Fundado en 1910

Isabel Díaz Ayuso y Ernest UrtasunJosé Ramón Hernando / EP

IVA cultural reducido

Ayuso le gana la partida a un pasivo Urtasun y reduce a cero el impuesto de transmisiones para el arte

La presidenta de la Comunidad de Madrid respalda a galeristas y artistas, mientras el ministro de Cultura mantiene promesas sin avances concretos sobre el IVA cultural reducido

La visita de Isabel Díaz Ayuso al Salón de Arte Moderno (SAM) no ha pasado inadvertida. La presidenta de la Comunidad de Madrid ha aprovechado la oportunidad que Ernest Urtasun le ha dejado en bandeja y ha anunciado una bonificación del 100 % en el Impuesto de Transmisiones para la compraventa de obras de arte realizadas a través de galerías especializadas y marchantes.

Durante la Semana del Arte en Madrid, las protestas en favor de un IVA cultural reducido se han multiplicado, sobre todo en ARCO, donde galeristas y artistas han aprovechado la inauguración para detener simbólicamente la feria bajo el lema «IVA cultural ya». Mientras el ministro de Cultura se ha lavado las manos remitiendo la cuestión al Ministerio de Hacienda, el PP ha movido ficha. A la iniciativa de Ayuso se suma el registro de una proposición no de ley (PNL) para instar a la aplicación de un IVA reducido a la compraventa de obras de arte.

Protesta en ARCOmadridEuropa Press

La medida anunciada por Díaz Ayuso eliminará el actual gravamen del 4 % que se aplica a estas transacciones en el tramo autonómico. Según los cálculos del Ejecutivo regional, la rebaja fiscal supondrá un ahorro aproximado de 700.000 euros para los contribuyentes dedicados a esta actividad.

La presidenta ha defendido que los países del entorno «aplican tipos reducidos a la compraventa de obras de arte», mientras que en España existe un «marco tributario que pone en peligro su posición en el mercado», por lo que, a su juicio, «no se puede seguir penalizando a galeristas y artistas».

En paralelo, Ernest Urtasun ha priorizado su faceta influencer para abordar el conflicto de Irán y reprender 'severamente' el uso del Bono Cultural en discotecas. Así como para enfrentarse a los sindicatos en su intento de colonizar el INAEM. En sus intervenciones públicas ha reiterado su apoyo a una rebaja, aunque la reforma no se ha materializado.

El contorno del problema

En España, la compraventa de obras de arte soporta, en la mayoría de los casos, un IVA del 21 %, sobre todo cuando la operación se canaliza a través de una galería. El tipo contrasta con el aplicado en otros grandes mercados europeos. Italia grava estas transacciones con un 5 %; Francia, con un 5,5 %; Portugal, con un 6 %, y Alemania, con un 7 %.

El sector reclama una reducción que sitúe el impuesto entre el 5 % y el 7 %, en línea con el entorno comunitario. Los galeristas sostienen que la actual fiscalidad resta competitividad al mercado español frente a otras plazas europeas.

El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, en la presentación Un paso al frente el sábado 21 de febreroGTRES

El tratamiento varía según quién formalice la venta. Cuando el artista comercializa directamente su obra, tributa al 10 %. Si interviene una galería, el tipo general puede elevarse al 21 %, salvo que la operación se acoja al Régimen Especial de Bienes Usados (REBU), que permite aplicar el impuesto solo sobre el margen de beneficio y no sobre el importe íntegro. El régimen, sin embargo, no resulta aplicable a todas las transacciones del sector.

Por decreto, el Ministerio de Cultura es el departamento encargado de la propuesta y ejecución de la política del Gobierno en materia de promoción, protección y difusión del patrimonio histórico, las artes y las industrias culturales.

En el ejercicio de sus funciones, el ministerio debe actuar como interlocutor directo con el sector para identificar sus necesidades y puede elaborar informes técnicos y proponer ante el Consejo de Ministros medidas normativas o incentivos fiscales, como la reducción del IVA cultural, que deben tramitarse junto al Ministerio de Hacienda.

Con la iniciativa madrileña ya sobre la mesa y el sector presionando en público, la falta de avances concretos por parte del Ministerio deja a Urtasun en una posición incómoda: el compromiso verbal con el IVA reducido sigue sin traducirse en una propuesta formal.