'El agua primordial, lecciones de Mesopotamia' establece una conexión con la actual crisis del agua
Mesopotamia en el Louvre: cuando el agua ya era riqueza y motivo de conflicto
La exposición 'El agua primordial, lecciones de Mesopotamia', que se podrá visitar hasta marzo del 2027, establece también una conexión con la actual crisis del agua
El Museo del Louvre inaugura una exposición temporal centrada en la importancia del agua que muestra como este era ya un recurso codiciado hace miles de años en Mesopotamia, una de las cunas de la civilización.
La muestra, titulada 'El agua primordial, lecciones de Mesopotamia', establece también una conexión con la actual crisis del agua, en un planeta cada vez más árido por la falta de precipitaciones, pero a la vez con fenómenos atmosféricos extremos, como lluvias torrenciales.
Estatua conocida como la Gudea con el jarrón rebosante. Periodo neosumerio
Para la exposición el Louvre ha hecho una relectura de algunas de sus obras de la Antigüedad más emblemáticas ya expuestas y ha recuperado otras de sus almacenes buscando siempre una conexión con el agua.
Por ejemplo, del Código de Hammurabi, uno de los códigos de leyes más antiguos que se conocen (1795-1750 a. C.), se destaca su parte sobre la legislación de los recursos hídricos mientras que, de la Estela de los buitres, que conmemora la victoria del rey Eannatum de Lagash sobre la vecina ciudad sumeria de Umma, se recuerda que fue el agua la fuente del largo conflicto.
Parte superior del Código de Hammurabi
«En esta exposición se sacan a la luz algunas de las menciones más antiguas, por ejemplo, al problema muy actual de la salinización de las aguas y de la irrigación. Estas cuestiones se remontan a 3.000 o 2.000 años», explicó a EFE una de las tres comisarias de la muestra, Ariane Thomas, directora del departamento de Antigüedades Orientales del Louvre.
La exposición, que se podrá visitar hasta el 15 de marzo de 2027, dispone de 140 obras de los fondos del museo, más otras 35 que ya estaban expuestas en las salas.
Estela de Baal con un rayo. Siria, Ugarit
Entre las piezas escogidas destacan vasijas, representaciones de la navegación en las zonas fértiles de los ríos Éufrates y Tigris e incluso contratos, escritos en cuneiforme, para construir diques y pagar a los trabajadores que se dedicaban al mantenimiento de los canales de riego.
La importancia del betún, el 'petróleo' de la antigüedad
Aunque no había petróleo como hoy se conoce la zona de Mesopotamia –que corresponde con el actual Irak y está próxima a Irán y a las monarquías del Golfo–, la región ya tenía betún, el componente natural del petróleo, que se utilizaba, por ejemplo, en el revestimiento de los barcos.
Expedición naval del rey Sargón II
«En la época ya era una fuente de tensión quién controlaba las zonas con betún», contó Thomas, quien hace referencia a textos legales que forman parte de la muestra.
Préstamos internacionales
Si casi la totalidad de las obras de la exposición pertenecen al Louvre, hay dos préstamos internacionales que sobresalen.
Del reino de Jordania destaca una estatua con forma humana procedente del yacimiento de Aïn Ghazal, considerada el objeto más antiguo expuesto por el Louvre, con más de 7.000 años de historia y cuya conexión con el agua radica en que este recurso fue indispensable para su creación.
Estatua con forma humana procedente del yacimiento de Aïn Ghazal.
El otro préstamo procede de Bahréin, un punto estratégico en el golfo Pérsico y centro de la actual tensión geopolítica del que han llegado unas 70 obras de entre 2.500 y 500 años a. C., muchas de ellas relacionadas con el agua, como vasijas y cuencos.