Santiago Segura responde a El Debate y «la izquierda» echa ingredientes a su pócima de superioridad
Para algunos si te gustan las películas de Segura eres un «casposo» y si no te gustan las de Almodóvar eres un «facha». Hay que ubicar siempre a todos y todo para que el personal no se confunda
Pedro Almodóvar y Santiago Segura
Santiago Segura respondió a un mensaje en X de El Debate donde se anunciaba el texto con el título: Almodóvar pierde estrepitosamente con Santiago Segura en la taquilla: más de diez veces menos de recaudación.
Contesta el director de Torrente presidente: «A nivel mundial Pedro Almodóvar es una marca reconocida y respetada, arrasa a nivel de premios y festivales (potencia la marca España) y sus taquillas son espectaculares. Yo fuera de España no vendo una escoba. Todo hay que decirlo».
Sus palabras han impulsado un debate en X con miles de respuestas a favor y en contra de ambos directores y de sus películas. Con críticas a este periódico por establecer una «competición absurda».
Muchos de los comentarios eran elogiosos al reconocimiento de Segura de la figura de Almodóvar. Una naturalidad aplaudida y recompensada también en otras apreciaciones sobre el valor (mayormente humorístico) de las películas de Torrente que derivó en inquina por las del director de Mujeres al borde de un ataque de nervios y viceversa.
En el ínterin sin concierto de opiniones cabe poner un poco de orden por parte de este periódico, que en el texto impulsor de esta marejadilla se limitaba a dar la noticia de unos datos inequívocos sin más con un titular llamativo en el que no es recomendable quedarse para no dar la impresión de que no se ha leído el texto.
No hay debate en dichas líneas, teniendo en cuenta que lo que en ellas se escribe es que la película de Santiago Segura ha recaudado diez veces más dinero que la de Pedro Almodóvar en sus primeros días de proyección. Lo demás es obra de los muchos comentaristas (no todos) que hacen del simple dato aportado una cuestión ideológica.
Almodóvar es un director de cine cuyas películas pueden gustar o no. Lo mismo ocurre, naturalmente, con las de Santiago Segura. Se puede ser de derechas y gustarte las películas de Almodóvar, que es de izquierdas. Se puede ser de izquierdas y gustarte las películas de Santiago Segura.
Pero para algunos si te gustan las películas de Segura eres un «casposo» y si no te gustan las de Almodóvar eres un «facha». Hay que ubicar siempre a todos y todo para que el personal no se confunda. La nueva «gauche divine» no tolera bien que se diga que la «caspa», usando sus propias palabras, gusta a más gente que sus siempre obras maestras como las de Almodóvar.
Si se dice que la película de Santiago Segura ha recaudado diez veces más que la de Almodóvar se es todas esas cosas habituales: «caspa», «facha», «fachosfera» y otros hallazgos divinos. Aquí se dice sin problemas (otra cosa es que se diga menos por la mayor cantidad y calidad de lo demás) que Almodóvar fue una vez un director de cine único, especial y fresco.
Chispeante y no dogmático. Colorido como un Van Gogh y no recargado y frío como sus últimas películas que se parecen más a composiciones de Mondrian sin alma que al pop cinema relleno de Tennessee Williams que le llevó al estrellato e incluso al cariño del público. No ocurre lo mismo ahora, en una evolución decepcionante, donde la forma vacía ha sustituido a la ambrosía.
Y todo ello rodeado, asediado, por la ideología, por la política, por el apoyo al poder sectario que antaño no le importaba o no parecía importarle porque lo que parecía importarle era el arte, su arte particular y reconocido. Lo mismo se puede decir aquí, otros no lo dirán al contrario, que la interpretación de Javier Bardem, otro «divino», en Antes que anochezca, por ejemplo, donde interpreta al escritor cubano homosexual Reinaldo Arenas, es de una brillantez, talento y sensibilidad difícilmente superables.
Todo lo cual no es óbice para decir que «Almodóvar pierde estrepitosamente con Santiago Segura en la taquilla: más de diez veces menos de recaudación», donde además no se dice que pierde «contra él», en la «competición absurda» referida por algunos, sino que pierde «con él» en la taquilla, es decir, estando él, Segura, en la taquilla. Siempre cabe decir en esta sociedad, como decían en cada capítulo de Canción triste de Hill Street: «Tengan cuidado ahí fuera».