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Detalle del busto vandalizado de Clara Campoamor

Detalle del busto vandalizado de Clara CampoamorEFE

El PSOE que rechazó a Clara Campoamor ahora la reivindica tras la vandalización de su busto

Fue la principal artífice de la aprobación del sufragio femenino en España sobre el que el PSOE de Indalecio Prieto votó en contra, además de Azaña y el propio partido republicano de Campoamor

El busto de Clara Campoamor en Madrid apareció vandalizado en la víspera del 8M. Le echaron pintura por encima. No tardó demasiado la portavoz socialista en el Ayuntamiento de Madrid, Reyes Maroto, en hacerse portavoz de la «víctima», en apropiársela, sin saber a qué es debido el ataque y quién ha sido el responsable.

Puede haber sido cualquiera, incluso alguien de las filas o de las simpatías socialistas o podemitas o sumaristas para capitalizar la vandalización. Cosas peores se han visto. El caso es que el hecho parecía incluso ideal para la proclama del PSOE de después:

«Que ocurra a las puertas del 8M es un recordatorio de que nada de lo conseguido está garantizado. El feminismo ha abierto caminos de libertad que debemos proteger cada día. Por eso mañana es más importante que nunca llenar las calles de Madrid y de toda España de morado», dijo Maroto en X.

El PSOE en contra

No se sabe quien ha estropeado el busto en fechas tan (in)apropiadas, pero los socialistas ya apuntan y disparan a su objetivo. La apropiación tiene sus formas y esta es una ya conocida. Campoamor fue la artífice de la aprobación del sufragio femenino del que nos felicitamos todos, pero más incluso el PSOE.

Resulta curioso porque el PSOE de Indalecio Prieto votó en contra de dicho sufragio femenino, al contrario que la derecha y la mayoría de los socialistas. Además del PSOE de Prieto, se opuso el propio partido de Campoamor, los radicales republicanos y Azaña.

Hace casi cien años, Margarita Nelken, diputada del PSOE decía lo siguiente al respecto: «Poner un voto en manos de la mujer es hoy, en España, realizar uno de los mayores anhelos del elemento reaccionario». ¿Se imaginan esto en boca de Reyes Maroto, «paladina» en el XXI del feminismo?

Azaña: «Una tontería»

Cuando Campoamor ganó el sufragio femenino para la historia de España, Azaña decía que era «una tontería» y Prieto, el líder del PSOE, que aquello era «una puñalada trapera a la República». A Clara Campoamor la rechazó en su día toda la izquierda que ahora la reivindica sin sonrojo. Se declaró contraria al fascismo y al comunismo, es decir: era una persona incómoda por no ser sectaria.

Fue la segunda mujer colegiada como abogado en Madrid tras la muy pija de izquierdas (no como ella, de orígenes humildes) Victoria Kent, quien decía que las mujeres estaban «prisioneras de sus emociones y poco capacitadas para la reflexión, por lo que dejarlas votar implicaría la instauración en España de un nuevo matriarcado a las órdenes de la Iglesia Católica».

Campoamor calificó el alzamiento militar como una «reacción de supervivencia» provocada por la revolución izquierdista. Una liberal que señaló al PSOE como principal culpable del hundimiento de la República y del inicio de la guerra, el mismo partido que hoy continúa (ya lleva un tiempo con la cantinela que ahora vuelve tras la reciente vandalización de su busto) reivindicando la figura que en su tiempo rechazó junto a su gran logro, el sufragio femenino.

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