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Cary Grant y Katharine Hepburn, en un fotograma de La fiera de mi niña

Cine

​Cinco joyas ocultas del cine clásico que puedes ver en Movistar+

El cine moderno tiene sus atractivos, pero la belleza imperecedera de los clásicos es incomparable

Con el ingente número de estrenos que caen en las plataformas semana a semana, es posible que las películas más esenciales de la historia del cine pasen desapercibidas. Claro que el cine moderno tiene sus atractivos, pero la belleza imperecedera de los clásicos es incomparable. Desde películas en blanco y negro hasta deslumbrantes cintas en technicolor, estas cinco joyas del cine clásico nos recuerdan por qué aún más de 50 años después de su estreno siguen siendo obras maestras.

'La gata sobre el tejado de zinc' (1958)

La gata sobre el tejado de zinc

Elizabeth Taylor y Paul Newman forman, sin duda, la pareja más atractiva del cine en el drama de Richard Brooks 1958, La gata sobre el tejado de zinc. La trama gira en torno a Brick Pollit, recientemente herido en un accidente provocado por la embriaguez, y su tormentosa esposa, Maggie 'la gata' Pollit, mientras visitan la plantación de su padre en Mississippi para celebrar su 65 cumpleaños. El dúo brilla más que en ninguna otra película de los años 50. La actriz, de hecho, recibió su segunda nominación al Oscar por esta película y muchos creen que debería haber sido su primer premio.

'La fiera de mi niña' (1938)

Katharine Hepburn y Cary Grant, en La fiera de mi niña

La frase de «ya no hacen películas así» bien podría haber sido acuñada para describir esta comedia disparatada. Ninguna sinopsis actual puede hacer justicia a esta historia en la que Cary Grant interpreta a un tímido y recto paleontólogo que conoce de la forma más inusual posible a la anárquica, voluble, alocada y libre Katharine Hepburn (sí, nada ver que con su personalidad real).
El clásico de Howard Hawks de 1938 es tan asombroso en su verbosidad, tan vertiginoso en su ritmo, que amenaza con engullir a los espectadores si no se adaptan rápidamente a sus ritmos excéntricos, casi musicales. Para aquellos que lo hacen, hay cierta poesía en su diluvio de diálogos ingeniosos y rápidos y un sentido del humor escandalosamente divertido y retorcido.

'Sabrina' (1954)

Sabrina

Audrey Hepburn trabajó en dos ocasiones con Billy Wilder, uno de los directores más emblemáticos de la Edad de Oro de Hollywood. Sabrina es la más destacada de las colaboraciones, con Hepburn interpretando el papel principal junto a Humphrey Bogart y William Holden. La trama gira en torno a una joven que atrae la atención de un playboy adinerado y su hermano mayor, mucho más serio.
La actriz recibió su segunda nominación al Oscar por este papel y consolidó su lugar como una de las actrices más encantadoras de la historia de la comedia romántica. Al estilo de una Cenicienta de los años 50, Hepburn cautiva en este personaje ahora idolatrado, equilibrando el encanto con la ingenuidad como pocas actrices

'Senderos de gloria' (1958)

Senderos de gloria no se estrenó en España hasta pasados 30 años de su estreno

A Senderos de gloria la avalan Kirk Douglas y Stanley Kubrick. Actor y director que consiguieron una de las mejores películas bélicas de todos los tiempos. En ella ​el comandante general Broulard (Adolphe Menjou) ordena a su subordinado, el general Mireau (George Macready), atacar una trinchera alemana, ofreciéndole un ascenso como incentivo. Aunque la misión es temeraria hasta el punto de suicidarse, Mireau ordena a su propio subordinado, el coronel Dax (Kirk Douglas), que planifique el ataque. Cuando el ataque termina en desastre, el general Mireau exige un juicio militar a tres soldados al azar para salvar las apariencias.

'El juez de la horca' (1972)

Paul Newman, en El juez de la horca (Filmin)

En una de las películas más personales de John Huston, Paul Newman interpreta a Roy Bean, un forajido que decide reclamar una ciudad como su propio dominio, actuando como la mano de la justicia. Sin embargo, los tiempos están cambiando. La fuerza bruta y el poder de las balas ya no son rival para la ley y el orden. Roy Bean no solo es un encantador canalla del Oeste, ávido de poder y avaricioso, sino el claro representante de las viejas costumbres que gobernaban el Oeste. A medida que todo evoluciona, incluso él se da cuenta de que Texas ya no es país para viejos. La cinta se avala por sí misma. Uno de los grandes clásicos del wéstern, que aunque algo irregular en su trama, es capaz de perdurar en el tiempo.