Antonio Banderas en a presentación de su musical Godspell en Madrid el pasado martes
La recomendación de Antonio Banderas para que la democracia funcione como debe
El actor, que estrena su versión del musical clásico Godspell, apuesta por las esencias en su trabajo que se reflejan en el pensamiento y también en la elección de los políticos
Antonio Banderas estrena Godspell, el musical de los años 70 con historia de John-Michael Tebelak y canciones de Stephen Schwartz basado en El Evangelio de san Mateo. Laicismo desde el cristianismo en una obra alegre a la que el actor y director español le ha dado su propia mirada sin alejarse de sus principios, ni en el fondo ni en la forma.
En una entrevista para 20 minutos, el malagueño ha explicado los entresijos de su producción y ha hablado de la democracia en Estados Unidos, en España y en el mundo, y de su visión de la cultura en el XXI y el futuro en ella de la juventud. Llama la atención su postura esencialmente democrática en tiempos de sectarismo y polarización, y más aún en su gremio.
Trump es a quien se ha votado
En Godspell (y en todos sus musicales, y en la vida, parece ser) Banderas defiende la autenticidad. No quiere grabaciones sino músicos en directo, instrumentistas, cantantes... el dinero dice que las grabaciones son más económicas y «suenan igual», pero él no lo quiere así. Esto da una idea del pensamiento del primer actor español que fue (es) una estrella de Hollywood.
No parece ser muy partidario de Trump (habla del tema de las deportaciones), pero sin embargo defiende categóricamente que es a quien Estados Unidos ha votado: «Aprendamos para cuando nos llamen a las urnas de nuevo. Eso es lo que hay que hacer en América, en España y donde sea», dice.
«Leer más allá de las palabras»
En este sentido matiza su idea: «Para que las urnas funcionen tenemos que tener a una gente preparada culturalmente». Apuesta Banderas porque no se sea ignorante, que se lea y que se sepa distinguir: los enemigos del sectarismo que se propugna por parte del Gobierno. Defiende el criterio para poder «leer más allá de las palabras» y el medio para lograrlo:
Leer El Quijote, a Lorca, a Cernuda, ver los cuadros de Murillo, Goya, Picasso, Velázquez o escuchar a Granados, Falla o Albéniz. Pide paciencia para la cultura porque esta la necesita en los tiempos de la inmediatez y de la prisa donde «ese cerebro de cristal que nos han metido en el bolsillo», en referencia al móvil, «te come el día».