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Thomas Pynchon de joven en una de las pocas imágenes que existen del autor

Thomas Pynchon de joven en una de las pocas imágenes que existen del autorWikipedia

La obra maestra de Thomas Pynchon y otras novelas imposibles de leer

Thomas Pynchon vuelve con novela nueva, Shadow Ticket, una ocasión para recordar su obra maestra, El arco iris de gravedad, y otras grandes novelas imposibles de leer

La sinopsis de El arco iris de gravedad del esquivo autor estadounidense Thomas Pynchon (un habitual en las quinielas del Nobel de Literatura) es demencial.

Tyrone Slothrop es un militar estadounidense que trabaja para los servicios de Inteligencia de los aliados durante la Segunda Guerra Mundial. Su lugar de trabajo se encuentra en Londres, ciudad sobre la que en 1944, durante los últimos meses de guerra, caían las bombas alemanas V-2 en el último y desesperado intento de Hitler de darle la vuelta a la guerra con su poderosa arma secreta.

El problema es que Slothrop experimenta una vergonzosa reacción fisiológica, que tampoco vamos a describir, cada vez que escucha la explosión de una V-2.

La novela de Pynchon, desde su publicación en 1973, se convirtió en un clásico moderno de la novela norteamericana y, sin embargo, pocos han logrado llegar al final de sus 1.160 páginas.

El arco iris de gravedad es una novela larga, compleja y, muchas veces incomprensibles. Thomas Pynchon está de actualidad debido a la próxima llegada a librerías de su nueva novela: Shadow Ticket.

Con El arco iris de la gravedad, de Thomas Pynchon, pasa algo parecido que con La broma infinita de Foster Wallace, la gran variedad de temas, estilos, personajes, puntos de vista y técnicas narrativas hacen de sus 1.160 páginas una experiencia, a priori, poco apetecible. Es una novela compleja, es una novela imposible. Además, es una novela desagradable, con episodios que dan ganas de dejar de leer y tirar el libro a la basura. Y, sin embargo, es una novela considerada uno de los pilares de la literatura norteamericana actual. Su acción principal se desarrolla en Londres en 1944, en plenos bombardeos nazis sobre la capital británica. Un militar norteamericano, Tyron Slothrop, descubre que cada vez que una bomba voladora alemana V-2 hace impacto, sufre una vergonzosa reacción fisiológica que no es capaz de controlar. Tras la guerra, su problema se convierte, sin embargo, en una de las claves del programa armamentístico estadounidense en plena guerra fría, por lo que es sometido a una serie de estudios. Simplemente, demencial.

'El arco iris de gravedad', de Thomas PynchonTusquets

Su literatura suele mimetizar historias dramáticas con situaciones esperpénticas, sirviéndose de un peculiar sentido del humor, a veces humor negro, otras simplemente humor absurdo, que alcanza su máxima perfección en la novela Puro vicio.

Aquella historia policíaca de mafiosos y narcotraficantes cuya trama gira en torno a un rascacielos denominado el Colmillo Dorado, propiedad de un magnate de las clínicas de salud dental con forma, efectivamente, de un gran colmillo dorado, es una loca sucesión de acontecimientos en una California hippie asolada por los crímenes de Charles Manson donde todo es confuso, quizás por los humos de la marihuana que se fuma su protagonista o por las ensoñaciones psicotrópicas de los enganchados a las experiencias lisérgicas, y sin embargo, es genial.

Puro Vicio es una novela difícil, pero se lee. El arco iris de gravedad, es imposible.

Otras novelas imposibles

De esa manera, la obra maestra de Thomas Pynchon entra dentro de la categoría de grandes novelas que suponen un verdadero reto para el lector. Y no nos referimos a novelas largas y con un grado mayor o menor de complejidad, pero que con motivación y tesón se pueden completar disfrutando de la lectura.

Ese puede ser el caso del Quijote, o de Los hermanos Karamazov, de Dostoievski o Los miserables de Víctor Hugo.

Hablamos de novelas realmente imposibles. Novelas como la también legendaria La broma infinita, de David Foster Wallace, identificada a su vez como una obra maestra de la literatura estadounidense moderna.

Una novela inclasificable, absurda, monumental, incomprensible y genial. En definitiva, una novela cuyas 1.212 páginas son un trago complicado, casi imposible, hasta para el más curtido en mil lecturas. Definida por la revista Time como una de las novelas norteamericanas más importantes del siglo XX, es un libro sorprendente donde se dan la mano a la vez y sin una clara separación géneros tan dispares como la novela realista, el género teatral, el relato breve, el ensayo filosófico, la distopía, la ciencia ficción y la crítica política y social. La novela salta continuamente de contexto espacio temporal, tiene una infinidad de personajes que aparecen y desaparecen sin un criterio claro, múltiples narradores y puntos de vista. Todo ello con el tenis –gran pasión de Foster Wallace– como hilo conductor y las andanzas de los miembros de la familia Incandenza como argamasa. Para muchos, una obra maestra absoluta. Para otros, una broma de mal gusto.

'La broma infinita', de David Foster WallaceDebolsillo

La broma infinita es un batiburrillo de capítulos sin aparente sentido y una frágil conexión con una escuela de tenis elitista y una extraña película que circula en una cinta de vídeo que fuerza a quien la ve a quedarse pegado a la pantalla hasta morir de inanición.

Quienes logran llegar hasta el final aseguran que esta supuesta epopeya futurista tiene una lógica, y que en las últimas páginas todo cobra sentido y encaja en la perfección, desde su incomprensible primer capítulo hasta el final. Es difícil saberlo, pues para ello habría que llegar a la última de sus 1.212 páginas que, para ironías del mercado editorial, en España publica Debolsillo.

Las reminiscencias homéricas del Ulises de James Joyce han traído de cabeza a todos los lectores de esta obra maestra de la literatura universal del siglo XX. Pero lo cierto es que el común de los lectores lo único que alcanza a comprender es que su protagonista, Leopold Bloom, es un individuo absolutamente odioso que les hace pasar unas terribles horas de lectura y les genera un dolor de cabeza insoportable.

El Ulises de James Joyce es el paradigma de las novelas imposibles que, sin embargo, todo el mundo debería leer al menos una vez en la vida. Publicada en 1922, para muchos es la mejor novela escrita en inglés y una de las obras cumbre de la literatura universal. El vagar de Leopold Bloom y de Stephen Dedalus a lo largo de una jornada por un Dublín imposible, reflejo del viaje de Ulises de regreso a Ítaca en la Odiesa de Homero, ha cautivado a un sinfín de lectores, a pesar de la extrema dificultad para completar la lectura de sus más de 800 páginas.

'Ulises', de James JoyceDebolsillo

Leer entero (y disfrutar de la lectura) el Ulises de Joyce parece una obligación para cualquier individuo cultivado y, sin embargo, es una novela que bien podría subtitularse «la gran mentira», pues gran parte de los que afirman haberse leído de pe a pa las 1.104 páginas de sopa de letras que es el Ulises lo cierto es que se han conformado con estudiarse la correspondiente página de la Wikipedia.

Y si de sopas de letras hablamos, no puede faltar en este artículo una referencia a Rayuela, del gran escritor argentino, y maestro de las letras españolas, Julio Cortázar. Rayuela no es una novela normal. Su estructura deconstruida en capítulos no lineales, la complejidad de sus personajes, lo insondable de su lenguaje y lo incomprensible de sus motivaciones hacen de Rayuela una novela imposible.

Dice el tópico que cualquier aspirante hispanohablante a escritor tiene que leer (y comprender) al menos una vez en su vida Rayuela de Julio Cortázar. La tarea, sin embargo, no es sencilla. ¿De qué trata Rayuela? Nadie puede decirlo exactamente, más allá de citar las andanzas de Oliveira y la Maga en París y Buenos Aires. Lo cierto es que ni siquiera es fácil decir cómo se debe leer, teniendo en cuenta que la novela está descompuesta en capítulos aparentemente inconexos y que el genial Cortázar dio la opción de leer de corrido, como un libro normal, deteniéndose en el capítulo 56 como si ahí terminara la novela y no hubiera nada más después (tiene 155 capítulos), o se puede leer siguiendo un itinerario marcado por el propio Cortázar. Incluso se puede leer “a boleo”, saltando de un capítulo a otro sin un plan establecido. Por poder hasta se puede leer de corrido el libro del capítulo 1 hasta el 155, aunque Cortázar lo desaconsejara, o se puede leer al revés, del 155 al 1, o detenerse a la mitad… Lo importante, al final, es leer Rayuela y saber lo que se ha leído al terminar.

'Rayuela', de Julio CortázarDebolsillo

Al menos, Cortázar tuvo en esta verdadera «broma infinita» la gentileza para con el lector de ofrecer una guía de lectura que, más o menos, va así: se puede leer siguiendo un orden de capítulos indicado por Cortázar en su tablero de dirección empezando por el capítulo 73 y desde ahí seguir las instrucciones.

Se puede leer desde el capitulo 1 al 56 y ahí detenerse. O leer desde el capitulo 1 hasta el último capítulo, el 155. O, también, se puede leer saltando capítulos a voleo como buenamente le venga en gana al lector. En definitiva: se puede leer de cualquier manera que el resultado será el mismo: una irritante incógnita.

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