Joseph Goebbels, jerarca nazi y genocida, responsable de la propaganda del Tercer Reich
El día que Joseph Goebbels recibió un Premio Nobel de Literatura
El ministro de Propaganda de Hitler fue un escritor fracasado, lo que no le impidió obtener el reconocimiento literario más prestigioso, aunque no de manos de la Academia Sueca
Joseph Goebbels, el cruel y todopoderoso ministro de Propaganda de Hitler se convirtió en un líder nazi en buena medida por su frustración como escritor. Desde niño tuvo inclinaciones artísticas. Fue un pianista destacado en la infancia y estudió Historia y Filología Clásica, materia en la que se doctoró.
Siempre expresó sus deseos (en su entorno y en sus diarios) de ser escritor. En 1920 escribió una novela semiautobiográfica llamada Michael, donde expresó primigeniamente las inclinaciones ideológicas que terminaron acabando con todo lo demás.
Trabajó en un periódico del que fue despedido por sus crecientes ideas antisemitas e intentó con afán ser contratado en otros, la mayoría propiedad de judíos, sin éxito, lo que provocó que su animadversión se radicalizara. El fracaso le sacó airado del camino, lleno de influencias por sus lecturas y de odio por una sociedad que no le comprendía y le impedía triunfar.
Fue entonces cuando encontró su sitio en Hitler y los nazis. Atraído por la personalidad del líder, primero se acercó, luego se introdujo y finalmente fue ascendiendo dentro del partido hasta convertirse en el hombre de confianza y fanático admirador del futuro Führer.
Así fue como obtuvo su ansiado Premio Nobel de Literatura, pero no porque la Academia Sueca se lo concediera, sino porque el escritor noruego Knut Hamsun, galardonado en 1920, afín a la ideología nazi y admirador de Hitler, le regaló su medalla a cambio de obtener una entrevista con el líder del Tercer Reich.
Hamsun le envió su premio a Goebbels en 1943 y consiguió tener el encuentro que fue un auténtico desastre, pese a las preliminares afinidades ideológicas de ambos personajes. Al parecer, un ya octogenario Hamsun pidió a Hitler que liberase a varios presos políticos noruegos y este se enfadó. El encuentro se puso peor porque el anciano Nobel no oía bien y constantemente interrumpía a Hitler, una circunstancia inédita y probablemente nunca repetida.
Las querencias nazis del gran autor Hamsun, ídolo de otros grandes como Kafka, Hermann Hesse o Thomas Mann produjeron el rechazo de su público y de sus compatriotas en los últimos años de su vida. Goebbels recibió la medalla del Premio Nobel de Literatura (regalo de Hamsun) que, tras el suicidio de aquel en el búnker de Berlín y a pesar de los esfuerzos, nunca ha sido encontrada.