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Kevin Costner, en una imagen de archivo

Cine

«Los odio»: la inesperada confesión de Kevin Costner sobre los wésterns

El actor desvela cómo deberían ser las películas del Oeste en su opinión

Kevin Costner es un nombre que resuena profundamente en el mundo del cine, especialmente en el género del western. A lo largo de su carrera, Costner ha demostrado una afinidad especial por las historias del Salvaje Oeste, no solo como actor, sino también como director y productor. Su contribución al género es indudablemente importante, dejando una huella imborrable que ha revitalizado y modernizado el wéstern para las nuevas generaciones.

Costner, que alcanzó la fama en la década de 1980, cosechó éxitos tempranos con películas como The Big Chill de Lawrence Kasdan y Fandango de Kevin Reynolds, antes de disfrutar de su primer gran éxito con Los Intocables de Brian De Palma (1987). En su papel del agente de la Ley Seca estadounidense Elliot Ness, quien ayudó a desmantelar a Al Capone, Costner ofreció una de las mejores interpretaciones de su carrera.

Pero, ante todo, Costner se dio a conocer por su trabajo en el género western, siendo uno de sus primeros éxitos la película Silverado de 1985, estrenada poco antes de que ganara siete premios Oscar por Bailando con lobos en 1990.

Además de protagonizar la película en el papel del teniente John Dunbar, asumió los ambiciosos roles de director y productor. La película fue un éxito rotundo tanto de crítica como de público, obteniendo doce nominaciones a los Premios de la Academia y ganando siete Oscar, incluyendo mejor director y mejor película.

Su enfoque matizado de la historia de los nativos americanos desafió las convenciones del género wéstern, poniendo de manifiesto su talento para la narración a gran escala. Este triunfo lo elevó a la élite de los cineastas de Hollywood, demostrando su capacidad para dirigir con éxito producciones complejas y de alto presupuesto. A esta le seguirían otras dos películas del mismo género en la misma década: Un mundo perfecto, de 1993, y Wyatt Earp, de 1994.

Sin embargo, aunque todas estas películas contribuyeron al gran éxito de Costner, él ha admitido que no es un gran fan del género en general. Fue en una entrevista con Good Morning America en 2019 cuando el actor y director declaró rotundamente su opinión al respecto, desvelando cómo deberían ser las películas del Oeste para él.

Kevin Costner y Craham Greene, en una imagen de Bailando con lobos

«Los westerns tienen que ser inteligentes. Hay demasiados personajes buenos y malos…», explicó, antes de revelar qué no deberían incluir bajo ningún concepto. «No toleraré el lenguaje vulgar, es decir, la falta de inteligencia, ya sea en televisión o en cine», y sentenció categóricamente: «Lo odio. No me gusta cuando es tonto porque hay una gran oportunidad que se desaprovecha».

Además, apuntó que la esencia de un wéstern debería ser «asustarte de verdad mientras estás sentado en la oscuridad, viéndolo». El actor argumentó que uno debe pensar: «Eso me podría haber pasado a mí. Y no sé qué habría hecho».

Para terminar, Costner quiso detallar también qué opinaba del tratamiento que le dan al desierto estadounidense en estas películas: «Era un lugar muy abierto, y la violencia era aleatoria. Y cuando realmente te involucras en el guion para convertir eso en un personaje, la aleatoriedad puede hacer que sea realmente aterrador estar ahí solo, ser un hombre decente y encontrarse con psicópatas».