Algunos libros extranjeros llegan a las librerías españolas con un título distinto del original. El cambio, leve o radical, responde a la adaptación lingüística y cultural, así como a criterios comerciales. A veces, el título contiene referencias o juegos de palabras difíciles de trasladar al castellano; otras, se busca uno más claro y fácil de recordar para mejorar su recepción