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El poeta, escritor y traductor estadounidense Robert Bly

Muere Robert Bly, autor de 'Iron John', el libro «masculinista» que hubiera sido la pesadilla de Irene Montero

El poeta estadounidense, que se opuso a la guerra de Vietnam y ganó el 'National Book Award' y la Medalla Frost, falleció este lunes a los 94 años en Minnesota, su ciudad natal

«Un día, mientras estudiaba un poema de Yeats, decidí escribir poesía el resto de mi vida. Reconocí que un solo poema corto tiene espacio para la historia, la música, la psicología, el pensamiento religioso, el estado de ánimo, la especulación oculta, el carácter y los acontecimientos de la propia vida», así describió el poeta Robert Bly sus inicios en un ensayo para el New York Times en 1984. 

El Star Tribune de su ciudad ha escrito tras su muerte que «sacudió el mundo complaciente de la poesía de la década de 1950, se opuso a la guerra de Vietnam, llevó poetas internacionales a los lectores occidentales y se convirtió en un autor de best sellers que quiso enseñar a los hombres a estar en contacto con sus sentimientos» como líder del polémico «movimiento de hombres expresivos»

Su libro Iron John: un libro sobre los hombres, éxito de ventas en 1990, surgió como una preocupación íntima porque los hombres estuvieran perdiendo su vida interior, sus vidas sentimentales, en conexión con aspectos como las tradiciones o la literatura. «Trató de reconectar a los hombres con las ideas tradicionales sobre la masculinidad», afirmó su amigo y coeditor Thomas R. Smith. «Pero no desde la caricatura de John Wayne y su revólver, lo contrario de lo que él era».

Bly criticó a los «hombres débiles» y defendió la masculinización de los niños para adquirir la «energía de Zeus» y «la autoridad masculina» que «representa la inteligencia, la buena salud, la decisión compasiva, la buena voluntad y el liderazgo generoso», o lo que podría suponer el guion de la pesadilla perfecta de Irene Montero. También resaltó la importancia de «honrar al anciano», «recuperar a los padres» o «desatar el salvaje interior».

La revista New York lo calificó en 2016 como «un chamán amigable con los medios para un movimiento de liberación masculina extraño y mitopoético (...) Un florecimiento de talleres y libros de autoayuda para hombres que lograron ser tanto New Age como retrógrados, que surgió genuinamente del feminismo o al menos reclamó una alianza con él». 

El «hombre salvaje»

Ese surgimiento genuino del feminismo y la alianza seguro que es algo que horroriza a las prebostes actuales del movimiento. Una suerte de escalofrío o Bly, el poeta antimodernista que criticó a Eliot o Pound y ensalzó a Neruda o Lorca,  y que prefería la elementalidad y la impulsividad de estos autores, lo cual se reflejó en las teorías «masculinistas» de su libro Iron John, una suerte de exégesis de un cuento de los hermanos Grimm donde se habla del «hombre salvaje» (Iron John), de donde nace el «hombre de los 50», al que «le gustaba el fútbol, era agresivo, defendía a Estados Unidos, nunca lloraba y siempre proveía». Y luego el «hombre de los 60» más joven, que estaba más en contacto con su lado femenino, algo «maravilloso», pero desilusionado con la hombría debido a Vietnam y, en general, «carente de energía». 

Cuenta Mark Rylance, actor británico ganador del Oscar, al asistir a una de las reuniones en las que estaba Bly: «Organizada bajo los auspicios de una danza salvaje, se reunieron 90 hombres y fue extraordinario». «Hombres salvajes» creados a partir de un taciturno granjero noruego, el padre del escritor, que le «llevó a un examen de lo que es ser un hombre. Vio a hombres estadounidenses en una encrucijada».

El poeta de Minnesota, traductor y escritor (que, según su amigo Smith: «desafió la convención de que toda la poesía importante provenía de las costas y los campus universitarios, y forjó algunos nuevos espacios para los poetas del medio oeste americano») ganó el National Book Award y la Medalla Frost y afirmó que su obra no estaba destinada a ir en contra de las mujeres. Todo un más que probable cortocircuito para la actual «intelectualidad» feminista que produce la hilaridad con sólo imaginar a Robert Bly con su Iron John bajo el brazo corriendo detrás de una aterrada Montero, incapaz de comprender porque un señor mayor, masculino y «salvaje» quiere aliarse con ella.