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Policía marroquí en la frontera con España

Policía marroquí en la frontera con EspañaEFE

El Gobierno moviliza al Ejército tras una avalancha migratoria que provoca el reproche de Italia y Estados Unidos

La presión migratoria deja al menos 18 muertos, fuerza el cierre de la frontera de Melilla y sitúa a España en el centro del debate internacional sobre la seguridad de las fronteras europeas

Lo ocurrido en los últimos días en España, tanto con los incendios como con la reciente crisis migratoria en la frontera de España con Marruecos, es más que sintomático. El Gobierno parece haber hecho oídos sordos al popular refrán de que más vale prevenir que curar. Y este es el resultado: un país desbordado en varios frentes ante la falta de preparación frente a escenarios más que conocidos.

Se estima que cerca de 40.000 personas han logrado entrar a Ceuta y Melilla y, según fuentes policiales, al menos 18 personas han muerto mientras intentaban entrar a nado en Ceuta. No se descarta la posibilidad de que el número de víctimas aumente en las próximas horas.

Durante la madrugada, cientos de inmigrantes han seguido intentando burlar la valla fronteriza, protagonizando enfrentamientos con las autoridades desplegadas en el perímetro.

Efectivos marroquíes han logrado replegar inicialmente a los migrantes hacia el lado marroquí de la frontera, pero los grupos regresaron poco después con un número mayor de personas.

Desde Castillejos, territorio de Marruecos, los inmigrantes han lanzado piedras a los agentes y han tratado de forzar la valla para pasar al lado español. Las autoridades han respondido con gases lacrimógenos para lograr dispersarlos.

Vehículo quemado en la frontera de Ceuta tras los incidentes de la noche

Vehículo quemado en la frontera de Ceuta tras los incidentes de la nocheEFE

Unos seis vehículos quemados pueden apreciarse por la carretera principal hacia la frontera, según informan fuentes desde el lugar.

Soldados del Ejército de Tierra trabajan en la playa del Tarajal, en Ceuta

Soldados del Ejército de Tierra trabajan en la playa del Tarajal, en CeutaEFE

En los días previos al 30 de julio, el comportamiento de los inmigrantes y la creciente tensión dejaban entrever que algo similar a lo ocurrido en mayo de 2021 podía volver a acontecer. El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, confirmó oficialmente que en los diez días anteriores entraron de forma irregular entre 1.500 y 2.000 personas.

La preocupación se vio alimentada por el silencio del Ejecutivo y por la presencia del ministro Grande-Marlaska y de la portavoz del Gobierno, Elma Saiz, en la Embajada de Marruecos en Madrid. Ambos, con el colapso migratorio cerniéndose sobre Ceuta, Melilla y las autoridades españolas, acudieron a rendir pleitesía a Mohamed VI en la celebración del vigésimo séptimo aniversario de la entronización del monarca alauita.

Varios indicadores vaticinaban la proximidad de una situación semejante a la actual: el informe quincenal sobre inmigración irregular del Ministerio del Interior recoge que desde el 1 de enero al 15 de julio de 2026 llegaron 2.991 inmigrantes a Ceuta y Melilla por vía terrestre, lo que supone un incremento del 140 % con respecto al mismo periodo de 2025. Además, antes de la avalancha, los centros de acogida de menores de Ceuta ya presentaban una sobreocupación del 1.600 %.

En Marruecos se apunta a que los ciudadanos recibieron un aviso en sus teléfonos que informaba de que, supuestamente, España había abierto la frontera y permitía entrar sin papeles. Desde el Ministerio del Interior afirman que las redes de tráfico de personas marroquíes han «instrumentalizado una sentencia judicial para fomentar el flujo de migrantes indocumentados, mayoritariamente jóvenes».

Los vídeos de la frontera desbordada de Ceuta: efecto llamada y presión migratoria

Los vídeos de la frontera desbordada de Ceuta: efecto llamada y presión migratoria

Las autoridades españolas señalan a una sentencia de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo del 29 de junio como desencadenante. La resolución establece que las personas interceptadas en el mar cuando pretenden entrar a nado en Ceuta y Melilla no pueden ser objeto del llamado «rechazo en frontera» por no superar el elemento físico de contención fronteriza.

A este factor se le suma la reciente visita oficial de Pedro Sánchez a Argelia —país con el que Marruecos mantiene una disputa histórica por el Sáhara Occidental— el pasado 20 de julio para normalizar sus relaciones. Históricamente, Marruecos modula la intensidad de la vigilancia en sus costas en función de sus intereses políticos o de su malestar diplomático.

Imagen del espigón vulnerable de Ceuta

Imagen del espigón vulnerable de CeutaÁngel Ruiz

Con el fin de revertir la situación, el Gobierno ha desplegado un tardío, pero amplio, operativo compuesto por 60 agentes de la Agrupación de Reserva y Seguridad (ARS) de la Guardia Civil, tres pelotones escalonados del Instituto Armado, ocho buceadores del GEAS de Andalucía y 200 antidisturbios de la Policía Nacional.

Bajo la lupa internacional

La crisis migratoria adquirió rápidamente una dimensión internacional. Desde Estados Unidos, la subsecretaria de prensa de la Casa Blanca, Anna Kelly, atribuyó la facilitación de la inmigración masiva a «políticas globalistas de extrema izquierda» adoptadas por «España y otros países».

En Italia, la primera ministra, Giorgia Meloni, aseguró en la red social X que su Gobierno estudia «medidas extraordinarias» para proteger sus fronteras, incluida la posibilidad de suspender temporalmente el espacio Schengen con España.

Además, el ministro de Exteriores italiano, Antonio Tajani, se mostró tajante al asegurar que «la inmigración irregular e incontrolada representa un peligro para la seguridad nacional» y atribuyó los sucesos registrados en Ceuta a la decisión del Ejecutivo de Pedro Sánchez de impulsar un proceso extraordinario de regularización de inmigrantes.

Las palabras procedentes de Roma provocaron una inédita reacción del Gobierno. José Manuel Albares ha convocado este viernes al embajador italiano en Madrid, Giuseppe Buccino Grimaldi, para trasladarle formalmente el rechazo del Ejecutivo a unas declaraciones que Moncloa considera «inadmisibles». Mientras tanto, Pedro Sánchez y Fernando Grande-Marlaska tienen previsto desplazarse este viernes a Ceuta para seguir sobre el terreno la evolución de los acontecimientos.

Caos en Melilla

Entrada la noche, la avalancha migratoria se trasladó a Melilla, donde se escucharon detonaciones, se registraron incendios de vehículos y volvió a instalarse la sensación de inseguridad. Todo ello pese a que el presidente de la ciudad autónoma, Juan José Imbroda, cifró en alrededor de 400 los migrantes que lograron entrar de forma irregular.

Los intentos de entrada, primero a través del paso fronterizo de Beni Enzar y, posteriormente, por el enclave del Barrio Chino, obligaron a las autoridades a hacer frente a una situación de máxima tensión. Otro de los puntos en los que se registraron intentos de acceso fue el dique sur. Lo ocurrido llevó al Ejecutivo a ordenar el cierre de la frontera de Beni Enzar, el único paso operativo entre España y Marruecos en Melilla.

Varios de los migrantes que han conseguido cruzar a Melilla

Varios de los migrantes que han conseguido cruzar a MelillaEFE

Los esfuerzos por contener la situación no bastaron para evitar que grupos de jóvenes burlaran, durante esta madrugada, los controles instalados en distintos puntos del perímetro fronterizo.

La crisis migratoria más grave de los últimos años en la frontera sur deja, por el momento, un balance provisional de miles de entradas irregulares, decenas de víctimas mortales y una presión sin precedentes sobre las ciudades autónomas. Con el Ejército desplegado, la frontera de Melilla cerrada y la exigencia, por parte de diversas autoridades, de la declaración de estado de emergencia, las próximas horas se prevén decisivas.

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