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Algunas piezas de la exposición, durante la inauguración de la exposición temporal 'Iconografía del mal. Los tapices de los pecados capitales', en la Galería de las Colecciones Reales, a 24 de junio de 2025, en Madrid (España). La exposición reúne por primera vez dos series de tapices dedicadas a los pecados capitales y conservadas en Patrimonio Nacional. Los seis tapices presentados pertenecientes a la serie del conde de Egmont siguen un orden tradicional de los pecados capitales: avaricia, pereza, ira, lujuria, gula y envidia. En cambio, los cuatro de la serie de María de Hungría adoptan la secuencia que la gobernadora de los Países Bajos dispuso en el gran salón de su palacio en Binche, Bélgica, durante la visita del emperador Carlos V y su hijo Felipe II en 1549: soberbia, gula, lujuria y pereza.

Matias Chiofalo / Europa Press
24/6/2025

Algunas de las piezas de la muestraMatias Chiofalo/Europa Press

Los siete pecados capitales en tapices en la nueva exposición de la Galería de las Colecciones Reales

Patrimonio Nacional expone, por vez primera, una muestra llamada ‘La iconografía del mal’, en la que cada tapiz representa un pecado

La Galería de las Colecciones Reales acogen, desde hoy, la exposición «La iconografía del mal. Tapices de los pecados capitales». Se trata de la primera vez que Patrimonio Nacional muestra dos series de tapices que datan del siglo XVI, según el comunicado que ha publicado la institución.

Así, cada tapiz exhibe un pecado capital y la virtud opuesta, informan desde Europa Press. Así, la primera serie representa avaricia, pereza, ira, lujuria, gula y envidia, en el orden tradicional que se les da a los pecados capitales.

La segunda, por su parte, se orienta a la secuencia que dispuso la gobernadora de los Países Bajos para su palacio en Bélgica durante la visita de Carlos V y Felipe II en 1549: soberbia, gula, lujuria y pereza.

«La iconografía del mal es, lamentablemente, como el mismo mal, una constante en la historia de la humanidad. Es una cuestión que en estos tiempos convulsos está más de actualidad que nunca y que nos tiene que ayudar a reflexionar», ha declarado la presidenta de Patrimonio Nacional, Ana de la Cueva.

La muestra se podrá visitar hasta el próximo 28 de septiembre y aglutina diez tapices del siglo XVI, además de 38 piezas de la colección –pinturas, libros, monedas, esculturas…–.

«Son obras de gran relevancia que nunca han sido expuestas con voluntad científica, aunque sí con afán decorativo. Esta exposición está compuesta casi exclusivamente con obras de Patrimonio Nacional, lo que demuestra la capacidad de las Colecciones Reales para poder contar historias. Y realmente lo que van a ver es una pequeña selección, apenas un 0,3 %de los tapices de Patrimonio», ha revelado el director del museo, Víctor Cageao.

Las piezas son de gran tamaño –8 metros de ancho y 5 de alto– se encuentran en un estado de conservación «muy bueno», según ha explicado el comisario y conservador Roberto Muñoz Martín, y se separan en dos series diferentes, aunque tratan los mismos temas.

Felipe II los adquirió en el siglo XVI y desde entonces forman parte de las Colecciones Reales. Cuatro paños proceden de la colección de su tía, María de Hungría, quien los encargó para decorar el Palacio de Binche (Bruselas) con motivo de la visita del emperador Carlos V.

La segunda serie, que perteneció al conde de Egmont, está compuesta por seis tapices que fueron confeccionados en los talleres de Wilhelm Pannemaker en Bruselas a partir de los diseños de Pieter Coecke van Aelst, en un contexto donde los Reyes españoles de la Casa de Austria dominaban también en los Países Bajos, el principal centro productor de tapices en la Europa renacentista.

La muestra propone un recorrido dividido en cinco secciones temáticas para explicar qué papel jugaron en la corte como vehículo de enseñanza moral y de afirmación del poder real y la evolución del gusto por los tapices en España.

«Hay que recordar que los tapices no son sólo objetos temporales, son emblemas de poder y mostraban la riqueza de la monarquía y el interés que tenían de mostrar determinados relatos metafóricos o simbólicos de su reinado. También estos tapices se utilizaban para cambiar perspectivas, cambiar arquitecturas, cambiar en parte el urbanismo», ha explicado Muñoz Martín.

Además, Patrimonio Nacional presenta una nueva adquisición: Retrato de Mariana de Neoburgo como viuda (Van Kessel, 1701-1706). La exposición también exhibe dos préstamos. El primero es un manuscrito de la Biblioteca Nacional de España, fechado entre 1546 y 1553, que habla de la importancia de los tapices de los pecados capitales tejidos por Pannemaker.

El otro préstamo es un cuadro de la Colección Abelló que refleja la función de los tapices en los actos ceremoniales, titulado Ornato de la puerta de Guadalajara para la entrada de Carlos III en Madrid (atribuido a Lorenzo Quirós, 1760).

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