Coche de la Guardia Civil, en una imagen de archivo
La Guardia Civil se hace un lío con el lenguaje inclusivo y habla de «personas peatonas»
El Twitter de la Guardia Civil, siguiendo las directrices de la Guía de Lenguaje Inclusivo para la Administración, ha tratado de hacer más inclusivo el Día Mundial del Peatón
No es difícil hacerse un lío con el lenguaje inclusivo: demasiado desdoblamiento de género, cuando no empleo de grafías forzadas para incluir a ambos sexos en una referencia («biólog@» o «españolxs»). Si emplear el lenguaje inclusivo ya resulta antinatural y forzado para el que escribe, imaginemos para el que lee.
Por eso no es extraño que la Guardia Civil haya caído en una redundancia innecesaria, forzada y hasta ridícula en un tuit con motivo del Día Mundial del Peatón.
Siguiendo las directrices del Gobierno sobre lenguaje inclusivo, al responsable de redes sociales no le ha debido de parecer suficientemente inclusivo la palabra «peatón» y ha querido incluir a las peatonas, femenino, por otra parte, admitido por la RAE.
Sin embargo, decir Día Mundial de los Peatones y Peatonas resultaría demasiado farragoso, mientras que «Día Mundial de lxs Peatonxs», directamente un despropósito.
La solución del responsable del Twitter de la Guardia Civil ha sido la de «Día Mundial de las Personas Peatonas».
La fórmula cumple escrupulosamente con la Guía de Lenguaje Inclusivo para la Administración del Gobierno de España, donde se defiende que «el llamado masculino genérico –empleado para referirse, supuestamente, a todos– no es neutral en sus efectos: borra la presencia de las mujeres».
Sin embargo, desde el punto de vista de la corrección lingüística y la economía del lenguaje, es un absoluto despropósito.
Según el Diccionario de la RAE, un peatón es una «persona que va a pie por una vía de circulación». Por lo tanto, «persona peatona» es una redundancia innecesaria que atenta contra el sentido común y de la corrección lingüística más básica. Si se dice «peatón» ya se entiende que es una persona, especificarlo es innecesario y no sirve para fines de comunicación, sino a fines ideológicos.
Por otro lado, el lenguaje inclusivo en ese caso está injustificado, ya que el género neutro «peatón» ya engloba a hombres y mujeres.
Como recuerda la RAE en su obra El buen uso del español, el género masculino, en español, se emplea «para designar a los individuos de la especie, sin distinción de sexos».
En definitiva: «el masculino es en español el género no marcado, y el femenino, el marcado».
Alex Grijelmo, en una célebre columna en El País del año 2022, titulada Contra la expresión ‘masculino genérico’, lo explicaba de forma muy clara al destacar que, en realidad, el «masculino genérico» no existe. Lo que existe es, únicamente, el «genérico»; de origen indoeuropeo y común a muchas lenguas indoeuropeas, como lo es el español.
Primero nació el «genérico», recordaba Grijelmo, para referirse a los seres animados frente a los no animados, las cosas, para entenderse. No había un género masculino que se empleara para referirse también a las mujeres. Simplemente había un género para referirse a unos y a otros.
Fue la necesidad de desarrollar un género para hacer referencia a las actividades desempeñadas por las mujeres lo que llevó al lenguaje a desarrollar un género femenino, mientras que las actividades desarrolladas por los hombres siguieron siendo designadas con el «genérico».
Por lo tanto, el «genérico», denominado ahora «masculino genérico», no «borra la presencia de las mujeres», como argumenta la Guía de Lenguaje Inclusivo para la Administración del Gobierno de España. Por el contrario, decir «personas peatonas» para no decir «peatones» siempre será un despropósito.