Montaje del ministro de Exteriores, José Manuel Albares, con los documentos a los que ha tenido acceso El Debate
Albares pidió perdón a México sin consultarle al Rey y sin ninguna prueba de la «leyenda negra»
El ministro de Exteriores reconoció la «injusticia y el dolor» causados a los «pueblos originarios mexicanos», lo que ha llevado al Rey a seguir la misma senda para reconstruir los puentes dinamitados por López Obrador y Sheinbaum al exigir disculpas públicas cinco siglos después de la llegada española a América
Felipe VI ha sorprendido a todos reconociendo el «abuso» a los indígenas en la conquista de México en una charla informal, –sin la presencia de prensa, pero convenientemente distribuida a través de las redes sociales–, con el embajador del país azteca en una visita al Museo Arqueológico Nacional. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ya inició ese camino plegándose a las exigencias del gobierno de Claudia Sheinbaum meses atrás. El pasado mes de octubre Albares fijaba la nueva postura oficial de España, en relación a las denuncias formuladas por el anterior presidente de México, López Obrador y reiterados por la actual presidenta, Claudia Sheinbaum, reconociendo la «injusticia y el dolor» causados a los «pueblos originarios mexicanos». Según ha podido conocer El Debate, este cambio de postura oficial en la política internacional de España no se fundamentó en informe alguno elaborado por expertos en la materia. A diferencia de lo ocurrido con polémica Ley de Memoria Democrática, el Gobierno de Sánchez y su ministro de Exteriores se aferran a un relato de la leyenda negra de España sin el menor rigor historicista y documental que confronte las diversas fuentes.
Sobre un asunto de la máxima relevancia para la política internacional de España, Albares ha admitido no haber informado al Rey del cambio de postura oficial, y ni siquiera despachar con Felipe VI tan delicado asunto. Según el artículo 56 de la Constitución Española, «El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales». Así consta en un documento de Exteriores fechado el pasado 30 de diciembre y firmado por el director de Gabinete del ministro, Sergio Cuesta y al que ha accedido en exclusiva El Debate.
De esta manera, Exteriores reconoce de forma implícita que la maniobra de Albares no es más que la respuesta a la presión ejercida desde México, que abrió una crisis diplomática entre ambos países por algo que ocurrió hace cinco siglos, una vez que López Obrador llegó al Gobierno y exigió una disculpa pública por parte del Rey, llegando incluso a vetar su presencia en la toma de posesión de Claudia Sheinbaum.
En el documento se asegura que no existe ninguna instrucción por parte de Sánchez, ni tampoco ningún informe en el que ponga en conocimiento del Rey «las actuaciones de disculpa y lamentos y de la postura oficial de España en relación a la conquista de México»; así como tampoco existe rastro documental de los encuentros entre Albares y Felipe VI para tratar el asunto.
La mano derecha de Albares insiste en que tampoco posee ningún documento oficial en el que el Gobierno de México le exigiera esas disculpas públicas, más allá de las propias palabras pronunciadas por los dirigentes mexicanos, que han abierto una brecha enorme entre dos países entre los que siempre ha existido una relación muy estrecha.
El Rey y el embajador de México en España, Quirino Ordaz Coppel
Sin embargo, Albares cedió a la presión ejercida desde el otro lado del Atlántico, lo que ha llevado al Rey a seguir por el mismo camino, en un momento en el que hay un especial interés en reconducir las relaciones internacionales entre ambos países, ya que faltan ocho meses para una Cumbre Iberoamericana en la que España ejercerá de anfitriona y aspira a contar con la presencia del mayor número posible de Jefes de Estado.
A todo esto, hay que unir que, el lugar y la forma elegida por la Casa del Rey para que Don Felipe reconociera ante el embajador de México, Quirino Ordaz Coppel, que hubo «mucho abuso» a los indígenas durante la Conquista han causado extrañeza entre los periodistas que habitualmente informan de la Familia Real, ya que el acto ni siquiera figuraba en la agenda de La Zarzuela, tal y como ha informado Almudena Martínez Fornés en El Debate.
La primera noticia de que el Rey había estado en el Museo Arqueológico llegó a las 13:30 horas a través de las redes sociales de la Casa del Rey, incluyendo algunas fotografías, aunque, posteriormente, a las 14:44, Zarzuela difundió esa misma información en Instagram junto a un vídeo que reproducía la conversación del Rey con el embajador. El diario El País ya lo había anunciado.
No obstante, según ha explicado la periodista especializada en Casa Real, no es la primera vez que un Rey de España reconoce que se cometieron abusos con los indígenas. Ya lo hizo el Rey Juan Carlos el 13 de enero de 1990 en Oaxaca (México). Allí, destacó que la Corona «procuró desde el mismo momento del Descubrimiento del Nuevo Mundo la defensa de la dignidad del indígena» pero fue ignorada por «por ambiciosos encomenderos y venales funcionarios que, por la fuerza, impusieron su sinrazón».
Por ello, la misiva del expresidente mexicano Andrés Manuel López Obrador exigiendo al Rey una disculpa pública y el veto a Felipe VI en la toma de posesión de Claudia Sheinbaum por no haberlo hecho, parecen más un movimiento en clave de política interna de ambos, que no han tenido reparos en socavar las relaciones bilaterales entre ambos países. Albares picó el anzuelo, obligando al Rey a seguir la misma senda.