Letras del alfabeto
«Gallinoso», «durindania» y otras palabras españolas que ya no se usan
Hay palabras del español que ya no se encuentran en el diccionario de la RAE y que vale la pena recordar
La lengua va cambiando y evolucionando con el tiempo. El diccionario se amplía, se modifica y se adapta a los tiempos. Es por esto que se suceden las ediciones de, por ejemplo, la Gramática y la Ortografía de la Real Academia Española (RAE).
Pero estas evoluciones, a veces, implican recortes, reducciones de palabras. La razón reside en el desarrollo del propio idioma: hay términos que dejan de utilizarse y caen en desuso, por lo que las academias ya no los recogen, de la misma forma que los diccionarios se actualizan con otros que antes no existían.
Si una brecha generacional de apenas 20 años puede generar malentendidos entre las personas por su forma de expresarse, qué no harán siglos de historia. Es fácil, en este sentido, que la comunicación no fluya entre gente que comparte un idioma, más si dialoga con el pasado.
Hay palabras que ya no se pronuncian, pero el concepto no se pierde. Aunque ya no se oiga a menudo, todavía se puede ser un camasquince; aunque suene raro, es común, todavía, actuar desarrebozadamente.
Palabras que ya no se dicen
Sí, el titular de este artículo es llamativo. Como también lo son el adjetivo y el sustantivo que aparecen en él. ¿Qué es ser un gallinoso? El Diccionario histórico de la RAE recoge el término para referirse a una persona un cobarde, un pusilánime.
¿Y actuar con durindaina? También parece un insulto, pero es todo lo contrario. Se usaba como sinónimo de justicia.
Si seguimos avanzando en el texto encontramos otra palabra quizá estridente. No es un concepto actual, sino, por el contrario, bastante antiguo (aunque, por desgracia, está en vigor). Si es importante no ser gallinoso también es deseable no ser camasquince. O lo que es lo mismo, un entrometido.
Y otra palabra, esta más larga, desarrebozadamente. Es un adverbio para definir a las acciones que se emprenden sin rebozo, es decir, clara y abiertamente, con sinceridad y franqueza.
La mesura es una buena cualidad, igual que la prudencia, que siempre es la mejor consejera. Pero es habitual encontrarse con adéfagos por el mundo. Aunque la palabra no se diga habitualmente, pero ser voraz, ser, en fin, un glotón, sí que es más familiar en estos tiempos.
Bajotraer, por otra parte, no es un verbo. A pesar de que suene como tal (o, mejor dicho, ya no suene, porque ya no está en el Diccionario de la lengua española), significa abatimiento, humillación. Aunque no se use, sigue siendo peligroso.
Han caído en el olvido, pero forman parte de nuestro bagaje lingüístico. Son solo unos pocos ejemplos de palabras que ya no se dicen con significados que siguen vigentes. ¡Albricias! O no. Lo que es seguro es que estos términos no son pitanzas y cada uno tiene su busilis, aunque ya nadie las pronuncie.