La candidata a la Presidencia de la Junta de Extremadura, María Guardiola, pronuncia su discurso de investidura
PP y Vox aceleran las negociaciones: sus equipos perfilan «medida a medida» un programa de gobierno
En Castilla y León todavía no se encuentran en la misma fase, aunque el acuerdo para la Mesa de las Cortes, que se constituyen este martes, se ha interpretado como «una nueva sintonía» en el partido de Santiago Abascal
El anuncio de un acuerdo en Extremadura y en Aragón podría estar muy cerca. La semana pasada el PP y Vox mantuvieron una reunión con dirigentes nacionales de ambos en Zaragoza y en Mérida, que siguieron a otras que no trascendieron a la prensa bajo la máxima de la discreción que quieren guardar, según insisten ambas partes, sobre las negociaciones, y estos próximos días, como confirmó Ignacio Garriga, se van a «intensificar» las reuniones, toda vez que los plazos legales para la investidura concluyen en apenas tres semanas.
En Extremadura, la mirada está puesta en el 4 de mayo como fecha tope. Los plenos se convocan con 72 horas de antelación y, normalmente, como trasladan fuentes conocedoras, se convocan los martes para que se celebren los jueves. En el caso de Aragón, el límite es el 3 de mayo, domingo, y los plenos se convocan con 48 horas de margen, y aunque el reglamento lo permite, nunca se ha celebrado un pleno el fin de semana. De hecho, como recuerdan, en 2023 el pleno, que se desarrolla en dos sesiones (una para el discurso del candidato y otra para los grupos y la votación), se celebró un miércoles y un jueves, y el viernes fue la toma de posesión.
Las formaciones de Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal coinciden en trasladar que las conversaciones van en una buena dirección. Quedan en estos momentos detalles que perfilar. Insisten en Bambú en que los equipos negociadores están abordando medida a medida y viendo cómo se lleva eso a la práctica, con qué partidas presupuestarias y con qué plazos y garantías para que todo ello se ponga en marcha. «Cuando tengamos eso claro, decidiremos el quién», aseguran fuentes cercanas a la dirección nacional de Vox, que reiteran que no han hablado por el momento de cargos en un futuro Gobierno.
«Las perspectivas son positivas», destacó ayer Alma Ezcurra, la vicesecretaria de Coordinación Sectorial del PP, y subrayó que las negociaciones son «constructivas, atendiendo al mandato de las urnas» y basadas en un documento programático «sólido» que proporcione un Gobierno estable. En una línea similar, Garriga se mostró convencido de llegar a un acuerdo que, si bien no es el que Vox entiende como ideal, sí da pasos en lo que ellos proponen, desde el punto de vista de las rebajas fiscales, la mejora en el acceso a la vivienda, la mejora de la sanidad, frenar la «invasión migratoria» o la prioridad nacional.
Un aspecto en el que incide el partido de Abascal es en que esos acuerdos lleven su impronta, que sirvan para demostrar que Vox, así lo remarcan, fuerza a cambiar cosas que, tal como vienen señalando estos días, los populares han sostenido cuando han gobernado en solitario que no se podían cambiar. Un dirigente de Vox resume así la necesidad de tomarse el tiempo para negociar, ante las acusaciones de bloqueo: «Cuando la gente vea los acuerdos, entenderá por qué hemos tardado tanto».
En Castilla y León aún no han entrado en la misma fase. En esta región tienen todavía dos meses por delante una vez que se constituyan las Cortes este martes. Aunque se ha dado un paso significativo que no se había dado en las otras dos regiones pendientes de Gobierno: PP y Vox alcanzaron ayer un acuerdo para la Mesa del Parlamento por el que los populares ostentarán la Presidencia de la misma y Vox una vicepresidencia, y cada uno de ellos una secretaría. Esto se ha interpretado por parte del partido de Abascal como un «preludio» para seguir avanzando igual que en Extremadura y Aragón, «si nada lo trunca», en alusión velada a las «zancadillas» que hace unos días reprochaban a la dirección nacional del PP.