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El músico Terry Reid, a la derecha

El músico Terry Reid, a la derechaWikimedia Commons

Los pulmones sobrehumanos del hombre que rechazó a Deep Purple y Led Zeppelin

El cantante Terry Reid falleció esta semana ante el lamento del mundo del rock, pero quizá su figura haya caído en el olvido en el público general en los últimos años

«Solo hay tres cosas que están pasando en Inglaterra: los Beatles, los Rolling Stones y Terry Reid», dijo una vez Aretha Franklin. Y ya es decir. La escena musical británica de los 60 y los 70 estaba dominada por estos dos colosos, cuyo legado inmortal se sigue sintiendo en la actualidad, más de medio siglo después.

Beatles y Stones no son tan solo bandas de rock, son páginas doradas del gran libro de la historia de la música. Pero ¿quién era el tercer artista, aquel que Franklin equiparó con semejantes genios? Reid fue, ni más ni menos, un cantante que rechazó formar parte de Led Zeppelin y Deep Purple para seguir su propio camino.

El artista falleció esta semana a los 75 años entre los lamentos del mundo del rock. Robert Plant, cantante de los Zeppelin, le definió como «hermano de armas», nada menos. No obstante, con el paso de los años, su nombre quizá haya quedado olvidado entre el gran público.

Sus colegas le llamaban Superlungs, Superpulmones. Y su apodo no era una exageración, sino una descripción. Su capacidad vocal variaba del susurro al grito en cuestión de décimas de segundo. Era un instrumento imposible que solo él pudo tocar. Esta es la historia del ídolo crepuscular cuya luz iluminó el rock sin muchos focos, pero con un talento indescriptible.

Nada menos que todo un talento

No son necesarios demasiados artificios cuando la voz con la que te bendijeron es a la vez arenosa y tierna, estridente y suave. Daba igual si Terry Reid actuaba en festivales o en clubs pequeños: su instrumento vocal llenaba todo el espacio que le dejaban con la misma autoridad. Se adueñaba del lugar y de los corazones de los afortunados asistentes.

La voz de Superlungs era como un huracán benevolente, como un terremoto amable, como un tsunami alentador. Cada canción que cantaba era, para él, un acto de verdad, y convertía cada tema en una conversación individual con cada uno de sus fans, con los que entablaba un diálogo directo con su alma.

Durante los años 60, Reid colaboró con Cream, con los Rolling Stones o con Fleetwood Mac. Y al comienzo de su carrera rechazó formar parte grupos como Led Zeppelin y Deep Purple. El artista no encajaba en ningún molde, ni en el del rock, ni el del blues, ni en el del hard rock. Porque el cantante dominaba, con su voz, todos ellos.

Su rechazo a estos dos grupos míticos fue, en conclusión, un acto de coherencia musical para preservar esa libertad que otorga el retiro, el ir no a contracorriente, sino ver el río desde la orilla. Todo esto cristalizó, precisamente, en uno de sus trabajos más célebres: River, de 1973.

En estos tiempos en los que casi toda la música parece artificial escuchar la voz de Terry Reid es casi un acto de rebeldía. O, por lo menos, te garantiza experimentar una interpretación sin trampa ni cartón. Porque tenía talento: desde agudos tan claros que parecían tallados en cristal hasta graves que tenían el reconfortante aroma de un libro viejo.

El artista nunca buscó las multitudes, pero el reconocimiento de sus colegas habla de Superlungs como lo que fue: un músico de verdad.

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