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Crónica deAndrés AmorósSevilla

Dramática cornada a Roca a Rey al entrar a matar sin aliviarse

Había realizado una vibrante faena a su último toro de la Feria de Abril, en una tarde en la que se ha puesto el cartel de «No hay billetes» por octava vez

Roca Rey sufrió esta cogida al entrar a matar al segundo de su lote, quinto de la tarde, en SevillaEuropa Press

Al entrar a matar al quinto, su último toro de esta Feria de Abril, Andrés Roca Rey sufre una fuerte y dramática cornada, en la parte interior del muslo derecho. Es el lugar donde suelen herir los toros, cuando el torero entra a matar de verdad, sin aliviarse.

Este toro se llamaba Soleares, era de la ganadería de Cortés, cinqueño, negro, con 526 kilos: ha sido complicado, incierto, peligroso. Lo había brindado el diestro peruano a El Juli, que presenciaba el festejo desde una barrera. Con la responsabilidad de una figura del toreo, Roca Rey se había peleado con el toro y parecía que había conseguido dominarlo. Entró a matar recto, el toro lo prendió por la cara interna del muslo derecho y no lo soltó: lo levantó en el aire, de forma dramática, antes de lanzarlo con violencia a la arena. Ha dejado un gran reguero de sangre. Rápidamente se lo han llevado a la enfermería.

Ha cambiado así, dramáticamente, el sino de una tarde que parecía más bien condenada al sopor y al aburrimiento. Los toros de Victoriano del Río y de Cortés, serios, no han dado el juego esperado; los dos últimos, además, han sacado claro peligro. En el último, Javier Zulueta se la ha jugado de verdad y ha estado al borde de cortar la oreja.

Una tarde más, se repite la misma noticia: por octava vez, se coloca en La Maestranza el cartel de «No hay billetes». Hablo con bastantes profesionales y todos están asombrados (y felices, claro está): el público está acudiendo a esta Plaza más que nunca, que yo recuerde. Morante y Urtasun lo han conseguido: ¡enhorabuena!

Hace un par de días, Manzanares, molesto por el viento, no toreó a gusto. El primero de esta tarde, un toro serio, es el de más peso, 578 kilos. Acude al caballo al relance, lo pican trasero y luego se duerme en el peto. No se luce Manzanares con el capote; quita Roca Rey por saltilleras. El toro es noble pero soso y flaquea; se queda corto, desarma al diestro. José María sigue sin encontrarse a gusto, el trasteo no remonta. Con el toro rajado en tablas, Manzanares mata a la segunda, sin confiarse. Hemos visto demasiado poco.

En el cuarto, que sale suelto, logra algunas buenas verónicas. El toro pega cabezazos, al sentir la vara. Banderillea Trujillo, con su habitual eficacia. En la muleta, el animal protesta, queda corto, puntea el engaño, con feo estilo. Manzanares pasa algún apuro, el público se impacienta. La espada queda atravesada pero es suficiente.

Tercera y última actuación de Roca Rey, en esta Feria de Abril. (Volverá en la Feria de San Miguel). Ha cortado una oreja en sus dos actuaciones anteriores pero no ha logrado todavía un triunfo rotundo.

Roca Rey no pudo cortar trofeos al primero de su lote (y segundo de la tarde), toro colorao de nombre Jaro y 572 kilos.EFE

El segundo, un bonito colorao, mansea de salida. Roca Rey lo recoge con suaves lances, lo deja lejos del caballo la primera vez pero el toro sí que va. La segunda vara es un simulacro y eso es lo que aplauden. El toro se viene arriba en banderillas, galopa pero flaquea. Brinda al público. Después de vibrantes estatuarios, el toro embiste con clase, le permite ligar derechazos mandones, de mano baja, pero el toro dura muy poco, se apaga. Recurre al arrimón y a los muletazos invertidos cuando el toro ya no dice nada. Mata a la segunda.

Se encienden los focos cuando sale el quinto, Soleares, de ilustre nombre. Lo lancea Roca Rey con soltura. Mide el castigo José Manuel Quinta pero el toro flaquea. Quita Zulueta por delantales. Lo llama desde el centro, de rodillas: enlaza los muletazos cambiados con los derechazos, en un comienzo vibrante, que hace sonar la música. Ya de pie, el toro responde, cuando le baja la mano. Con oficio y con valor, parece que ha logrado dominar al toro pero el animal sigue pegando derrotes por alto. Aguantando mucho, le saca muletazos mandones. Una faena de mérito, desigual, por las condiciones del toro. Al entrar a matar de verdad, surge el grave percance. Cuando dobla el toro, le conceden a Roca Rey las orejas, que pasea su banderillero.

El diestro peruano, se pasa a Soleares por la espalda.EFE

Roca Rey brindó ese toro a El JuliEFE

Imagen que da buena medida de la fuerza con la que embistió el toro a Roca Rey.Europa Press

¿Cómo no van a querer en la Maestranza al hijo del alguacilillo y pariente de varios profesionales taurinos? Además, Javier Zulueta encaja plenamente en la línea estética sevillana de finura y buen gusto pero ha toreado poco, como matador. Lo apodera Ramón Valencia, que ya no es el empresario de esta Plaza.

El tercero, un bonito jabonero, embiste sin celo al capote y se va; acude fuerte al picador de reserva. La lidia se hace premiosa. No vemos toreo de capa, salvo la buena lidia de Curro Javier, que reaparece después de una enfermedad. Comienza Zulueta con ayudados, cargando la suerte. El toro es manejable, soso, lo conduce en series cortas, de buen aire, pero el animal dura muy poco; en seguida, se desentiende de la muleta, se para. El trasteo es correcto pero se queda en pinceladas. Mata con decisión pero delantero y perpendicular.

Zulueta, con ese precioso toro jaboneroEuropa Press

Acude a porta gayola en el último, el toro se le para delante y se libra del percance por pelos. En un diestro de su corte, estético, es una muestra de su decisión y de su necesidad de triunfar. El toro pega arreones, hace sonar el estribo del caballo, sale huyendo de la segunda vara. De nuevo se luce Curro Javier, ahora con los palos, arriesgando mucho, y suena la música. Deja la montera Zulueta delante de la enfermería. El toro embiste con violencia, Javier se la juega de verdad, logra sacarle algunos muletazos lucidos. La faena es desigual pero el riesgo y el mérito son evidentes porque el toro se para a la mitad de la suerte y echa la cara arriba. Le piden que lo mate. Lo hace con decisión pero la espada queda desprendida. Ha demostrado que, además de torear con gusto, quiere ser torero.

Escribo con la pesadumbre y con la incógnita de la gravedad que tenga la cornada de Andrés Roca Rey. Más allá de su técnica y de su valor, hay que subrayar hoy su casta torera, que le ha hecho sobreponerse a las dificultades de una tarde poco propicia y de un toro de claro peligro. Esa cualidad es la que han tenido siempre las primeras figuras. Le deseo una rápida curación y que pronto pueda volver a pisar los ruedos.

En una Feria de Abril tan feliz, por la enorme asistencia de público, han caído gravemente heridos los dos líderes, Morante y Roca Rey. Ésa es la grandeza del toreo.

POSTDATA. En el Día del Libro, el Día de Cervantes, hay que recordar un episodio taurino del Quijote (Segunda Parte, capítulo LVIII). En la mitad del camino real que lleva a Zaragoza, rodeado de pastores y pastoras, ven venir un tropel de toros bravos, con los vaqueros que los llevan a encerrar. Le advierten a Don Quijote del riesgo: «Apártate del camino, que te van a hacer pedazos estos toros». Todos huyen, excepto el caballero: «Sólo Don Quijote, con intrépido corazón, se estuvo quedo». Y lo justifica: «Para mí, no hay toros que valgan, aunque sean los más bravos que cría el Jarama en sus riberas». La conclusión del episodio es la lógica: los toros «pasaron sobre Don Quijote y sobre Sancho, Rocinante y su rucio, dando con todos éstos en tierra». Pero el ideal caballeresco, heroico, queda incólume. Apostilla Cossío: «Quizá Cervantes fue el primer cronista taurino».

Añado que Ignacio Sánchez Mejías, en la conferencia sobre toros que dio en Nueva York, afirmó que «Don Quijote es la perfección suma de la Tauromaquia, el mejor de los toreros españoles (…). Le cogieron alguna vez los toros, el toro del norte, pero no se deja matar fácilmente. Para eso tiene su arte, su Tauromaquia».

Quizá el actual ministro de Cultura no recuerda todo esto.

FICHA

  • Sevilla. Plaza de la Real Maestranza de Caballería. Feria de Abril. Jueves, 23 de abril de 2026. Lleno de «No hay billetes».
  • Toros de Victoriano del Río y Cortés, serios, bien presentados, pero de escaso juego; los dos últimos, con peligro.
  • MANZANARES, de azul noche y oro viejo, pinchazo y estocada (silencio) En el cuarto, media atravesada (silencio).
  • ROCA REY, de azul y oro, pinchazo y estocada (aviso, silencio). En el quinto, estocada (dos orejas, que le llevan a la enfermería).
  • JAVIER ZULUETA, de lila y oro, media delantera y perpendicular y dos descabellos (silencio). En el sexto, estocada desprendida (petición y vuelta al ruedo).