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Imagen de archivo de The WhoGTRES

El estallido literal que causó The Who en la televisión estadounidense

El batería, Keith Moon, colocó explosivos en uno de los bombos, que estallaron cuando el grupo ya había destrozado la guitarra y los amplificadores

Hay momentos de la historia de la música que definen la forma de ser de un grupo o de un artista y otros que, directamente, encapsulan el espíritu de una época. Son escenas que se dibujan cargadas de simbolismo, riesgo y espontaneidad que acaban trascendiendo y formando parte de la memoria colectiva de la gente.

Uno de esos días está grabado a fuego, nunca mejor dicho, en el imaginario de los fans de The Who. En concreto, el 17 de septiembre de 1967, cuando la banda británica tocaba My generation en el programa estadounidense The Smothers Brothers Comedy Hour. El grupo hizo estallar la canción en las televisiones de los norteamericanos. Literalmente.

Una actuación promocional sucumbió al caos cuando Pete Townshend, el guitarrista, comenzó a destrozar su instrumento contra los altavoces que tenía detrás, de los que comenzó a salir humo, tras tirar el micrófono.

Mientras el músico se afanaba con los amplificadores, Roger Daltrey, el cantante, hizo lo propio con los platillos de la batería de Keith Moon. John Entwistle contemplaba la escena mientras se abrazaba a su bajo.

Moon no se quedó atrás. De hecho, adelantó a todos en el frenesí de bola de demolición en la que entró The Who. El batería comenzó a patear un bombo y un tambor. Y mientras tenía el pie en el otro bombo, hubo un estallido, un fogonazo, y un momento de estupor.

Esta es la historia de los explosivos que colocó Keith Moon en su propia batería aquel 17 de septiembre de 1967.

Una explosión en la batería de Keith Moon

The Who ya era una banda famosa por su incendiaria actitud sobre el escenario. Llegaron a Estados Unidos con la necesidad de impactar. Y tanto si lo hicieron. Ninguna campaña de marketing les habría podido dar más visibilidad que su actuación de aquel día.

La banda era pura energía y derroche de corazón en cada canción, y gran parte de la culpa era de Keith Moon, el enfant terrible de la percusión. Era costumbre de los ingleses destrozar sus herramientas de trabajo durante sus conciertos, pero en The Smothers Brothers Comedy Hour, el batería se pasó el juego.

Moon no se limitó a derribar su instrumento a patadas, que también, sino que decidió ir un paso más allá. Los explosivos que colocó en uno de los bombos hicieron lo suyo y el caos reinó. El plató se llenó de humo. La batería estalló en mil pedazos. Todo era confusión.

El único que pareció mantener la compostura fue Entwistle, que solo se alejó unos pocos pasos de la batería, hierático, impertérrito ante la deflagración.

Para rematar la faena, Townshend, que volvía a plano tras alejarse del lugar de los hechos, arrebató la guitarra a uno de los presentadores, que se acercaba a la zona, y también la rompió.

Todo el mundo que presenció la escena se quedó perplejo porque la anécdota se convirtió en la perfecta representación de lo que fue The Who: energía incontrolable, rebeldía contestataria, espíritu indómito. Y peligro. Y Keith Moon se convirtió, por su parte, en leyenda gracias a una arriesgada sorpresa.

El estallido literal de la banda en la televisión estadounidense fue el símbolo del cambio cultural que experimentó el rock, que pasó de entretenimiento pasivo a una juventud que reventaba, sin permiso, los moldes de la música.