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Muletillas y lenguaje vago: así construye su discurso Pedro Sánchez

Un análisis de dos de sus últimas comparecencias muestra el uso recurrente de fórmulas, repeticiones y expresiones poco precisas

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez

El lenguaje político en España tiene muletillas muy reconocibles. Expresiones que se repiten en discursos y comparecencias hasta convertirse en una plantilla. «Poner en valor», «en esta línea», «sin ningún tipo de duda», «trabajar en», «poner el foco», «avanzar en», «impulsar», «seguir trabajando en». Fórmulas que sirven para decir mucho sin concretar demasiado, presentes también en las dos últimas comparecencias de Pedro Sánchez analizadas para este texto.

No es un fenómeno aislado. Es un patrón recurrente en la comunicación pública en España. La repetición responde a un lenguaje acomodado que no aporta contenido ni concreción y resta claridad al discurso.

Pedro Sánchez, durante su comparecencia

Pedro SánchezEFE

En la práctica, este patrón aparece incluso en intervenciones institucionales de primer nivel. En su comparecencia del 19 de marzo en el Consejo Europeo, Pedro Sánchez introdujo su intervención con una fórmula de transición que apenas aportó información:

«Y en ese sentido quiero trasladar a los ciudadanos que después, lógicamente, de este Consejo…».

Es una forma de arrancar que aplaza el contenido y anticipa un discurso construido sobre estructuras previsibles.

Fórmulas que lo ocupan todo

Algunas expresiones funcionan como comodines. Sirven para casi cualquier intervención pública. «Poner en valor» es una de las más extendidas. Se utiliza para justificar decisiones, anunciar medidas o defender resultados. El problema no es solo su repetición. Es que, en muchos casos, sustituye a una explicación concreta.

«Hay familias políticas, hay Gobiernos que están utilizando esta crisis, esta subida de los precios de la electricidad para poner en solfa, poner en cuestión y tratar de debilitar las políticas climáticas», dijo Sánchez en el Consejo Europeo.

Ocurre algo parecido con «en esta línea» o «en ese sentido». Son conectores habituales que prometen continuidad, pero no siempre aportan información. En muchos casos, podrían eliminarse sin alterar el contenido del mensaje.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a su llegada a la reunión del Consejo Europeo en Bruselas

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a su llegada a la reunión del Consejo Europeo en Bruselas

Una de las primeras frases del presidente del Gobierno en esa intervención fue más explícita: «Y en ese sentido quiero trasladar a los ciudadanos que después, lógicamente, de este Consejo, donde vamos a hablar de las respuestas que vamos a dar desde el punto de vista económico…».

También se repiten estructuras como «trabajar en», «seguir trabajando en» o «avanzar en», seguidas de infinitivo. Son fórmulas que permiten enunciar acciones sin concretarlas.

En sus intervenciones, el presidente del Gobierno recurre con frecuencia a este tipo de construcciones:

«Vamos a trabajar juntos y vamos a impulsar la coproducción…».

«Vamos a seguir trabajando para que otros Estados miembros utilicen también este instrumento…».

«España lleva muchos años trabajando…».

El patrón es claro: el verbo de acción aparece, pero el contenido concreto queda en un segundo plano.

De la claridad al automatismo

El uso excesivo de estas expresiones tiene un efecto directo: empobrece el discurso. La repetición convierte el lenguaje en algo previsible. Y la previsibilidad reduce el impacto del mensaje.

En el ámbito político, estas fórmulas se consolidan porque permiten comunicar sin entrar en detalles que puedan generar debate. Son neutras. No comprometen. Y su uso se extiende con facilidad.

Ese automatismo también se refleja en construcciones redundantes o poco depuradas, como:

«Estamos, vamos a trabajar, por supuesto, en los presupuestos».

Una frase que se corrige sobre la marcha y acumula estructuras equivalentes sin aportar precisión adicional.

Diccionarios de la Lengua Española

Diccionarios de la Lengua Española

Lingüistas y especialistas en redacción coinciden en una idea básica: sustituir fórmulas por información concreta.

En lugar de «poner en valor», explicar qué se ha hecho exactamente y cuál es su impacto. En lugar de «en esta línea», detallar qué continuidad existe. En lugar de «trabajar en» o «seguir trabajando en», precisar la acción.

La Real Academia Española y la FundéuRAE han insistido en distintas ocasiones en la importancia de la claridad, la precisión y la eliminación de muletillas en el lenguaje público.

El reto del lenguaje político pasa por recuperar la precisión. Decir más con menos. Evitar muletillas. Y, sobre todo, no esconder el contenido detrás de fórmulas vacías.

El idioma ofrece alternativas. La cuestión es utilizarlas. Porque, al final, lo que se dice importa. Y también cómo se dice.

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