Imagen de TEFAF MAastricht
TEFAF Maastricht se confirma como arte exclusivo, beneficio económico y hasta remedio contra la depresión
La feria de arte antiguo y diseño más prestigiosa del mundo, que celebra su 39ª edición, es un éxito creciente en muchos más aspectos de los evidentes
En TEFAF Maastricht, además de arte único, exclusivo, lo mejor de lo mejor, lo más bello y recóndito, antiguo y moderno y contemporáneo, tuvo lugar una cumbre, donde se trató el impacto del evento desde múltiples puntos de vista.
El económico es esencial. TEFAF deja, según Deloitte, 86 millones de euros para los Países Bajos, de los que 40 son para Maastricht. En el primer caso son 52,4 millones con efecto directo y 34 millones de impacto indirecto. En el segundo se divide en 32 y 5,6 millones, respectivamente.
El país recibe por los gastos de los visitantes (estimados en 25 millones), los gastos de los expositores (10 millones), los gastos propios de la feria, los costes de personal y los gastos adicionales como, por ejmplo, los vuelos privados y su organizción, así como los distintos eventos en torno al evento principal.
La propia aseguradora de la feria, AXA XL, se mostró orgullosa de su participación más allá del negocio boyante en palabras de su CEO en Singapur, Sylvie Gleises: «Como aseguradora líder, además de proteger el patrimonio cultural, fortalecemos el ecosistema cultural. Nuestra Fundación AXA para el Progreso Humano aúna nuestros compromisos culturales, científicos, ambientales y sociales y apoya a artistas emergentes y desarrolla convenios».
Datos y palabras para el optimismo de una feria creciente en calidad e impacto real. Un optimismo, fundamentado en una realidad, que además proviene de otras visiones, como la psicológica. Para la psicobióloga Daisy Fancourt el arte es mejor que un antidepresivo, afirmación que justifica en distintos estudios que están relacionados en su libro La cura del arte. La ciencia de cómo las artes transforman nuestra salud.
Todo esto se trató en la cumbre Más allá del impacto económico: Repensando la cultura en las políticas públicas, donde la experta aseguró que participar en actividades artísticas y culturales una vez al mes puede reducir a la mitad el riesgo de desarrollar depresión.
Se habló también del impacto del arte en el envejecimiento fisiológico que se ralentiza, según Fancourt, para quien participar en una actividad cultural mensual puede reducir la incidencia del dolor crónico en un 25 % y también reduce el riesgo de desarrollar demencia. Beneficios extraordinarios más allá de lo económico y de lo artístico o incluso precisamente por ello.
En un estudio específico, donde se estima el valor económico de las artes para la productividad y la salud, se afirma que el dinero invertido en actividades artísticas y culturales se traduce en un retorno que multiplica por 11 la ganancia en términos de salud, bienestar y productividad.
Otra experta en salud física y mental, Blanca Spee, investigadora principal del Centro Médico Universitario Radboud, citó los talleres de arte como beneficio para pacientes con Parkinson con el caso extraordinario del que habló la «gerente de accesibilidad e inclusión» del Rijksmuseum de Ámsterdam, Cathelijne Denekamp: una mujer con demencia que, observando La ronda de noche de Rembrandt, habló después de un año sin hacerlo.