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Fachada del edificio de The New York Times

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El bochorno de las listas de mejores discos del año: cuando la crítica pierde el rumbo

Las selecciones de los medios más «prestigiosos» muestran escasez de «acierto», sin polémica por el desconocimiento mayoritario de los escogidos y un riesgo que ha pasado a ser alipori rayano en la majadería

Los tiempos cambian a un ritmo de difícil asimilación. Cambian los usos laborales, económicos, sociales, artísticos, éticos. A veces todo parece avanzar sin control en un «progreso» abrumador.

Las listas de discos del año no son demasiado importantes más allá de lo que revelan fuera de su ámbito. Y el asunto no es baladí. Si se tuviera que mencionar la cosa más subjetiva del mundo, probablemente entre todas la opciones estarían las listas.

Una lista en realidad no es nada

Fuera de los números como baremo, una lista en realidad no es nada, pero lo puede ser todo en función de quién la haga. Las revistas más famosas y antaño más prestigiosas de la música sacan cada año sus elecciones, a medio camino entre el «acierto», la polémica y el riesgo.

Pero las listas de este año, y quizá este ya sea el paso de un Rubicón sin vuelta atrás, con escasez muestran «acierto», nada de polémica por el desconocimiento mayoritario de los escogidos y un riesgo que ha pasado a ser un bochorno rayano en la majadería.

Vayamos a la lista del histórico periódico The New York Times, referente de lo «woke» y el «progresismo» más actual. Para el diario más famoso del mundo el disco del año es el de una artista coreana llamada Effie que cultiva el género del moda del K-Pop, dicen que de un modo independiente, pero, mejor, más estridente.

No se duda del talento nuevo, quizá incomprensible para muchos como ha sido a lo largo de la historia del arte, pero no parece que Effie vaya a ser una impresionista, por mencionar una corriente del arte maravillosa e incomprendida en su origen.

Effie no canta porque la voz suena distorsionada. Tampoco baila. Más bien gansea en sus vídeos callejeros, de una forma común, digamos, entre emoticonos y gatitos y demás figuras habituales del país asiático, pero desde luego nada elogiable, sino más bien lo contrario si hay que calificar la puesta en escena.

Es realmente sorprendente y revelador de que nos encontramos en un punto impuesto de cambio de tendencia social e ideológica que el de Effie sea para el New York Times el mejor disco de 2025, también por encima de Lux de Rosalía, que figura en el puesto número cuatro.

Otro grupo destacado, en el puesto ocho, es Water From Your Eyes. Una banda y un disco del que se duda que pudiera haber tenido una oportunidad en tiempos pretéritos y no por los tiempos, sino por la calidad que ya no es cuestión de gustos, sino de malos gustos.

Su sonido te perfora el cráneo como en la tortura de la gota en la cabeza y sus vídeos son tan alegres como un entierro psicodélico y fantoche de la música. Que no todo tiene que ser alegre, pero tampoco todo tiene que producir la sensación de que el mundo tal y como se conocía se ha terminado.

El New York Times está ahí con esas cosas, entre otras, pero la revista Rolling Stone, un cuasi tratado musical a lo largo de las décadas, nos trae a Bad Bunny en primer lugar (el New York Times lo pone octavo, tampoco nada mal), por delante de Mayhew de Lady Gaga y Lux de Rosalía.

Rolling Stone es la revista en la que trabajó de adolescente en los ochenta el director de cine Cameron Crowe y contó su experiencia en la película Casi Famosos, donde la esencia del rock aparece reflejada de forma verdadera y romántica y personal.

Todo cambia, nada permanece, pero resulta descorazonador que aquella publicación haya elegido al portorriqueño que masculla y no pronuncia como autor del disco del año: para que luego digan que esto va de música y no de sociedad. Es posible que Cameron Crowe haya tirado la toalla ante semejante futuro donde el rock «clásico» se deja en manos de bandas como Geese.

Rolling Stone califica su último álbum como «increíblemente original tercer álbum, desmantelando la música rock y recomponiéndola en algo vigorizante, ansioso y extrañamente sonriente. Cada canción rebosa de descubrimientos inquietantes, desde el retorcido soft-rock dance lento de Cobra hasta el estruendoso brillo de himno de Taxes y el boogie visceral de Bow Down».

Epítetos desconcertantes cuando se escucha con incredulidad lo referido. Este mismo grupo, Geese, es el autor del álbum número uno para la prestigiosa New Musical Express, donde Bad Bunny ocupa el quinto lugar y Rosalía también está entre los primeros.

Por poner una lista antigua de NME, al azar la de 1992, aparecen R.E.M., The Lemonheads, Nick Cave and the Bad Seeds, P.J. Harvey, Sonic Youth, Neil Young, Tom Waits, Lou Reed o Morrissey. O en la de 1988, de nuevo al azar: R.E.M., Van Morrison, Morrissey, The Pogues, Prince, Pet Shop Boys, The Smiths, U2, The Proclaimers, Brian Wilson, Leonard Cohen o Iggy Pop. como decían en aquella sección de ¡Hola!, donde aparecían sucesos estrambóticos: «Ver (o en este caso escuchar) para creer».

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