Un hombre trabajando
EL ESPAÑOL DESDE DENTRO
¿Trabajo o tortura? El oscuro origen de la palabra trabajar
¿Nunca te has preguntado de dónde surge el término trabajo? Viene del latín y significa 'instrumento de tortura'
Hay gente a la que le encanta ir a trabajar y otra a la que solo con pensarlo le llevan los demonios. Lo cierto es que son solo unos pocos los que hoy en día pueden vivir sin acudir al trabajo y para el resto es un 'esfuerzo' que se hace cada día para poder tener una casa, formar una familia, hacer la compra, pagar facturas y darse algún capricho. Pero ¿de dónde viene el verbo 'trabajar' y su sustantivo 'trabajo'?
Pese a que la etimología de estas palabras ha sido bastante discutida, la teoría más extendida que recoge el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española y apoya el filólogo Corominas es la que sostiene que trabajar viene del latín vulgar tripaliāre, que significaba torturar, y que este a su vez derivó del latín tardío tripalium, que era un instrumento de tortura empleado por los romanos para inmovilizar a esclavos y reos y producirles padecimientos como latigazos o incluso fuego. El instrumento en sí estaba compuesto de tres palos de madera, uno en vertical clavado al suelo y otros dos cruzados en forma de aspa.
Ejemplo de tripalium
Entonces, si su primer origen vino a significar algo horrible como 'tortura' ¿por qué hoy lo empleamos para designar ocupación laboral? Con el tiempo, el significado de algunas palabras va adquiriendo otros matices. Esto es lo que ha pasado con la palabra 'trabajo', que con el paso del tiempo fue asociándose más a 'esfuerzo' que a 'sufrimiento'. Corominas indica que en español la primera documentación que existe de la palabra trabajo la podemos encontrar en el siglo XIII dentro de los poemas de Gonzalo de Berceo. El poeta del mester de juglaría emplea tanto el sustantivo como el verbo con el significado de 'esforzarse' o 'procurar (algo)'.
Berceo, Vida de Santo Domingo de Silos
en que trabajó mucho por muy grande saçón,
faciéndo grand jejunio, cutiana oración,
sufriendo en su cuerpo muy grand aflictïón.
Teniendo estos conocimientos etimológicos ya no es extraño saber que, por ejemplo, en francés a los dolores de parto se les llama travail d'enfant y ponerse de parto es entrer en travail.
De la misma manera es curioso advertir que el término 'jubilarse', el que se emplea para designar el momento en el que una persona deja de trabajar para siempre, viene del latín iubilāre, que significa: gritar de alegría. Un significado que se asocia con el júbilo, el regocijo y la celebración de la vida.
'Labor' , currar' o 'ir al tajo'
El término 'labor' apenas ha experimentado cambios desde su origen. Este verbo proviene del latín labor, -ōris y ya lo usaban los romanos -al mismo tiempo que utilizaban la palabra tripalium- para designar lo que hoy en día entendemos como 'trabajo' aunque su significado iba más enfocado a referirse a un trabajo que implicaba esfuerzo, como en las competiciones deportivas.
El verbo 'currar' proviene del caló, idioma gitano. En español se utiliza de forma coloquial pero su significado también aporta el matiz de esfuerzo, de hecho cuando alguien está trabajando fuerte por conseguir algo suele decir: «Me lo estoy currando».
Por el contrario, la expresión popular 'ir al tajo' nada tiene que ver con torturas, sufrimientos o esfuerzos. 'Tajo' proviene del latín taleare, que significa 'cortar'. La expresión nos llega del campo y de trabajos en los que se trabajaba por objetivos y la jornada no acaba hasta lograrlos. Ese objetivo se marcaba con una línea o tajo -de ahí la expresión- tanto en el suelo o en la piedra de una cantera.