Detalle de Las amapolas de Monet
Todo el mundo dice «me importa un bledo», pero ¿qué es un «bledo» y por qué se usa la expresión?
La RAE define «bledo» como «Planta anual de la familia de las quenopodiáceas, de tallos rastreros, de unos 30 cm de largo, hojas triangulares de color verde oscuro y flores rojas, muy pequeñas y en racimos axilares»
La RAE define «bledo» como «Planta anual de la familia de las quenopodiáceas, de tallos rastreros, de unos 30 cm de largo, hojas triangulares de color verde oscuro y flores rojas, muy pequeñas y en racimos axilares» en su primera acepción.
En la segunda la Academia va al grano: «Cosa insignificante, de poco o ningún valor. 'Dársele, o no dársele a alguien un bledo. Importarle, o no importarle a alguien un bledo. No valer un bledo'». ¿Pero es directamente «bledo» esa «cosa insignificante» sin más? ¿Tiene algo que ver con la primera definición?
Como «me importa un pepino»
Pues parece ser que sí. Al amaranto silvestre se le conoce como bledo. Tiene su origen en México donde se le llama quelite, palabra que viene del náhuatl «quilit», una planta comestible con múltiples propiedades (y variedades), pese a su mala fama.
No se recuerda exactamente, pero seguro que Juan Rulfo la menciona en su El llano en llamas o en su Pedro Páramo, incluso referida del mismo modo que en España como una planta inservible, una mala hierba sin valor, el bledo (del latín «blitum»), a pesar de sus muchos usos tradicionales.
Es algo similar, por no decir igual, a otras expresiones donde son protagonistas otros vegetales como en «me importa un comino» o «me importa un pepino» o «me importa un pimiento», especia y hortalizas, respectivamente, que también tienen propiedades, además de las de ser alimento.