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Pergaminos almacenados en una estantería

Pergaminos almacenados en una estanteríaGetty Images / Shaiith

EL ESPAÑOL DESDE DENTRO

El curioso y 'tacaño' origen de la letra 'ñ': un invento español

En su trabajo de copistas, los clérigos de la Edad Media la crearon para ahorrar tiempo y espacio

L ''ñ" es la letra más representativa del alfabeto español. Sin ella no habría mañanas ni otoños, no pasearíamos por la montaña ni comeríamos piña. Esta particular 'n', con una rayita ondulada encima a modo de bigotillo cuyo nombre oficial es virgulilla, es la encargada de que tengamos niños, sueños y los españoles hayamos tenido grandes hazañas que contar. Pese a que en los años 90 su exclusión del alfabeto oficial fue discutida para facilitar la producción de teclados de ordenador estándar con el resto del mundo, la eñe finalmente salió victoriosa y se mantuvo. Así, del ranking de las 27 letras que componen el alfabeto español, ella ocupa el puesto número 15. Y como dato curioso, siempre la encontrarás al principio de palabra o en medio, nunca al final.

¿Pero por qué esta letra es casi exclusiva del idioma español? La explicación pasa por que su origen es puramente español y no viene del latín clásico. La 'ñ' surgió en la Edad Media como una solución para economizar tiempo y espacio. Los clérigos, que en aquella época eran los únicos que tenían acceso a la cultura y escritura, eran los encargados de copiar textos antiguos y crear nuevos. La tarea era árdua y los materiales, costosos. Escribían a mano en pergaminos con el uso de la tinta. Y además, según la importancia del texto, añadían bonitos y trabajados dibujos. Para ahorrar tiempo en el trabajo de copistas y, sobre todo, en hojas de pergamino, decidieron reducir letras que tuvieran un mismo sonido -el nasal palatal- y así ganar en espacio. Los filólogos apuntan a que, al parecer, todo comenzó colocando una de las 'n' arriba de la otra 'n' en palabras como annus, que hoy es año. De ahí la forma de la virgulilla (una 'n' en pequeñito). Y esta práctica se extendió a otros conjuntos de letras como la 'ni' del latín, en palabras como 'senior' (hoy, señor); 'mn': somnus, sueño o 'gn': pugnus, puño. Podría interpretarse como un gesto 'tacaño' pero, como decimos, fue más bien un invento que estaba más relacionado con la practicidad que con el avarismo.

Un clérigo escribano de la Edad Media

Un clérigo escribano de la Edad MediaGetty Images / Lakeview_Images

La primera constancia de estos cambios se encuentra en un pergamino hallado del siglo XII, concretamente del año 1176. Pero fue el rey Alfonso X -apodado el Sabio por su importante labor en la traducción de obras del árabe, hebreo y latín al castellano- quien, en el siglo XIII, oficilizó la costumbre y dictaminó que estos grupos de letras con un mismo sonido se escribirían como la actual 'ñ' de forma preferente. En el siglo XIV el usó de la eñe se generalizó y Antonio de Nebrija, en 1492, la incluyó en la primera Gramática de la Lengua Española.

No ocurrió lo mismo en otras lenguas, quienes mantuvieron algunos de estos grupos provenientes del latín y hoy en día siguen usándolos. Así el francés cuenta, por ejemplo, con el conjunto 'ng': gagner (ganar) y el catalán y valenciano con el grupo 'ny': Espanya (España).

Hoy en día la eñe es utilizada por más de 600 millones de hablantes, de los cuales casi 500 tienen el español como lengua materna. Y es que el español es la segunda lengua materna más hablada del mundo y la tercera lengua más utilizada en general.

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