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El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y la nueva directora del INAEM, Paz Santa Cecilia

El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y la nueva directora del INAEM, Paz Santa Cecilia

CC.OO. se revela contra Urtasun tras su intento de 'colonizar' el INAEM: «La cultura pública es un derecho»

El sindicato rechaza la conversión del organismo en una Entidad Pública Empresarial y alerta del riesgo de privatización encubierta

«La cultura pública no es una mercancía, es un derecho». Así de rotundos se muestran desde Comisiones Obreras ante la inminente y aparente metamorfosis del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM). El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, lleva meses urdiendo su plan para convertir el INAEM en una Entidad Pública Empresarial (EPE), dejando de ser un organismo autónomo dependiente de su ministerio.

El cambio generaría riesgos como una posible privatización encubierta, como ya ha ocurrido en ocasiones previas con otros organismos. «La lógica empresarial no es compatible con el papel del INAEM como organismo de cultura pública, cuya misión no puede regirse por criterios de rentabilidad o eficiencia económica», argumentan desde CC.OO.

El Ministerio de Cultura justifica la reforma del INAEM bajo el pretexto de una supuesta necesidad urgente de modernizar su estructura, alegando que ha quedado obsoleta frente a las necesidades actuales del sector.

La sede del INAEM

La sede del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la MúsicaINAEM

Urtasun comenzó a instrumentalizar su plan en febrero de 2025 y, solo nueve meses después, se creó la Dirección General de Artes Escénicas y Música, que asumió el fomento y la gestión de ayudas bajo la dirección de Javier Monsalve, colocado por el ministro.

Los movimientos del ministro partían de la premisa de abordar la reforma de la mano de los sindicatos, algo que parece haber olvidado, al menos con su principal aliado, Comisiones Obreras (CC.OO.). Aun así, Jordi Martín, secretario de Estado de Cultura, refrendó esta postura la pasada semana.

Cultura y CC. OO. viven realidades paralelas. El sindicato denuncia que no se le ha facilitado información suficiente y considera la EPE «inadecuada para dar solución a los problemas estructurales del INAEM».

La vía empresarial

De convertirse en una EPE, el INAEM pasaría a contar con un estatuto y un convenio propios. Aun así, la directora general del organismo, Paz Santa Cecilia —elegida por Urtasun—, está alineada con el futuro que dibuja el Ministerio de Cultura.

En los últimos días, Cecilia, Martín y la subdirectora de Personal, Marina Albinyana, han mantenido reuniones con representantes sindicales, gerentes y directores de las unidades artísticas del INAEM para tratar de materializar la transformación.

Este modelo ya se aplica en el Instituto de Cultura de Barcelona, el Museo del Prado y la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales. Según diversas fuentes, ya existiría un preacuerdo que avala la nueva forma jurídica del INAEM.

El ministro de Cultura, Ernest Urtasun

El ministro de Cultura, Ernest UrtasunEuropa Press

La iniciativa navega a contracorriente. En 2018, el grupo de trabajo del INAEM, creado a raíz del intento de transformación del Teatro de la Zarzuela en una fundación, descartó la viabilidad del cambio a EPE al considerarlo inadecuado.

El rechazo del sindicato gravita sobre la necesidad de autofinanciación que implicaría el INAEM como EPE, al funcionar bajo una lógica empresarial. También sobre el hecho de que, pese a ser un organismo público, tendría personalidad jurídica propia y, en muchos aspectos, operaría como una empresa privada: pasaría de regirse por el derecho administrativo a hacerlo por el derecho privado. No menos relevante es que su personal sería mayoritariamente laboral en lugar de funcionario.

La propuesta de CC. OO. discurre por otros cauces para modernizar el funcionamiento del INAEM. El sindicato apuesta por mantener su carácter plenamente público, al considerarlo una opción viable y con mayores garantías para la plantilla.

Propone mejorar la integración y las condiciones salariales del personal. Además, reclama una ampliación presupuestaria y un refuerzo de plantilla para garantizar el servicio público, así como un acuerdo transitorio que estabilice la productividad, especialmente en las compañías de danza, las más precarias.

El pulso, en última instancia, vuelve a situarse en el despacho de Urtasun, que deberá decidir si culmina la transformación empresarial del INAEM o si atiende a las advertencias sindicales y reabre la negociación sobre el futuro del principal organismo público de las artes escénicas y la música en España.

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