Cintora, Javier Ruiz, Xabier Fortes y Gonzalo Miró
Televisión
Todas las veces que el Consejo de Informativos ha denunciado el sesgo sanchista de los programas de TVE
El ente público adolece de «graves problemas de independencia, neutralidad y pluralidad», según el órgano deontológico
El pasado mes de diciembre, el presidente del Consejo de Informativos de TVE, Óscar Nieto, reconocía en la comisión de peticiones del Parlamento Europeo que el ente público arrastraba «graves problemas de independencia, neutralidad y pluralidad». «Queremos una RTVE verdaderamente independiente, con audiencia, pero siempre de servicio público y calidad para la ciudadanía, que no depende del Gobierno de turno, sino del compromiso democrático de todos», exponía ante los eurodiputados.
Nieto también hizo alusión a una programación «cada vez más cargada de contenidos de actualidad informativa y política, producidos en su mayoría por empresas externas» que introducen «un sesgo político evidente y se alejan de los principios deontológicos y normativos que deberían regir RTVE». Han pasado siete meses de aquel momento, pero la cadena pública parece haber hecho oídos sordos a este tipo de denuncias públicas.
Lo que tampoco ha cambiado es la voluntad del Consejo de Informativos de intentar una metamorfosis en RTVE. A lo largo de estos meses, son varios los informes que ha emitido para probar el sesgo sanchista del que adolecen programas de información política como La hora de La 1, Mañaneros y Malas Lenguas.
Sin ir más lejos, un mes después de la denuncia de Nieto ante el Parlamento, el órgano deontológico acreditó, tras más de 100 quejas de sus trabajadores sobre el contenido, que estos programas incumplían de «forma habitual y reiterada las normas fundamentales para la elaboración de información en RTVE».
Según las indagaciones llevadas a cabo por el Consejo, que recogió en un informe de 144 páginas, los programas presentados por Javier Ruiz y Jesús Cintora «no se rigen por criterios periodísticos y, por ello, entran incluso en contradicción con las elaboradas en los Servicios Informativos de RTVE».
Es más, aseguró que las decisiones fundamentales de contenido las tomaba «gente ajena a RTVE», en referencia a las productoras que los llevan a cabo –La Cometa, Big Bang Media y LaOsa Producciones–. «Aunque sean de productora externa, también deben cumplir la normativa de la televisión pública y sus códigos deontológicos».
Javier Ruiz, entrevistando a José Luis Rodríguez Zapatero, en Mañaneros 360
El Consejo de Informativos asegura que los dos presentadores «adolecen de sesgo, tanto en el contenido de sus opiniones como en la forma de exponerlas (...). Suelen favorecer solo a quienes defienden tesis de un determinado signo político, quienes suelen concluir los debates y cuyas opiniones son reforzadas por los colaboradores externos». Además, «no ejercen el rol esperado de un moderador ni atienden a los principios de neutralidad e imparcialidad exigibles en RTVE».
En cuanto a los analistas de mesa, estos «suelen representar de forma plural y equitativa, en número, las principales opciones políticas, pero sí difieren en los tiempos de participación». Por no hablar de los especialistas con los que se conecta, «que suelen ser, casi siempre, de la misma ideología, lo que limita la diversidad de voces y la pluralidad». A ello se une el «lenguaje agresivo» que utilizan los tertulianos y colaboradores, con «insultos y ataques contra la dignidad de las personas», siendo el más significativo el momento en el que Sarah Santaolalla dijo que España era «un país de idiotas», además de tildar a los votantes y dirigentes del PP de «inútiles mentales».
El siguiente paso en la lucha del Consejo de Informativos fue llevar a cabo una consulta democrática a los trabajadores de RTVE para conocer su opinión sobre estas prácticas de TVE en sus programas de actualidad. Aunque la dirección intentó impedirla alegando que no se ajustaba a las condiciones legales ni a los requisitos de protección de datos, la encuesta se realizó y el 64,48 % de las respuestas recogidas consideró que la independencia y la neutralidad del ente habían empeorado.
Silvia Intxaurrondo, en La Hora de La 1
La última demostración pública de la falta de neutralidad en TVE, a quien en redes sociales se conoce como TelePedro, ha sido esta misma semana, cuando el Consejo emitió un nuevo informe sobre el tratamiento que estos programas habían llevado a cabo de la investigación judicial que afecta a José Luis Rodríguez Zapatero.
Después de revisar las emisiones de La hora de La 1, Mañaneros 360, Canal 24 Horas, Telediario 1, Directo al Grano, Malas Lenguas y Telediario 2, que todos ellos vulneraron los principios de rigor periodístico recogidos en el Manual de Estilo, el Estatuto de Información de RTVE y la legislación audiovisual, en especial los programas presentados por Javier Ruiz y Silvia Intxaurrondo.
Más información
Argumenta que sostenían el origen de la investigación en una querella presentada por Manos Limpias a finales de 2025, cuando posteriormente el propio auto judicial y el servicio Verifica RTVE revelaron que la investigación era anterior y respondía a una solicitud de Francia y Suiza.
El Consejo de Informativos también dirige sus principales críticas a Mañaneros 360, presentado por Javier Ruiz, al considerar que el programa abrió «de forma reiterada» su cobertura con «una hipótesis falsa sobre el origen de esta investigación», otorgando un protagonismo destacado a una información que posteriormente se demostró incorrecta.
Asimismo, reprocha a La Hora de La 1 que su presentadora, Silvia Intxaurrondo, mantuviera esa tesis pese a que, durante la emisión, el periodista especializado en tribunales Mateo Balín explicó en varias ocasiones que la querella presentada en diciembre de 2025 era posterior al inicio de la investigación y, por tanto, no podía ser su origen. En definitiva, los programas difundieron «errores en las informaciones», contenidos «no fundamentados ni contrastados con número suficiente de fuentes», omitieron la identificación de la fuente de esa información y no llevaron a cabo ninguna rectificación al día siguiente de los datos falsificados.