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Gal Arad, el atleta israelí que participó en los 200 metros, es uno de los que no presentó Lourdes García CamposTVE

Únicamente TVE es capaz de convertir unos Campeonatos de Europa de Atletismo en una polémica con tintes políticos. El sesgo de RTVE alcanza –peor, mancha– hasta el deporte. Como aficionado al deporte (a verlo por televisión más que a practicarlo, las cosas como son), uno disfruta en verano de disciplinas a las que solo presta atención en las citas importantes, como la natación o el atletismo. Y en ese disfrute, además de lo esencial, que es el deporte en cuestión, influye la manera en la que nos lo cuenten y la pasión y conocimiento que transmitan los narradores y comentaristas.

Julia Luna y Javier Soriano, las voces de la natación en TVE, han sido los mejores durante muchos años. Por eso, ahora que se jubila, todo son elogios, merecidos, para Julia Luna, que siempre ha cedido el protagonismo a los deportistas. Pero donde hace aguas TVE –más allá de mantener todos estos años a Juan Carlos Rivero como narrador de fútbol–, es con el atletismo. Desde el mítico Gregorio Parra no ha habido nadie en TVE a su altura y eso que no lo han hecho mal Ernest Riveras, Amat Carceller (que realizó entrevistas muy críticas a los atletas españoles que no conseguían buenos resultados justo después de competir) ni Lourdes García Campos. A pesar de las críticas que recibe en las redes sociales por sus errores, sus narraciones mantienen un buen tono, ritmo y emoción. Pero estos días las críticas a Lourdes García Campos han venido por otro lado.

Cuando, meses atrás, la narradora felicitó a «todas las atletas y atletos españoles», hubo quien quiso verlo como un simple lapsus (así lo entendí) y otros como un acto, intencionado y ridículo, de wokismo. Tampoco quise pensar mal cuando esta semana, en los Europeos de Atletismo de Birmingham –que la comentarista de TVE situó por descuido en Glasgow en una retransmisión–, Lourdes García Campos informó a los espectadores de Teledeporte del nombre y la nacionalidad de los participantes en la prueba de 400 metros vallas masculinos, mientras veíamos sus imágenes en pantalla, menos de uno: el israelí Omar Shiff. Corría por la calle 5 y Lourdes García Campos, que presentó de uno en uno a los participantes, empezó por la calle 9, siguió por la 8, la 7, la 6… y saltó a la 4 para finalizar con las calles 3 y 2.

De cómo aborda RTVE cualquier cuestión relacionada con Israel desde que Sánchez es presidente del Gobierno no hace falta que les contemos nada a estas alturas. Pero, incluso así, entendí que la omisión de la narradora podría ser consecuencia del apunte de su compañero Jesús España sobre el atleta que presentaban justo antes del vallista israelí. De hecho, en el momento de la interrupción del comentarista, con Omar Shiff en la pantalla, García Campos empezaba a decir: «por la calle…».

Este viernes, Lourdes García Campos leía un comunicado en plena retransmisión en directo de los Campeonatos de Europa para pedir disculpas por lo ocurrido días atrás. Sonó a imposición de TVE, no a un perdón pedido de forma natural. «Lamentamos sinceramente no haber nombrado a todos los atletas que aparecieron en pantalla durante la transmisión en Teledeporte, como ocurrió en el caso del deportista israelí Omar (sic) Shiff. Esta situación responde exclusivamente a la complejidad de las largas jornadas de atletismo y a la dinámica propia del directo, como los comentarios a pie de pista o las necesidades de realización—, sin que exista relación alguna con motivos políticos, ideológicos o religiosos. Nuestro compromiso es visibilizar a cada uno de los participantes y trabajamos para lograrlo en cada emisión. Reiteramos nuestra disculpa con el atleta afectado». La disculpa, por peregrina en sus excusas que fuera, podría parecer que honraba a RTVE y a Lourdes García Campos. El problema llegó cuando nos pusimos a comprobar si se trataba de un caso aislado o había ocurrido algo parecido con otros atletas de Israel, que no han sido muchos en estos campeonatos. Y sí, pasó. Y varias veces más.

En la primera serie clasificatoria de los 3.000 metros obstáculos femeninos, participaba la israelí Adva Cohen, que se clasificó para la final. Los comentaristas no indicaron ni su nombre ni su nacionalidad, aunque aquí fue justificable porque el número de participantes era mayor y, sobre todo, porque se centraron en hablar de la representante española, Marta Serrano. En la final, de forma escueta, Lourdes García Campos sí presentó a la atleta israelí, que terminó en décima posición.

Pero resulta que en la tercera serie de los 110 metros vallas masculinos, que la narradora de TVE presentó por error como «los 100», García Campos realizó otro salto para pasar de la calle 2, ocupada por el finés Kuusinemi, a la calle 4, de la que partía el británico Bennett. Por la tres, curiosamente, corría el representante de Israel, Lamdiel, a quien vimos en un plano individual, como al resto de participantes, pero cuyo nombre y nacionalidad omitió la narradora. Esta vez sin interrupción de su compañero y, por tanto, sin excusa.

Una omisión puede interpretarse como casualidad. Dos es ciencia. Y más de dos, como es el caso, ya es sesgo y boicot. Porque la periodista deportiva de TVE pasó olímpicamente de anunciar a otro atleta israelí, Gal Arad, en la prueba de los 200 metros. Mientras las cámaras mostraban a cada participante desde la calle 9 en orden inverso hasta la calle 2, Lourdes García Campos nombró, de forma desacompasada, a los velocistas en orden inverso. Por la calle 4 corría el israelí Arad. Y la locutora, en otro de sus saltos (más bien piruetas), pasó de la calle cinco a la tres sin nombrar al representante de Israel, que señalaba en su camiseta el nombre de su país. Como si, en ese momento, Gal Arad supiese lo que estaba ocurriendo en TVE.