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18 de abril de 2024

Universidad de Harvard

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El Tribunal Supremo de EE.UU. emite un histórico fallo 'antiwoke' al anular la 'admisión racial' en Harvard

La Universidad de Carolina del Norte recibió el mismo e imprevisto varapalo que excluye la raza como criterio diferencial de ingreso

El Tribunal Supremo de Estados Unidos anuló el jueves los programas de admisión con «conciencia racial» en Harvard y en la Universidad de Carolina del Norte (UNC). Una decisión de calado que va más allá del ámbito académico y que ha causado estupor e indignación en las instituciones señaladas y en todos los sectores «progresistas», incluidas sus figuras más representativas, en cuya cúspide se encuentra el presidente Biden.
Harvard ha comunicado que «permanece firme» en su compromiso por la diversidad, a pesar de la sentencia que no considera ajustada a la legalidad la existencia de criterios raciales para acceder a la universidad. La votación de los jueces fue 6-3 en el caso de la UNC y 6-2 en el caso de Harvard, debido a la recusación de uno de los magistrados.

Debido a que los programas de admisión de Harvard y UNC carecen de objetivos suficientemente enfocados y medibles que justifiquen el uso de la raza, inevitablemente emplean la raza de manera negativaJohn RobertsPresidente del Tribunal Supremo de Estados Unidos

Una decisión que pone fin a nueve años de políticas de admisión woke en Harvard, reflejadas en el hecho de que la raza haya sido un factor diferencial y creciente, por encima de los méritos, en el acceso a una universidad, dominada por la administración política y no docente. La demanda admitida fue presentada por el grupo Students for Fair Admissions (Estudiantes por las Admisiones Justas), creado por el activista conservador Edward Blum. Es la primera vez que Harvard pierde un juicio por esta cuestión, y de qué manera, después de que dos tribunales federales aprobaran el uso de la raza como criterio «académico» de admisión.
El presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, dijo que si bien Harvard y la UNC ofrecieron un conjunto de objetivos «encomiables» para justificar sus programas de admisión, estos intereses son «evasivos» e insuficientemente medibles para cumplir con los estándares establecidos previamente por el corte:
«Debido a que los programas de admisión de Harvard y UNC carecen de objetivos suficientemente enfocados y medibles que justifiquen el uso de la raza, inevitablemente emplean la raza de manera negativa, involucran estereotipos raciales y carecen de puntos finales significativos, esos programas de admisión no pueden reconciliarse con las garantías de la Igualdad de Protección», escribió Roberts en un rechazo frontal de los argumentos y las prácticas de Harvard y de las dos decisiones judiciales federales previas a su favor.
El tribunal dijo que la decisión no prohíbe que las escuelas consideren a los estudiantes que disponen en su solicitud cómo la raza ha afectado su vida. Pero advirtió a los responsables de admisión que no usen criterios personales para eludir el fallo, y señaló que cuando un estudiante hace referencia a una experiencia que superó la discriminación, por ejemplo, cualquier beneficio debe estar vinculado al coraje y la determinación de ese estudiante, no solo a la raza. «En otras palabras», escribieron los jueces, «el estudiante debe ser tratado en función de sus experiencias como individuo, no en función de la raza».
La jueza progresista Sonia Sotomayor, junto a las otras dos colegas que votaron a favor del criterio racial en el caso de la UNC, afirmó que el fallo «subvierte la garantía constitucional de igual protección al afianzar aún más la desigualdad racial en la educación. Aunque los avances relacionados con las 'admisiones conscientes de la raza' han sido 'lentos e imperfectos'», dijo, «dichos programas han marcado una diferencia medible desde que la Corte Suprema permitió por primera vez su uso en 1978».

«Valor estadounidense fundamental»

Aun así, Sotomayor admitió mostrarse optimista en su insistente búsqueda de la diversidad racial: «A pesar de las acciones de esta Corte, el progreso de la sociedad hacia la igualdad no puede detenerse permanentemente. La diversidad es ahora un valor estadounidense fundamental, alojado en nuestra comunidad estadounidense variada y multicultural que sigue creciendo. La búsqueda de la diversidad racial continuará. Aunque la Corte ha eliminado casi todos los usos de la raza en las admisiones universitarias, las universidades pueden y deben continuar utilizando todas las herramientas disponibles para satisfacer las necesidades de diversidad en la educación de la sociedad», concluyó Sotomayor.
En respuesta al fallo, el presidente de Harvard, Larry Bacow, y la presidenta electa Claudine Gay (quien asumirá el cargo el 1 de julio) emitieron un comunicado que pone de manifiesto sus intenciones, cortadas de cuajo por el tribunal: «El principio fundamental de que la enseñanza, el aprendizaje y la investigación profundos y transformadores dependen de una comunidad compuesta por personas de muchos orígenes, perspectivas y experiencias vividas».
Palabras grandilocuentes sobre la creatividad atacada, igual que el conocimiento humano, que esconden el principio woke que guía los pasos de Harvard, que a partir de ahora tendrá que asumir los cambios en sus procesos de admisión, pese a asegurar que se mantiene «firme» en su compromiso con la diversidad. El mismo presidente Joe Biden dijo que «está totalmente en desacuerdo» con el fallo, que «amenaza con hacer retroceder al país». «Creo que nuestras universidades son más fuertes cuando son racialmente diversas. Nuestra nación es más fuerte porque estamos aprovechando toda la gama de talentos de esta nación», dijo Biden (a cuyo lado se ha posicionado el expresidente Obama) haciendo gala de la consigna repetida por todos los estamentos que defienden el inefable wokismo del criterio racial que inevitablemente sustituye al criterio del mérito.
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