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Pedro Sánchez, a primera hora del Pleno de este juevesEFE

La frase de Sánchez: «Eso a Vivas» y sus críticas a los jueces desatan la polémica en La Mesa de Cristina Pardo

Vicente Vallés, Luis Herrero, Mariola Urrea y Lorenzo Silva cuestionaron la respuesta del presidente sobre los menores de Ceuta y abordaron el enfrentamiento entre el Gobierno y la judicatura

La polémica del primer programa La Mesa de Cristina Pardo en Antena 3, con la presencia de Óscar Puente, ministro de Transportes, al que la presentadora despellejó con preguntas duras y directas sobre el Partido Socialista, el sanchismo, la corrupción, a las que Puente respondió con capotazos a diestro y siniestro, sorteando cualquier respuesta real. Aguantó el chaparrón. Cristina Pardo se colgó la medalla de la «periodista guerrillera, sin pelos en la lengua y preguntando verdades como puños», para el gozo, sobre todo, de los antisanchistas.

La Mesa, en su nuevo programa, se ha quedado sin el «caviar Puente» y no es lo mismo. Pardo echaba de menos al ministro. Inició su programa diciendo: «Bienvenidos a la Mesa después de Óscar Puente».

Esta vez, el programa ha intentado tratar asuntos de actualidad, pero sin aportar novedades. El periodista José Antonio Zarzalejos ha sido el invitado para hablar de las relaciones Casa Real y Moncloa. La conclusión, a la que han llegado también Vicente Vallés, presentador de las Noticias 2, Mariola Urrea, catedrática de Derecho Internacional, y Lorenzo Silva, escritor, es que «las relaciones no son buenas por detalles que se han ido observando durante los últimos tiempos».

Otro tema del que han opinado es el problema del Gobierno con la judicatura. La conclusión es que «se pueden criticar las decisiones judiciales, siempre que sean razonadas», ha comentado Luis Herrero, periodista. Vicente Vallés lo «sufre» casi todos los días: «En el Gobierno y el Partido Socialista hay una sensación de que «estamos rodeados, tenemos que defendernos, nos atrincheramos», es una sensación que se produce cuando llegamos a las situaciones de tardogobiernos, cuando se va deteriorando el ambiente hasta niveles difícilmente soportables y ahora estamos en ellos».

Mariola Urrea cree que «es necesario cambiar el sistema de elección, que es obsoleto e ineficaz». Luis Herrero, periodista, es contundente: «Todas las decisiones judiciales son susceptibles de ser criticadas, siempre que sea de una manera razonada, lo que ocurre es que aquí no estamos asistiendo a la crítica de una determinada decisión, sino al alineamiento corporativo de un sector de los jueces en cavernícolas, fachosfera, gente alineada políticamente con una especie de conspiración para acabar con un régimen democrático y esto no me parece razonable, es que no sólo no me lo parece a mí, sino también a la presidenta del Tribunal Supremo que ha sido elegida, además, con los votos de la mayoría progresista».

La actualidad está sobre la mesa a lo largo de la noche. El siguiente tema son las palabras de Pedro Sánchez, cuando le han preguntado por los menores que deambulan por la ciudad de Ceuta. «Pero, ¿cómo explica que haya todavía 1.000 menores por las calles de Ceuta?». La respuesta, escueta y sorprendente: «Eso a Vivas, pregúntele a Vivas». Se refiere al presidente de la Comunidad Autónoma de Ceuta.

«Yo creo que se comenta solo —dice Vicente Vallés—. Teniendo en cuenta lo que está pasando en Ceuta, un poco de gestión del relato menos ácido, como el que ha hecho Sánchez, sería más conveniente». Lorenzo Silva, escritor, no aceptaba la respuesta de esas tres palabras… «Se podrían haber elegido otras tres y la respuesta más larga. Cuando una ciudad como Ceuta tiene a más de 2.000 menores que están sobre las espaldas de ese Gobierno, parece evidente que alguna ayuda debería recibir para gestionar un problema de esa índole, por parte del Gobierno central. No puede desentenderse de esa manera».

Con pinceladas de información sobre las lluvias torrenciales de la Comunidad Valenciana, en La Mesa se pasaba a analizar la actitud de los jugadores del Real Madrid, Vinicius y Mbappé, sobre el gesto de no ponerse la camiseta de apoyo a Ceuta en su partido frente al Elche.

Mbappé y Vinicius, sin la camiseta de apoyo a CeutaMovistar +

Luis Herrero, periodista y madridista: «Tienen todo el derecho del mundo las personas que protestan a protestar. Las explicaciones que ha dado Mbappé no cuelan. A mí no me convencen. Ponerse la camiseta mal, porque no quieres ponértela… eso no tiene un pase». Lorenzo Silva, escritor: «No entiende cómo para solidarizarse con unos hay que negársela a otros, como con los ceutíes. Cuidan su imagen de marca».

Además de explicar, en tres minutos, la historia de amor entre un comandante español que se juntó con una ciudadana rusa, Ianina, que habla ocho idiomas, visitó con el comandante la sede de la OTAN donde trabajaba. Resultó que la inteligencia señaló que Ianina era espía rusa y todo se acabó. El comandante volvió a España.

Y la mesa final, Cristina Pardo la dedicó a los programas de la noche de antaño. Y allí estuvieron haciendo risas y recordando viejos tiempos Pepe Navarro con su Misisipi, las Crónicas marcianas de Sardá, Manel Fuentes, Santiago Segura, Cristina Tárrega, Máximo Huerta, y el toque de humor lo puso Santiago Urrialde, que apareció disfrazado de Rambo, imitando al famoso actor norteamericano. Una noche de recuerdos, sin más.